Violencias por Razones de Genero: Lecturas contra hegemónicas.

Descubre por qué las denuncias falsas son utilizadas como herramienta de silenciamiento y cómo la "forclusión diagnóstica" impide que las mujeres accedan a una justicia real.

Violencias por Razones de Genero: Lecturas contra hegemónicas.

En la presente producción  se intenta delinear la operatividad de  dispositivos viables que desde la politicidad y en el marco de la defensa de los Derechos Humanos puedan interpretar las violencias por razones de género en tanto problemáticas estructurales que exceden a casos aislados.

En un contexto social caracterizado por el fascismo social (entendido desde Boaventura De Sousa Santos como un régimen civilizacional políticamente democrático en los mecanismos formales pero profundamente excluyente en las relaciones sociales) y en donde el Estado como Actor Social queda desdibujado en su rol de otorgar garantías a través de políticas públicas que respondan a necesidades específicas; transcurren las rutas criticas (conceptualizadas por Monserrat Sagot como las acciones tomadas por los sujetxs para atravesar las violencias, que incluye las respuestas y los obstáculos encontrados en su búsqueda de ayuda, así como la disponibilidad y calidad de los servicios) de subjetividades que son foco de la necro política (esa tecnología que evidencia la existencia de grupos sociales por debajo de la línea de lo humano y empujados a la muerte por ser consideradas sus vidas como desechables y menos duelables) de un sistema capitalista colonial patriarcal opresor y cercenador.

No pocas veces se criminaliza a las mujeres y sexo disidencias denunciantes de violencias por razones de género, generando lo que algunos autores han propuesto llamar Forclusión Diagnostica (Cristina Lobaiza Estrada) en el acceso a la Justicia.

En muchas otras oportunidades se psicopatologizan las respuestas esperables a traumas que devienen de un ordenamiento social.

Son las mujeres y las sexo disidencias las subjetividades que más sufren la atrocidad de un sistema que cosifica, y utiliza sus cuerpos, ese primer territorio, como botín de guerra.

Lejos de guetificar las cuestiones de género ( como ha nominado Rita Segato al acto de aislar las problemáticas por razones de genero del resto de las realidades sociales, ejerciendo un reduccionismo que facilita el extractivismo de conceptos desde posicionamiento ultraneoliberales, para no entenderlo como un problema estructural y político) nos urgen miradas interseccionales que puedan ubicar las opresiones en una grilla integral de múltiples discriminaciones y agobios contra las mujeres y sexo disidencias.

Articulaciones entre  género, subjetividad y bienestar psicosocial.

Reconocer la construcción histórica de las subjetividades que incluyen las relaciones de poder en el marco del Patriarcado como constitutivas tanto del psiquismo como de los vínculos resulta ineludible para distinguir y precisar la ceguera de género y el sexismo en las intervenciones que subyacen a las problemáticas de inequidad. Precisamos recuperar los modos singulares de generar bienestar psíquico y de enfermar de los colectivos históricamente sub alternizados por razones de genero etnia, edad, clase social, entre otras categorías de opresión que emergen de una mirada interseccional.

En este sentido, y en un marco capacitista, colonial, capitalista, patriarcal y neoliberal; se trata una vez mas de visibilizar los impensados para la Piscología en pos de superar todo sesgo androcéntrico en nuestra disciplina.

Desmontar mandatos de masculinidad, feminidad en un contexto binario hetero cis normativo, deconstruyendo los ideales de sexualidad y de legítimas y excluyentes formas de vivir, resulta insoslayable.

Las violencias que comienzan sutiles escondidas en el amor romántico, en expectativas cispassing, en chistes machistas o en otras manifestaciones sutiles terminan, tras escalar, en violencia vicaria, violencia digital, suicidio femicida, y muchas veces en intentos de femicidios o transfemicidos.

Una nueva modalidad de adoctrinamiento patriarcal: ley de falsas denuncias y baklash

El  proyecto de Ley de Losada que se sustenta en el argumento que caracteriza a una denuncia por violencia de género como falsa intenta silenciar y acallar las voces de quienes ya son vulnerables en una sociedad patriarcal (niñeces, adolescencias, disidencias, mujeres) ejerciendo discriminación por solo focalizarse en una tipología de denuncias y en un perfil de denunciantes.

Solo se denuncia en nuestro país 1 de 4 casos de violencia de género.

El problema de las denuncias falsas es de menos del 1 % según el Equipo Latinoamericano de Justicia y Genero (ELA).

Una  mujer es asesinada en nuestro país cada 30 horas, de las cuales menos del 10% había llegado a denunciar,  el Observatorio Mumala, registra  263 intentos de femicidios en lo que va del año.

