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Si crees que puedes o si crees que no puedes, en ambos casos tienes razón”
Henry Ford.

A la mayoría de personas nos ha ocurrido en alguna ocasión, o en más de una, el pensar que va a suceder un hecho determinado y que, precisamente esto que hemos pensado, suceda tal y como lo teníamos en nuestra cabeza.

Una explicación a este fenómeno

Nos podemos preguntar ¿Cómo puede ser? ¿Por qué justo aquello que pensaba? ¿Por qué justo lo que más temía? La explicación es la siguiente: nuestro comportamiento se modifica en relación a nuestras creencias, pero generalmente no nos damos cuenta de esto, ya que es algo que se suele producir a nivel inconsciente. Es la conocida profecía autocumplida.

Cuando tenemos una idea de lo que va a ocurrir, se desencadenan un conjunto de circunstancias que llevan a la confirmación de nuestras expectativas.

En ocasiones la creencia de que va a suceder aquello es tan intensa que nos comportamos como si así fuera en la realidad, con lo que aumenta la probabilidad de que aquello ocurra.

Cuando pensamos en negativo, podemos atraer precisamente lo que no queremos y sucede aquello que temíamos o que no queríamos que sucediera.

Además, si focalizamos la atención en lo negativo, nuestra actitud también será negativa y, sin ser conscientes de ello, atraeremos a nuestra vida sucesos negativos.

Así pues, pongamos atención a lo que pensamos, ya que la percepción que tenemos de una situación tiene mucho más peso que la situación en sí misma.

¿Cómo surgió el concepto?

El concepto de profecía autocumplida, que formuló el sociólogo Robert K. Merton en 1948, deriva del Teorema de Thomas, el cual apunta que: “Si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales”.

Unos años después Robert Rosenthal, profesor de psicología de la Universidad de Harvard, realizó un experimento en una escuela y encontró que los alumnos eran tratados de forma diferente en función de las creencias que sus profesores tenían hacía ellos y no sólo eso, sino que las expectativas de los profesores influían en los resultados y evolución de los alumnos.

¿Cómo se manifiesta la profecía autocumplida?

 

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La profecía autocumplida puede ser una creencia que tengamos respecto a nosotros mismos pero también respecto a otras personas.

Nos comportamos de una determinada manera ante los demás y éstos también actúan de acuerdo a nuestras creencias. Después, tenemos argumentos para decir “ves, yo tenía razón”, y se refuerza nuestra falsa creencia.

Así mismo, la profecía autocumplida también se pone en juego cuando las creencias que los demás tienen sobre nosotros modifican nuestro comportamiento de tal forma que se confirman sus creencias y actuamos de la forma en que los demás esperan que lo hagamos.

Por ejemplo, si tenemos la creencia de que no caemos bien a nuestro grupo de amigos, probablemente nos comportaremos con inseguridad, timidez, miedo, incluso rabia o agresividad, nos sentiremos incómodos, quizás estaremos a la defensiva, y estas conductas y actitudes generarán rechazo en nuestros amigos, entonces la profecía se habrá cumplido.

Atención a nuestros pensamientos!

Sabemos que actuamos en coherencia a las creencias que tenemos y que éstas tienen un efecto muy poderoso.

Es por eso que hay que pensar en positivo y esperar siempre lo mejor de las situaciones y de nosotros mismos, centrarnos en nuestras fortalezas.

Si tenemos desconfianza, aumentará nuestra inseguridad, nuestra angustia y preocupación, y podemos llegar a tener tanto miedo que nos deje paralizados; este estado emocional influirá en nuestra actitud, evidentemente, y en nuestro modo de actuar.

Es importante hacer un trabajo de autoconocimiento sobre nuestras creencias y valorar hasta qué punto éstas determinan nuestro comportamiento. Las creencias tienen que ser potenciadoras y no limitantes porqué, de ser así, nos estaríamos limitando a nosotros mismos.

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