Estamos en un momento de auge, descubrimiento y reinvención de viejas psicoterapias. Existen terapias para todos los gustos, personas, ideologías y bolsillos. Existen terapias para todos los trastornos, para los que existen y para los que están por llegar.

Estamos inmersos en una inmensidad infinita que sería imposible abrazar todas las formas de pensamiento sin caer en el caos absoluto.

Así que… ¡hagamos un trabajo por acotar nuestro campo de acción, nuestra filosofía y nuestra línea de trabajo! Me gusta mostrarme escéptica con lo nuevo que leo, pues es mucho y aparece de forma muy continua.

Aplicar un filtro es una tarea obligada si queremos mantener nuestra idiosincrasia personal. Descubrir la filosofía budista y aprender a meditar fue el pilar más importante en mi proceso de transformación y crecimiento interior.

Observar sin juzgar

Había terminado mi carrera en psicología y el postgrado en psicología clínica. Auné la formación oficial con una extraoficial basada en la filosofía budista, y desde que lo conocí, supe que la toma de conciencia era el camino para cualquier persona que deseara transformarse interiormente.

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Después, ¡mi gran alegría! Descubrí que aquello que había nacido hace 2.500 años con el budismo, hoy se llamaba mindfulness en occidente y estaba aplicándose en los procesos terapéuticos.

Alguien dijo que hoy día todo lo que consideramos nuevo simplemente son nuevas etiquetas para viejos descubrimientos. Quizá haya sucedido lo mismo con el mindfulness.

Una nueva palabra que nace para eliminar viejos mitos e ideas preconcebidas. Si no sabes lo que engloba la palabra mindfulness, te lo diré brevemente: observar sin juzgar.

Tan simple y llano como eso. Y es que la realidad es sencilla, la plenitud es sencilla, la felicidad no es una quimera, es una realidad cantante y sonante. Tan solo hace falta que iniciemos el camino de limpieza mental y frenemos la vorágine de juicio, crítica y destrucción a la que estamos expuestos.

Ha emergido en la industria del marketing cientos de publicaciones, libros y artículos que hablan y venden el aquí y ahora como una forma de vida que solucionará el resto de problemas.

Tanto material ha generado un exceso de lecturas que quedan en el mundo conceptual y no bajan al mundo experiencial. Si quieres aplicar mindfulness en tus terapias, como psicólogo tendrás que practicarlo previamente.

Ya te lo comentaba en un artículo anterior que si no te conoces a ti mismo, ¿cómo esperas ayudar a los demás en su proceso de autodescubrimiento?

Para realizar mindfulness no necesitas nada, pero lo obtienes todo.

Tan solo debes centrar tu atención en aquello que va siempre contigo: tu respiración. Esta experiencia de amor propio nos demuestra la inmensidad que existe dentro de cada uno de nosotros.

Gira el foco de atención que mira hacia fuera, para observar el mundo de claroscuros que existe en nuestro interior. Calma el torbellino mental para bajar al cuerpo y sentir.

Desafía al pensamiento y a sus creencias asociadas. Desafía al miedo. Desafía a las limitaciones. Aplico la filosofía budista y la meditación –o mindfulness– cada día en las sesiones de psicoterapia, y siento como regresar a las tradiciones milenarias, a la conexión limpia con uno mismo y a la simpleza es el mejor camino para conocerse a uno mismo.

¡Este es mi consejo para los lectores psicólogos!

Encontraréis muchísima bibliografía sobre mindfulness aplicado a trastornos, hay libros muy buenos y útiles. Pero por encima de todo esto, os animo a que comencéis siendo vosotros mismos los que transforméis vuestra realidad mediante esta técnica milenaria.

No os quedéis con las simples lecturas. No os creáis el juego del ego y bajad a la realidad de la experiencia. Solamente desde la experiencia, podréis comprender y guiar a los que soliciten vuestros servicios.

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