"El loco siempre es el otro"
La conquista de la Ley 26657 y los derechos de la ciudadanía
La ley 26657 que supimos conseguir, representa una conquista histórica para quienes “hacemos salud mental”, no solo porque deja de llamar pacientes a las personas con padecimientos (no trastornos) sino porque los reconoce en sus derechos a una vida con calidad, que merezca ser vivida y donde los sufrimientos singulares sean leídos por un Estado presente en clave colectiva.
Lejos de patologizar los malestares de la época, distantes del encierro y la manicomnializacion, la ley 26657 nos enseñó a no discapacitar a quienes transitan por una dolencia psíquica, nos convidó a pensar formas de rehabilitación desde la inclusión evitando criminalizar hechos que no pertenecen al ámbito del delito.
Conceptualizar la salud mental como un derecho al cual todos debemos poder tener acceso gratuito e igualitario representa también un golpe a las industrias que operan por detrás de una problemática social que nos concierne a todos, y en la que todos estamos implicades, usuarixs y profesionales.
Desafíos y avances en el modelo de atención psíquica
Instalar un paradigma de peligrosidad sobre las personas que padecen un malestar psíquico es una forma de discriminar aduciendo un riesgo que nos remite a la época del encierro. El desarrollo de dispositivos intermedios como las casas de medio camino y la atención integral en instituciones polivalentes del Estado representa un gran avance en la des-estigmatización del padecimiento psíquico.
El avance en la farmacopea ha posibilitado que las internaciones domiciliarias, y los abordajes ambulatorios sean una realidad posible como alternativa al encierro. El énfasis en la prevención por sobre la asistencia secundaria o terciaria nos ha permitido una mirada renovada sobre los “cronicarios” o depósitos de personas que por razones sociales transcurrían la totalidad de sus vidas institucionalizadas (historias tenemos de sobra en el Hospital Colonia Santa María y en el Hospital Colonia Emilio Vidal Abal de Oliva en Córdoba).
Superación del modelo médico hegemónico
La superación de las internaciones involuntarias ofreciendo alternativas a la subjetividad de las personas sufrientes para que su descompensación sea prevenible y nunca represente la perdida de civilidad y el acceso a derechos, ha sido el mayor logro. La exigencia de la constitución de equipos interdisciplinarios en salud mental para valorar la conveniencia de una internación ha representado la superación de la predominancia de un Modelo Medico Hegemónico que más de una vez se impuso con la Justicia como aliada en detrimento de las personas sufrientes por motivos de salud psíquica.
Concebir a la salud mental como parte de la salud integral de las personas ha sido otro gran logro que le debemos a la presente ley; una ley que nos obliga a construir respuestas colectivas y creativas en el marco del respeto por los Derechos Humanos con un Estado presente; lejos del rol de estigmatizar a las personas sufrientes en Registros o Listas Negras que le dificulten su inclusión social laboral.
Retos estructurales y la coyuntura actual
Que en los últimos años el presupuesto asignado a salud mental no haya alcanzado ni al 10% del presupuesto destinado a salud en general como lo establece la ley, nos habla del posicionamiento de esta temática en agenda como tema relevante y prioritario para los gobiernos.
Un tema aparte constituyen los consumos problemáticos de sustancias psicoactivas, que ameritan encuadres específicos en su abordaje y compensación.
El loco siempre es el otro, en una coyuntura de desfinanciamiento del sistema público de salud, con la constante desvinculación de profesionales con amplia trayectoria, la caída de programas de abastecimiento de psicofármacos, la ausencia de trabajo en red por falta de inversión en presupuestos, y ante la avanzada de la ultraderecha neoliberal en un gobierno para pocos; querer despojarnos de la Ley que supimos conseguir cobra sentido socio político.
Nuestras praxis cotidianas.
La clínica en el uno por uno de su singularidad aprendió también a integrar lo intrasubjetivo, lo intersubjetivo y lo transubjetivo para brindar abordajes a la altura de las demandas específicas de la época, que leídas en contexto exceden a diagnósticos psiquiátricos de manual o listas de síntomas puntuales siendo siempre atravesadas por problemáticas sociales de pobreza, desocupación, desempleo, violencia por razones de género, identidades de género no reconocidas, entre otras.
En un ambiente plagado de soluciones mágicas e individualistas, que exigen al sujeto la mejor versión de si y que proponen el bienestar en salud mental como un logro personal que nada tiene que ver con un contexto; el psicoanálisis vuelve a esgrimir apuestas que desde la incompletud, el vacío y la falta nos permitan leer las posibilidades reales de mantenernos regulados.
El mandato neoliberal a la felicidad, la tranquilidad recetada, la propiedad privada del problema, estallan ante profesionales y usuarios que deconstruyen con sus prácticas cotidianas la episteme de lo mismo, con la convicción que pensar lo diverso es una decisión política. Tildar a lo diferente como peligroso, trastornado o enfermo ha sido la estrategia de los sistemas normalizadores para imponer modalidades hegemónicas ante realidades insoportables.
Reduccionismos que se remiten a unas pocas variables que nunca tienen que ver con las circunstancias de inserción de la subjetividad, que jamás contemplan el impacto de las realidades en las que operan los colectivos, y en cómo impactan en los procesos de salud enfermedad las crisis globales de lo económico y lo político, pretenden tomar el timón para garantizar los retrocesos que aplicar etiquetas significa.
Conclusiones inconclusas.
Ya no formamos parte de la OMS, la articulación de herramientas como el acompañamiento terapéutico, la pesquisa a tiempo de situaciones problemáticas que pudieran desencadenar episodios de malestar psíquico se derrumba, el trabajo en red desde centros de atención periféricos en salud se ve totalmente desabastecido por desinversión, el abordaje en territorio es una quimera, el imperativo es que cada uno se salva solo, en un mundo donde el principio del self made man impera, tu felicidad es presentada como el acabado producto de tus decisiones individuales, con toda la culpa y carga mental que esto conlleva.
Queda mucho trabajo por hacer para perfeccionar lo que venimos transitando; pero la reformulación de la ley 26657 no es el camino.
Estamos acá en clave de resistencia, para apostar a formas colectivas de alcanzar los sueños, donde no se castigue la desadaptación a modalidades de vivir individualistas y mercado céntricas; la crueldad propia de este momento histórico social será superada deconstruyendo las dimensiones de dominio – sub alternidad; las subjetividades resilientes somos expertas en esas batallas; al final del día todes somos padecientes.
Fuentes y recursos de información
- Ley 26657 Derecho de Protección de la Salud Mental (2010), Honorable Congreso de la Nacion Argentina, disponible en https://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/verNorma.do?id=175977
- Ardila Gomez Sara comp (2019) En nombre propio: relatos de vida de mujeres que tuvieron internaciones psiquiátricas prolongadas y ahora viven en la comunidad
- Cohen Sara (2025) ¿Qué harás con todo lo que te duele? El dolor psíquico en nuestra época. Editorial Paidós.
- Goffman E (1961) Internados: ensayo sobre la situación social de los enfermos mentales. Ed Amorrortu
- Rodriguez J, Malvarez S Gonzalez R, Levav I (2009) Salud mental en la comunidad, Editorial OPS
- Saraceno B (1995) La liberación de los pacientes psiquiátricos. De la rehabilitación psicosocial a la ciudadanía posible. Ed México Px