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Los trastornos de la conducta alimentaria en el siglo XXI

En este artículo se presenta una breve revisión bibliográfica de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) presentes en las últimas décadas. Algo que ha crecido paulatinamente debido a la preocupación que hay cada vez mayor por tener un aspecto físico que se asemeje lo máximo posible a los cánones de belleza marcados por la sociedad actual.

En este artículo se presenta una breve revisión bibliográfica de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) presentes en las últimas décadas. Algo que ha crecido paulatinamente debido a la preocupación que hay cada vez mayor por tener una aspecto físico que se asemeje lo máximo posible a los cánones de belleza marcados por la sociedad actual.

Anorexia nerviosa

Las personas con anorexia se caracterizan principalmente por tener un peso por debajo de lo que se considera saludable, por tener un gran temor a subir de peso y ello viene propiciado por poseer una imagen distorsionada en relación con el propio cuerpo. Es por ello que frecuentemente se recurre a medidas muy drásticas como dietas estrictas, ayunos prolongados, ejercicio cardiovascular compulsivo y, en algunos casos se toman medidas purgativas como el uso de laxantes y vómitos autoinducidos. El índice de masa corporal (IMC) de estas personas se encuentra por debajo de 17.5, siendo lo saludable estar entre un 18 y un 25. En los casos más severos (<15 IMC) es necesaria la hospitalización urgente por los graves riesgos para la salud en los que puede desembocar.

Bulimia nerviosa

Las personas con bulimia normalmente suelen presentar un peso corporal que está dentro de un índice saludable siendo lo más característico de este trastorno los recurrentes atracones de comida que se realizan en un periodo inferior a las 2 horas y en los cuales se ingieren grandes cantidades de comida que normalmente la persona se ha auto prohibido en su dieta alimenticia debido a que suelen tener una alta densidad calórica (p. ej., galletas, bollos, pizza, hamburguesa, etc). Tras estos atracones se recurre al uso de medidas compensatorias como los vómitos autoinducidos principalmente. También en algunos casos se llegan a tomar medidas como la práctica de ejercicio físico compulsivamente y el empleo de laxantes, aunque estas medidas sean más comunes en los casos de anorexia nerviosa.

Trastorno por atracón

Se estima que el 20% de las personas con obesidad a nivel mundial padecen este trastorno. Estas personas se dan atracones de comida, normalmente alta en calorías por su composición basada en azúcares y grasas saturadas, aunque estos atracones no suelen ser tan grandes como en el caso de la bulimia y la gran diferencia es que estas personas después no llevan a cabo ningún tipo de medida compensatoria con el propósito de no subir de peso.

Ortorexia

Este trastorno no está clasificado en el DSM-5 pero, a pesar de ello, hay varios profesionales de la salud que han detectado casos relacionados con ese trastorno. Fue un médico norteamericano llamado Steven Bratman quien acuñó este término por primera vez. Las personas con ortorexia se caracterizan principalmente por una obsesión por comer exclusivamente alimentos de origen ecológico. Ello les lleva a pasarse horas planificando las comidas y además suelen tener problemas para comer fuera de casa debido a la ansiedad que les genera consumir alimentos de los que no conocen el origen.

Permarexia

Este trastorno no está clasificado en ningún manual científico. Hay cada vez más expertos que hablan de ello debido a que puede llegar a desencadenar en una bulimia o en una anorexia. Esto es debido a que las personas con permarexia se caracterizan por estar continuamente a dieta, es decir, acaban una dieta (p. ej., la dieta cetogénica) y comienzan otra (p. ej., la dieta Dukan); a veces incluso dejan una dieta a medias para comenzar otra que consideran que se ajusta mejor a su principal objetivo: adelgazar o mantener el peso que tienen. Esto puede llegar a transformarse en una bulimia o una anorexia ya que uno de los principales desencadenantes de ambos trastornos es la dieta estricta.

Potomanía

La potomanía se encuentra dentro de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) no especificados (TCNE) y está caracterizado por el consumo excesivo de agua, incluso cuando no se necesite ni se tenga sed, llegando a consumir entre 8 y 15 litros al día cuando lo recomendable es 2-3 litros de agua diarios. Es frecuente encontrarse comorbilidad de este trastorno con la anorexia nerviosa debido a que algunas personas con anorexia beben grandes cantidades de agua con el objetivo de llenar su estómago y así no ingerir ningún tipo de alimento que contenga calorías.

Megarexia

La megarexia o ‘fatorexia’ tiene unos síntomas completamente opuestos a los de la anorexia nerviosa. Mientras que las personas con anorexia presentan un peso por debajo de lo saludable y se ven con más peso del que tienen en realidad, las personas con megarexia suelen verse con un peso saludable cuando en realidad su peso está por encima de los índices saludables y, por tanto, no realizan ejercicio físico ni suelen llevar una alimentación saludable.

Pregorexia

Es un trastorno de la conducta alimentaria que padecen algunas mujeres embarazadas desencadenado por su miedo a subir de peso por lo que suelen llevar a cabo varias medidas como dieta estricta, ejercicio físico excesivo y en algunos casos hay presencia de atracones de comida y conductas purgativas como vómitos autoinducidos o el uso de laxantes. Estas medidas pueden provocar complicaciones durante el embarazo que pueden ser gravemente perjudiciales para el desarrollo del feto.

Drunkorexia o alcohorexia

Este trastorno se suele dar principalmente en jóvenes adolescentes o en etapa pre-adulta que tienen miedo a engordar pero no quieren dejar de consumir bebidas alcohólicas cuando salen de fiesta. Es por ello que utilizan como medida el dejar de comer para no consumir calorías y así poder beber alcohol sin subir de peso ya que el alcohol está compuesto por calorías vacías (sin nutrientes esenciales). Este tipo de medidas se suelen emplear normalmente durante los fines de semana y en periodos vacacionales, cuando salen de fiesta con los amigos. Todo ello desencadena como resultado tener un cuerpo desnutrido.

Pica

Este trastorno de la alimentación se suele dar en niños que ingieren alimentos que no son comestibles (p. ej., barro, papel, objetos que cogen del suelo, etc) durante un mes o más tiempo. Este trastorno es sumamente peligroso debido a que lo que ingieren tiene una digestión sumamente dificultosa y puede propiciar estreñimiento, infecciones e incluso en algunos casos envenenamiento.

Vigorexia

Aunque no está clasificado como un trastorno de la conducta alimentaria sino como un trastorno dismórfico corporal y aparece clasificado en el DSM-5 dentro de un subapartado del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), consideramos relevante incluirlo dentro de los TCA debido a que las personas que padecen vigorexia recurren a una dieta estricta con el principal objetivo de aumentar su masa muscular. La dieta que comúnmente llevan a cabo estas personas suele estar compuesta principalmente por alimentos ricos en proteínas y carbohidratos; restringiendo los alimentos ricos en grasas. No obstante, cabe decir que este tipo de alimentación ha sufrido diversas modificaciones en los últimos llegándose a seguir dietas cetogénicas y la práctica del ayuno intermitente con el objetivo de mantener unos niveles bajos de grasa corporal y a la vez intentando preservar el tamaño muscular con el fin de ver los músculos marcados. En cualquier caso lo relevante es que estas personas suelen realizar una alimentación totalmente pautada, con las calorías y el tipo de alimentos que consumen muy controlados, lo que les lleva a no comer nunca fuera de casa y, en el caso de tener que comer fuera, a llevarse un táper de comida para no tener que comer ningún alimento que no entre dentro de su panificación alimentaria.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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