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Existe un gran temor por parte de los padres y madres cuando se enfrentan al dilema de solicitar ayuda psicológica para sus hijos por primera vez.

Ello se debe sobre todo a los prejuicios que se manejan al respecto y al miedo a ser juzgados.

Por ejemplo un enfoque clásico de la psiquiatría culpabilizaba a las madres por los problemas de sus hijos, en la década  1940, Leo Kanner, reconocido psiquiatra infantil afirmaba que los niños con autismo tenían madres distantes e impersonales, ahora se sabe que Kanner estaba equivocado.

Los medios de comunicación han ayudado a difundir una serie de creencias erróneas sobre el papel de los padres en los problemas de sus hijos.

A diario los padres se encuentran con frases que los hacen sentir culpables y los encierran en una paradoja donde no saben qué hacer, frases como:

  • Usted no abraza a sus hijos lo suficiente
  • No los ama como todo lo que ellos necesitan
  • Usted es demasiado permisivo
  • Eres es muy emocional o no expresas tus emociones
  • Les das demasiada libertad
  • No los alaba lo suficiente o los alaba en exceso

Pero culpabilizar  solo sirve para qué madres y padres que se sientan llenos de culpa, vergüenza o ira, asuman una actitud defensiva, aun peor, los niños no reciben el trato que realmente requieren.

 ¿Cuándo los niños necesitan ayuda?

Los síntomas de que algo no anda bien se dan cuando hay cambios en el funcionamiento académico, social, familiar o hay dificultades emocionales o conductuales.

Si un niño empieza a ver afectada su vida en el hogar, la escuela o con sus compañeros, es posible que requiera de ayuda.

Es hora que como padre indague sobre las causas que causan dichas dificultades.

Ver también 12 preguntas que todo padre debe hacerse sobre la salud mental de sus hijos

Buscar ayuda no significa años de terapia o medicación

Uno de los temores de los padres al buscar ayuda profesional, es verse envueltos en tratamientos de psicoterapia interminables o la posibilidad que se les prescriba un tratamiento farmacológico indeseable.

En la gran mayoría de los casos con niños, la intervención que se realiza consiste simplemente en una evaluación para determinar cuál es la mejor intervención a seguir.

Si como padre tiene dudas, solicite una evaluación psicológica sin más compromiso que ir a la consulta inicial, esto con el fin de que se dé una idea más clara del problema de su hijo y de las posibles alternativas a seguir.

Actualmente las intervenciones terapéuticas con niños son relativamente cortas de 20 a 30 sesiones cuando más.     Los tiempos de las psicoterapias interminables han terminado (o al menos ya en su mayoría).

El pediatra no tiene la última palabra.

Con todo el respecto que se merecen los pediatras pero estos no tienen por lo general formación como psicólogos infantiles, psiquiatras o en evaluación de las condiciones de salud mental de los niños.

Así que si usted acudió a un pediatra y este le dijo simplemente que su hijo “no le pasa nada” o “está bien”  y usted no está de acuerdo solicite una segunda opinión de un profesional de la salud mental.

Al respecto una encuesta de pediatras realizada en EU reveló que alrededor del 70% de los pediatras consideran que carecen de una formación adecuada en el diagnóstico y tratamiento de problemas de salud mental y más del 60% sentían que no eran competentes en las prácticas de diagnóstico adecuadas.

En muchos casos lo que causó la condición de su hijo ya no importa

Aunque suene controversial, el tratar de averiguar que ocasiono el TDAH de su hijo no sirve de mucho,  los padres con frecuencia se sienten culpables  y quieren saber si ellos fueron los que ocasionaron el “trastorno mental” de su hijo,  y en la mayoría de los casos determinar la “causa” es algo que nunca se logra, aunque se tenga un profundo conocimiento del contexto histórico, dinámica de la familia, grupo de pares, estilos de pensamiento, etc. que contribuyen en las dificultades que padecen los niños,  lo que realmente importa en el momento es lo que como padres podemos hacer a partir de hoy para ayudar a nuestros hijos a mejorar,  recuerde que no podemos cambiar el pasado, pero podemos mejorar el futuro de nuestros hijos.

Los profesionales de la salud mental no pueden ayudar a su hijo sin su ayuda

Pocos cambios se pueden lograr en solo una hora de intervención semanal, sin el compromiso de los padres e inclusive de los maestros y esto debido a que las intervenciones más eficaces implican cambios en el hogar y en algunos casos en la escuela.

 Siéntase menos culpable y aporte al cambio

Cuando el terapeuta sugiere cambios en el estilo de crianza o en las estrategias de disciplina no significa que estábamos haciendo algo mal, hay muchos estilos de crianza que son eficaces en la mayoría de los niños.

Pero en algunos casos, cuando un niño tiene una condición específica ciertas conductas resultan más eficaces que otras.

Además el tratamiento de cierto tipo de trastornos puede requerir que los padres apliquen planes específicos de disciplina que puede ser muy diferentes de los que estaban acostumbrados o le eran familiares,  o sea, que el terapeuta le pida que cambie ciertas cosas en su estilo de crianza no es igual a que lo esté juzgando o diciéndole que lo estaba haciendo mal, es simplemente que el tratamiento implica realizar cientos cambios para que haya resultados.

Es similar cuando su pediatra le pide que cambie algunos alimentos que consume su hijo para tratar una alergia especifica y esto no implica que usted sea mal cocinero.

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