viernes, diciembre 4, 2020

Psicología, vejez y actualidad

La teoría psicológica del envejecimiento estudia los cambios conductuales, tanto positivos como negativos que manifiestan las personas adultas mayores como consecuencia de las influencias ambientales, es decir el contexto social, cultural, político y económico y demás factores.

Ahora bien ¿A qué hacemos referencia cuando hablamos de tercera edad o adulto mayor? La población que pertenece al grupo denominado adultos mayores está compuesta por aquellas personas que tienen más de 65 años de edad y que generalmente presentan cambios en algunas de sus funciones cognitivas, físicas, emocionales y sociales. 

Socialmente cuando se piensa en un adulto mayor se lo asocia a distintos estereotipos cómo por ejemplo desvalimiento, incapacidad, soledad, pasividad, sedentarismo, enfermedad, abandono, tristeza, depresión, aislamiento, deterioro, etc.

Muchas personas llegan a la edad de jubilarse y aún se sienten plenas y su mente sigue lúcida. A pesar de ello, la sociedad les recuerda que deben retirarse y darle espacio a la gente joven.

Los parámetros sociales y culturales actúan debilitando la autoestima del adulto mayor, llevándolo incluso a perder el sentido de la propia vida, sentirse fracasado, frustrado y posteriormente desarrollar trastornos psicológicos.

El punto clave en el problema del envejecimiento es la visión que la sociedad tiene de las personas adultas mayores, especialmente los más jóvenes y los medios masivos de comunicación, ya que son ellos los que determinan la posición que ocupan los adultos.

La vejez no tendría porque ser considerada como la última etapa del ciclo vital, ya que el envejecimiento satisfactorio es posible si nuestros pensamientos dejan a un lado el prejuicio hacía la vejez.

Teniendo en cuenta la actual situación del Covid-19, la principal recomendación para evitar el contagio y la propagación del virus es condición necesaria que los adultos mayores permanezcan en sus casas y los acompañen afectivamente. Ya sea desde un llamado telefónico, comprar o alcanzar hasta las puertas de sus casas los alimentos que necesiten (en el caso de que la persona viva sola).

Distinto es el panorama para quienes viven con un adulto mayor, ya que habrá que tomar otro tipo de recaudos, por ejemplo, no compartir objetos personales, ni habitaciones, transmitir calma para evitar sensaciones de miedo, así como también pautar ciertos momentos del día para estar informados pero no en exceso.

El cuidado especial para los adultos mayores tiene como objetivo que la persona pueda recibir contención, atención y ayuda para mejorar la organización de su vida diaria. Además, contar con apoyo social y afecto (ya sea de sus familiares, voluntarios o cualquier otra persona que lo asiste).

Es fundamental que puedan mantener la comunicación con el adulto mayor, ya que a través del diálogo se tratará de que logré comprender el propósito de la cuarentena, la importancia de los autocuidados y también para facilitar la expresión de sus emociones en relación a lo que le genera el aislamiento.  También se los orientará hacia el establecimiento de rutinas saludables y pautas de higiene. Al mismo tiempo las personas que están a su cargo o los familiares más allegados, deberán estar atentas ante posibles situaciones de abuso o maltrato.

Por su parte la principal tarea de las personas mayores es la de intentar comprender y aceptar su propia vida y valerse de sus recursos más valiosos, la sabiduría y fortaleza para hacer frente a los cambios personales (jubilación, retiro de trabajo, disminución de fortaleza y posteriores perdidas de sus cónyuges o la propia muerte).

El principal problema de la sociedad es la falta de inclusión a los mayores con el resto de la población y principalmente la visión de los más jóvenes hacia la vejez cómo sinónimo de incapacidad.

El primer paso para romper con los estereotipos sociales en torno a la tercera edad es trabajar las percepciones erróneas hacía dicha población, luego promover el buen trato y el cumplimiento de sus derechos y fomentarlo principalmente en los niños, adolescentes y jóvenes.

Toda la sociedad debería formar redes de contención y acompañamiento para las personas de la tercera edad, pero siempre cuidando que ellos mismos sean agentes de su propia autonomía y liberación, en la medida de lo posible.

Marina Fiorentino
Marina Fiorentino
Soy Licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Graduada en el 2015. Me dedico a trabajar en el área clínica con adultos , niños y adolescentes.
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