ONU Mujeres refiere que a nivel global menos del 40% de las mujeres que experimentan violencia buscan ayuda institucional, y dentro de ese grupo solo el 10% realiza una denuncia formal.

En Argentina la Encuesta de Prevalencia de Violencia contra las Mujeres (2021) muestra que solo el 21% de quienes atravesaron situaciones de violencia realizaron denuncia. En feminicidios el Registro Nacional de la Corte Suprema indico que apenas el 35% de las victimas había denunciado previamente.

Las falsas denuncias no constituyen una problemática sino un tema marginal ante un fenómeno que es estructural (la violencia por razones de género).

Tratados Internacionales como las Convenciones de  Cedaw, de Belen Do Para a las que nuestro país ha suscripto y regulaciones nacionales como la Ley de Prevención de las Violencias contra las Mujeres, desestiman totalmente la obstaculización del acceso a la Justicia a través de la puesta en duda de la palabra de las víctimas, porque se trata de una invisibilización de la “ruta crítica” (Monserrat Sagot).

Tanto la Secretaria de la Mujer de la Provincia de Córdoba, como la Universidad Nacional de Córdoba con su Observatorio de Genero han habilitado mesas de trabajo con especialistas para pronunciarse en contra del proyecto de ley de Losada; se trata de creerle a las víctimas, participan de la mesa de trabajo más de 50 representantes de organismos públicos, espacios académicos y actores de la sociedad civil. Tanto el Colegio de Psicólogos de Córdoba como la Federación de Psicólogas y Psicólogos de la República Argentina (FEPRA) han adoptado publico posicionamiento sobre el tema repudiando  toda acción que represente hostigamiento, descalificación y sospecha publica hacia las personas denunciantes, y señalando el debilitamiento de las  Políticas Públicas para contener a las víctimas con el cierre del Ministerio de las Mujeres y el ajuste y achicamiento del Estado.

Des-oír a las víctimas es re-victimizar, buscar producir un efecto inhibidor en la búsqueda de Justicia también lo es

Se trata de fortalecer el acceso a una Justicia con Perspectiva de Género.

El estado es garante de derecho más que actor punitivista contra los más vulnerables.

Cinco motivos que desarticulan el “lobby” de las falsas denuncias:

  1. Se basa en el inexistente Síndrome de Alienación Parental, teoría que ha sido rechazada por la OMS, la Asociación Americana de Psicología y está prohibida en la Justicia Argentina por carecer de rigor científico y vulnerar el derecho a las niñeces a ser escuchadas. La “epidemia de mentiras” no existe, a nivel internacional la ONU estima que las falsas denuncias en estos casos oscilan entre el 1 y el 6 %. Criminalizar un problema que no existe es discriminatorio.
  2. El proyecto ignora que la violencia de género es un problema estructural, dado que remite a desigualdades de poder atávicas, desoyendo los compromisos internacionales que sugieren que el Estado y la Justicia deben proteger a las mujeres niñeces y disidencias denunciantes y no perseguirlas bajo presunción de mentira.
  3. Constituye una redundancia punitiva, en tanto el Código Penal ya sanciona la denuncia falsa y el falso testimonio. Crear una figura especial para estos casos es desalentar la denuncia legítima generando extorsión instalando el miedo a una pena de prisión efectiva.
  4. Silencia las denuncias de las niñeces, al utilizar términos como impedimento de contacto o manipulación vinculados al SAP criminaliza a las madres protectoras. Las niñeces tienen derecho a ser escuchas y a que el estado y la justicia crea en ellas
  5. Busca silenciar a las víctimas: instala un mensaje social de sospecha, generando que las personas duden en buscar ayuda judicial por temor a ser ellas las procesadas, y al sentir que no pueden probar delitos que ocurren en la intimidad.

¿Que nos dice la psicología sobre las víctimas?

Las víctimas no denuncian por indefensión aprendida, por vivenciar el recurrir a la Justicia como una instancia de revictimización, porque creen que deben disponer de pruebas más allá de los daños constatables a nivel  físico y en sus psiquismos; en caso de las niñeces porque predomina un paradigma adultocentrista y tutelar que favorece el incesto y otras prácticas de cosificación.

Por otro lado el trastorno de stress post traumático que emerge en las victimas tras las situaciones de vulneración vivenciadas es de tal magnitud que muchas veces obtura por bloqueo conductual cualquier intento de búsqueda de  reparación a través de la Justicia.

¿Porque una persona no denunciaría falsamente?

