La Terapia Centrada en la Persona de Carl Rogers

El ser humano, según Carl Rogers, posee una tendencia actualizante que lo llevará continuamente hacia la búsqueda de la autorrealización, gracias a un instinto innato. Por ello, las personas tienden al desarrollo de su propio potencial (Rodríguez, 2019).

La terapia centrada en la persona de Carl Rogers es un modelo de terapia humanista en el que el psicoterapeuta se enfoca en el cliente o paciente en lugar de dar prioridad al problema en sí desde la autenticidad, sin juzgar, confrontar o tratar de ser directivo.

El objetivo de la terapia es escuchar de manera activa y facilitar que el paciente, o cliente (como Rogers se refería a las personas que trataba en terapia), pudiera reconocer las emociones asociadas a lo que está viviendo.

En el presente artículo explicaremos con mayor detalle en qué consiste la terapia centrada en la persona de Carl Rogers. Pero antes, queremos dar un breve repaso a sus orígenes.

Los orígenes de la terapia centrada en la persona

Los orígenes de la terapia centrada en la persona, también conocida como terapia centrada en el cliente o psicoterapia autodirigida, se remontan a la década de los años 50 de la mano de Carl Rogers, un psicólogo humanista nacido en los Estados Unidos. Sus fines terapéuticos se fundamentaron en la búsqueda de la libertad y la propia liberación del individuo, utilizando sus fuerzas como motor del reajuste de su potencial, tomando en consideración la confianza y el respeto hacia la persona.

Este enfoque terapéutico es uno de los más exitosos en el ámbito de las terapias psicológicas, trascendiendo el terreno que ocupan las terapias humanistas, ya que algunos de los principios sobre los que se asienta la terapia centrada en la persona son tomados en cuenta por los psicoterapeutas que basan su método terapéutico en otros modelos.

Por otro lado, cabe destacar que Carl Rogers tuvo influencia de otras corrientes como la fenomenología o el existencialismo, de las cuales obtuvo la idea de abordar los problemas psicológicos que presentaban los pacientes desde una actitud de confianza en la propia capacidad que tiene cada uno para actuar de forma libre y decidir acerca de su porvenir.

En base a lo mencionado anteriormente, es importante destacar que la idea central de la terapia centrada en la persona de Carl Rogers es que cada paciente tiene la suficiente capacidad para hacer un manejo constructivo de todos los aspectos de su propia vida que de forma potencial pueden ser reconocidos en su conciencia (Rogers, 1971).

¿En qué consiste la terapia centrada en la persona?

La terapia centrada en la persona de Carl Rogers es una psicoterapia humanista basada en la hipótesis de este psicólogo acerca de que las personas tienen sus propios recursos para comprenderse a sí mismas y, cuando sea necesario, para cambiar y avanzar hacia sus metas siguiendo la dirección adecuada. Para ayudar a sus clientes a manifestar sus potencialidades desde la perspectiva de esta terapia, es necesario crear un ambiente en el que se sientan validados por el psicólogo y también seguros (Rodríguez, 2019).

Por otra parte, desde esta perspectiva, también es importante lo que se conoce como “consideración positiva”, una idea que permite el desarrollo del autoconcepto positivo y una seguridad suficiente en uno mismo gracias al recibimiento de amor, aprecio y aceptación por parte de las personas más cercanas. Además, la consideración positiva de las personas cercanas facilita el desarrollo de la consideración positiva hacia uno mismo, produciéndose un estado de congruencia

En cambio, cuando una persona siente que no está siendo aceptada ni recibe el cariño de las personas que son importantes para ella, surge la patología que causa el malestar psicológico.

Si una persona está siendo criticada de una manera que no encaja con la idea que tiene de sí misma, podría entrar en un estado de incongruencia en el que su autoconcepto no sería compatible con su tendencia a actualizarse.

Esta tendencia actualizadora de las personas debe tener un rumbo en el que cada uno perseguirá sus metas, que dependerán de múltiples factores que van desde historias del pasado hasta la manera de vivir el momento presente.

Es por ello que el psicólogo que sigue la terapia centrada en la persona no se encargará de proponer los objetivos al cliente, sino que dejará que encuentre la dirección hacia la que desearía encaminar su vida (Rodríguez, 2017).

El psicoterapeuta, para poder ayudar a su cliente, debe tener como prioridad establecer una sólida alianza terapéutica que se irá construyendo a lo largo del proceso terapéutico y que servirá como vehículo de cambio. Son importantes las habilidades del terapeuta para lograrlo, como la autenticidad, aceptación incondicional, calidez, escucha activa, empatía, capacidad de establecer un entorno de confianza, habilidades comunicativas, entre otras.

Para poner en marcha esa tendencia actualizadora positiva e innata del ser humano, es necesario que el proceso terapéutico se desarrolle bajo diversas circunstancias que deben ser tenidas en cuenta (Rogers, 1961; Rodríguez, 2019).

  • Es fundamental que se establezca una buena alianza terapéutica entre psicólogo y cliente.
  • Que el cliente sea capaz de seguir adelante cuando atraviesa una crisis al entrar en un estado de no congruencia, aprovechando sus propias potencialidades.
  • Que el psicoterapeuta se encuentre en un estado de congruencia al poseer una serie de actitudes que se encuentren establecidas de manera sólida y en las que base su interacción con el cliente.
  • Que el psicoterapeuta sea auténtico, tenga una consideración positiva de su cliente y trabaje en la terapia con una comprensión empática, siendo importante que esto sea percibido por él.

Por último, cabe mencionar que existen dos técnicas fundamentales en la terapia centrada en la persona de Carl Rogers, que posteriormente han sido adoptadas por otras corrientes psicoterapéuticas:

  • Paráfrasis: consiste en hacer una devolución al cliente de un mensaje determinado que él ha dicho, expresándolo el psicoterapeuta con sus propias palabras con el fin de facilitar su comprensión.
  • Reflejo: en este caso el psicoterapeuta se encarga de comunicarle al cliente lo que percibe acerca de las emociones que está expresando en terapia.

Fuentes y recursos de información

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  • Feixas, G. y Miró, M. T. (2002). Aproximaciones a la psicoterapia. Barcelona: Paidós.
  • Rodríguez, A. (2017). Introducción a las psicoterapias: modelos clásicos y contemporáneos. España: publicación independiente.
  • Rodríguez, A. (2019). Manual de psicoterapias: teoría y técnicas. Barcelona: Herder.
  • Rogers, C. R. (1961). El proceso de convertirse en persona. Barcelona: Paidós.
  • Rogers, C. & Kinget, M. (1971). Psicoterapia y relaciones humanas. Madrid: Alfaguara.
  • Stillwell, W., et al. (2013). An Experiential Example of the Person-Centered Approach: Carl Rogers at Work. In: Cornelius-White, J., Motschnig-Pitrik, R., Lux, M. (eds) Interdisciplinary Applications of the Person-Centered Approach. Springer, New York, NY. https://doi.org/10.1007/978-1-4614-7144-8_2
Mario Arrimada Fernández

Graduado en Psicología por la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA). Cuenta con formación especializada en diversas áreas de la salud mental, cabiendo destacar el Máster en Actualización en Intervención Psicológica y Salud Mental (UDIMA), y varios cursos como el de Experto Universitario en Trastornos de la Conducta Alimentaria (UEMC), Experto en Mindfulness para profesionales de la salud (UDIMA) o el de Experto en CIE-11 y DSM-5, entre otros. Actualmente se encuentra cursando el Máster en Psicología General Sanitaria (UAX).

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