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Es probable que en algún momento de nuestras vidas nos hayamos sentido heridos por alguna persona de nuestro entorno, decepcionados, ofendidos… ¿Qué hacer cuando esto ocurre y experimentamos estas emociones tan desagradables? Cada uno de nosotros gestionamos de manera diferente una situación de estas características, dependerá de nuestra actitud.

En momentos como este sentimos malestar y nos invaden las emociones negativas, de lo que a veces no nos damos cuenta es de que, si conseguimos perdonar, nos liberamos de la carga emocional que llevamos y el beneficio no es para nadie más que para nosotros mismos.

Por el contrario, cuando nos resistimos al perdón, quién más sufre somos nosotros. La acumulación de sentimientos como el resentimiento, el odio o la rabia puede llegar a afectar seriamente nuestra vida, privándonos de la plena felicidad.

 “Yo perdono pero no olvido”

Aprender a perdonar no es fácil, incluso en ocasiones nos puede parecer que hemos perdonado pero, en realidad, no lo hemos hecho de corazón y las emociones negativas se continúan apoderando de nosotros.

La intención de perdonar es necesaria y es el primer paso hacia la paz interior, pero también se requiere un proceso de trabajo y toma de consciencia de nuestros sentimientos más profundos, para conseguir un perdón real y verdadero.

Perdonar no significa que tengamos que olvidar lo que ha ocurrido, ni reconciliarnos con la persona que nos ha herido, tampoco tenemos que decirle a la persona que le hemos perdonado.

En algunas ocasiones ocurrirá esto, pero en otras no.  Perdonar no tiene tanto que ver con la otra persona sino con nosotros mismos, y perdonar nos servirá a nosotros para sentirnos liberados de ese malestar.

El perdón a nosotros mismos

Es muy importante saber perdonarnos a nosotros mismos y no es tarea fácil, ya que puede llegar a ser más complicado que perdonar a los demás. Pero una cosa es clara, si queremos perdonar a alguien, nos tenemos que perdonar primero a nosotros.

En general, suele haber poca consciencia de la importancia del perdón a uno mismo para lograr la felicidad. Solemos atribuir nuestra felicidad a la valoración que hacen los demás de nosotros, más que a nuestra propia valoración, dando así más poder al otro que a uno mismo.

Es necesario aceptar que todos cometemos errores, somos seres humanos y las equivocaciones están permitidas. Es habitual exigirnos más a nosotros que al resto de personas.

El sentimiento de culpa por algo ocurrido puede ser una carga muy pesada, tenemos que cambiar el enfoque.

¿Cómo puedo perdonar?

A todos nos cuesta perdonar, podemos pensar que no es posible, porqué nos sentimos traicionados, dolidos, defraudados, y sentimos estos sentimientos con mucha intensidad. Pero ¿queremos continuar con estos sentimientos? Probablemente no, entonces hay que dejar atrás lo ocurrido, perdonar y pasar página.

Cuando perdonamos, nuestros sentimientos hacia la persona que nos ha hecho daño cambiarán, dejaremos atrás el pasado. Así mismo, le quitaremos poder a esta persona, porqué ahora ya no nos causará daño, y nos otorgaremos más poder a nosotros.

Es erróneo culpabilizar a las personas, no hay culpables. Cada persona hace las cosas lo mejor que puede y lo mejor que sabe, con sus aprendizajes, sus conocimientos y su nivel de consciencia.

La historia personal de cada uno de nosotros hace que actuemos de una determinada manera.

Hay que intentar mirar a las personas más allá de sus conductas y pensar que, aquello que nos ha herido, en realidad tiene más que ver con sus propias inseguridades que con nosotros.

Satsang / Pixabay
Satsang / Pixabay

… Hacia la paz interior

Es importante reconocer y aceptar todas las emociones negativas que nos produce la situación o la persona que nos ha ofendido, conectar con ellas y déjalas ir.

Como se ha explicado, el perdón no será para liberar de su culpa a la persona que nos ha herido, sino para liberarnos a nosotros mismos del malestar y de la emoción negativa que nos ha producido esto. El perdón nos lleva a la paz interior.

No podemos evitar que los demás nos hagan daño con sus actuaciones, pero sí que podemos determinar cómo éstas nos afectan a nosotros, asumiendo nuestra propia responsabilidad de afrontamiento de las situaciones.

Para conseguir bienestar y paz interior, tenemos que ser capaces de perdonarnos y de perdonar. La decisión de perdonar nos libera de la carga emocional, de las emociones negativas hacia la persona que nos ha herido.

El perdón nos libera del dolor y del resentimiento y, lo más importante, el perdón nos ayuda a crecer! Tenemos la oportunidad de transformar las experiencias negativas en aprendizajes y desarrollo personal.

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2 COMENTARIOS

  1. M’ha encantat la lectura, gràcies per publicar-ho! Així és un regal que ens podem fer a nosaltres mateixos i ens alliberem de carges emocionals.

  2. Excelente artículo. Cada uno es dueño de su vida, hay que perdonar para estar bien con nosotros mismos, queremos y respetarnos, para dar lo mejor a las personas que amamos

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