  • Porque conoce que se realizan peritajes más allá de la enunciación verbal que pondrían en consideración su mendacidad.
  • Porque sabe que la Ley Provincial 9283 en su artículo 20 contempla la realización de la práctica de “constatación de denuncias” a través de un equipo interdisciplinario para determinar la existencia del delito denunciado y el riesgo existente, en la Ley provincial 10400 que modifica la anteriormente citada normativa en el artículo 25 se contempla el diagnostico de situación a través de profesionales especializados en violencia.
  • Porque el acceso a la Justicia y a todos sus requerimientos burocráticos genera un nivel de exposición de la subjetividad que nadie en el ejercicio de sus facultades se decidiría a asumir injustificadamente.
  • Porque saben que el falso testimonio ya está contemplado como un delito en nuestro Código Penal vigente.

Respecto del baklash, esa reacción altamente odiante e intolerante ejercida por grupos neoconservadores ante la conquista de derechos por parte de grupos históricamente vulnerados, tan relevante es en su aparición que al momento actual Flacso Argentina cuenta con Observatorios dedicados a monitorear este fenómeno en América Latina y el Caribe. El término fue utilizado por primera vez por Susan Faludi en 1991; otros autores que han teorizado al respecto son David Finkelhor, Giovanna Campani, Maria Elvira Diaz Benitez, Virgninia Berlinerblau y Juan Pablo Viar cuyos aportes se encuentran fácilmente on line.

Desde el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba se han pronunciado al respecto  a través del Observatorio de Géneros Diversidades y Disidencias y desde el Tribunal de Ética, esgrimiendo “el ejercicio profesional debe garantizar  y promover la vigencia plena de los derechos humanos y de la perspectiva de género – es decir dando cuenta de las desigualdades históricas, sociales, políticas y económicas que sufren las mujeres y las diversidades). Por lo tanto ninguna conducta puede considerarse como ética si no se ejerce desde la perspectiva de derechos humanos y de género” (Zanetta Castillo Raysis) en respuesta   ante los  ataque reiterados a profesionales psicologues que intervienen en problemáticas de violencias por razones de género y de vulneración de integridad sexual hacia infancias y adolescencias.

Praxis contra hegemónicas.

¿Podemos derrumbar la casa del amo con las herramientas del amo?

¿Como pensamos desde el Estado o desde las intervenciones en el ámbito privado particular una praxis contra hegemónica en torno a las violencias por razones de género? Praxis alternativas a las ya altamente iatrogénicas en su revictimización de las subjetividades en situación de vulneración afectando sus existenciarios; practicas genero sensitivas.

De un tiempo a esta parte se ha situado mayor  expectativa en el plano preventivo, auspiciando que al desmontar mandatos de masculinidad hegemónica interviniendo desde ESI sobre las socializaciones de género gran parte del problema de las desigualaciones debería quedar abordado. ¿Será suficiente en un contexto de desigualaciones sistémicas, con la atávica sociedad entre Patriarcado y Colonoliasmo (y las nuevas formas que adquiere éste en sus alianzas con la hegemonía del capital)?

Mientras; discursos odiantes sobre mujeres y disidencias circulan con alto nivel de resonancia y performatividad desde narrativas sostenidas por quienes detentan el poder en las gobernancias de los estados y también desde los medios masivos de comunicación y plataformas digitales (machósfera) instalando una apología de exterminio a la alteridad.

¿Y que nos sugieren las practicas hegemónicas? Que la violencia es ejercida también por mujeres y disidencias (¿violencia de género a la inversa?), que se resuelve con empoderamiento subjetivo de las personas en situación de violencias, que es cuestión de que los varones cis desarrollen una aceptación de su “energía femenina”,  que los femicidas y transfemicidas (siempre varones cis) son psicópatas narcisistas integrados que ejercen “hovering” como pauta vincular, entre otras propuestas que a veces rozan lo absurdo y demuestran la absoluta carencia de una grilla de lectura interseccional e integral. Los femicidas y transfemicidas son sanos hijos del Patriarcado.

Entendemos como praxis contra hegemónicas aquellas que situadas desde la reexistencia (siguiedo a Alban Achinte cuando alude a “enfrentar todas las formas de dominación, explotación y descremación mediante acciones que conlleven  a construir conciencia de ser, de sentir, de hacer, de pensar, desde un lugar concreto de enunciación de la vida, son acciones que conducen a decolonizar al ser, sus imaginarios, su lenguaje, su fantasía, su capacidad creativa para recuperarse ontológicamente, para insistir en el derecho a ocupar un lugar en la sociedad con dignidad, a impedir la renuncia a ser lo que debe ser, y no ser lo que le impongan como ser”) y a partir de la voz de lxs protagonistas (nada sobre nosotras sin nosotras) auspicie lecturas integrales de las problemáticas de las violencias por razones de género en contextos colonialistas, neoliberales, de opresión de clase, de desconocimiento de los pueblos  originarios, adultocentrista, de imposición de mandatos capacitistas  exististas y meritocráticos, de alta criminalización y patologización de los malestares de los grupos subalternizados. En este sentido es que no es sin la existencia de Políticas Publicas que garanticen el acceso a derechos, con programas acordes a las necesidades de lxs protagonistas, en donde los colectivos no sean forzados a adaptarse a protocolos de abordaje diseñados por expertos, y en donde la disciplina de la Psicología no funcione como dispositivo de reproducción de normalidades ni la Justicia como aparato de criminalización de les más desfavorecides por un sistema alienante.

Sabemos que la salida es colectiva, reside en la insurgencia de la fuerza de las comunidades que recorre por los márgenes a los núcleos de poder.

Se retoma aquí lo que desde Sumak Kawsay se plantea como la salud mental desde el Buen Vivir, abandonando toda visión biologicista e individualista y entendiendo los procesos como colectivos y comunitarios, en tanto territorialmente arraigados, proponiendo la descolonización del saber y la armonía con la naturaleza. (Paulo Amarante). En este punto los sufrimientos no serían problemas individuales sino respuestas a procesos sociales políticos y económicos

Finaliza este escrito con el sabor amargo de carecer de respuestas simples para problemas complejos, apostando fuertemente para que nuestro campo disciplinar de la psicología no devenga en un coach soft pero situades desde la esperanza que nada espera, siguiendo a María Zambrano  (2023)

“hay una esperanza que nada espera, que se alimenta de su propia incertidumbre: la esperanza creadora; la que extrae del vacío, de la adversidad, de la oposición, su propia fuerza, sin por eso oponerse a nada, sin embalarse en ninguna clase de guerra. Es la esperanza que crea, suspendida sobre la realidad sin desconocerla, la que hace surgir la realidad aún no habida, la palabra no dicha: la esperanza reveladora; nace de la conjunción de todos los pasos señalados, afinados y concertados al extremo; nace del sacrificio que nada espera de inmediato, más que sabe gozosamente de su cierto, sobrepasado, cumplimiento. Es la esperanza que crece en el desierto, que se libra de esperarnos por no esperar nada a tiempo fijo, la esperanza liberada de la infinitud sin término que abarca y atraviesa toda la longitud de las edades”.

 Fuentes y recursos de información 

  • Alban Achinte A. (2017) Prácticas Creativas de Re-existencia: más allá del arte, el mundo de lo sensible. Ed Del Signo.
  • Amarante P (2024) Locura y Transformación Social: autobiografía de la reforma psiquiátrica en Brasil Ed Edunla
  • De Sousa Santos B. (2010) Descolonizar el saber, Reinventar el Poder. Ed Trilce- Extensión Universitaria.
  • Fernández A M (2021) Psicoanálisis: de los lapsus fundamentales a los feminismos del siglo XXI. Ed Paidós Psi.
  • Sagot M (2024) Cuerpos de la Injusticia: una crítica feminista desde el Centro de América, Ed Clacso.
  • Segato R L (2018) Contra pedagogías de la crueldad Ed Prometeo.
  • Segato R L (2023) Escenas de un pensamiento incomodo: Genero, Violencias y Cultura en una óptica Decolonial. Ed Prometeo.
  • Zambrano M (2003)  Los bienaventurados, Ed Siruela.
  • Zanetta S. Castillo A Raysis E (2024) Experiencias del Tribunal de Ética del Colegio de Psicologues de Córdoba desde una perspectiva de Derechos Humanos y de Genero, publicado en Catalogo de Practicas Respetuosas con Perspectiva de Géneros y Diversidades desde un Enfoque de Derechos Humanos

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Cómo citar este Artículo

Sabuquillo, G. (2026, julio 9). Violencias por Razones de Genero: Lecturas contra hegemónicas.. Actualidad en Psicología. https://www.actualidadenpsicologia.com/violencias-por-razones-de-genero-lecturas-contra-hegemonicas/

Gisela es psicóloga desde el año 2004, graduada en la Universidad Nacional de Córdoba. Se ha desempeñado como residente en salud pública; actualmente cursa su especialidad en Violencias en el Ministerio de La Mujer, y se desempeña en el Polo Integral de la Mujer.

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