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La base científica que fundamenta el uso de los antidepresivos de mayor uso, podría estar errada, según una nueva  revisión de la investigación al respecto.

Durante más de 50 años los científicos y el público han creído que la depresión está relacionada con los bajos niveles de serotonina en el cerebro. (Andrews et al., 2015)

Los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS), tales como el Prozac, Paxil y Zoloft,  actúan aumentando los niveles de serotonina en el cerebro, bloqueando la reabsorción de la serotonina en las células que la liberan,  lo cual supuestamente por años se ha considerado ayuda a elevar el estado de ánimo y a superar la depresión.

Esta nueva revisión encontró que la mejor evidencia disponible sugiere que las personas que padecen de depresión, en realidad tienen niveles más altos de serotonina en el cerebro, no más bajos como se afirmaba.  Lo cual implicaría que los antidepresivos más usados actualmente estarían empeorando la situación en vez de aliviarla.

El Doctor Paul Andrews, investigador de este estudio, dijo al respecto:

hemos observado como las personas dicen sentirse peor, no mejor, después de sus dos primeras semanas de tratamiento con antidepresivos.

¿Cómo se podría explicar esto?

Los antidepresivos

¿Cuál es la razón por la cual, entonces, muchos psiquiatras y médicos creen que los antidepresivos ISRS son útiles y continúan prescribiéndolos?

El artículo del doctor Andrew publicado en la revista Neuroscience y Biobehavioral  Reviews, los autores sugieren que el cerebro es capaz de superar el efecto de los ISRS, en lugar de ser ayudado por ellos, en otras palabras, las personas que toman los ISRS, se recuperan de la depresión a pesar de las drogas, no a causa de ellas.

Los antidepresivos pueden dificultar la recuperación

Actualmente la mayoría de los involucrados en el tratamiento de la depresión, siguen creyendo en la teoría de los niveles bajos de serotonina en la depresión, en gran parte porque no existen métodos de medir directamente los niveles de dicho neurotransmisor en el cerebro humano, o sea es difícil de refutar.

En lugar de ello se cuenta con mediciones indirectas, las cuales pueden haber sido engañosas, los estudios han hallado que el cerebro realmente puede estar produciendo más serotonina durante los episodios depresivos, no menos como se pensaba.

Los niveles altos de serotonina ayudan a enfocar las mentes de la gente en el pensamiento consciente, ayudándolos a salir del problema.

La serotonina también reduce el crecimiento y desarrollo hasta que los problemas actuales sean resueltos o superados.

Esto podría explicar por qué las personas deprimidas suelen mostrar menos interés en el mundo exterior y enfocarse en el mundo interior.

El Dr Andrews considera, que aunque dolorosa, la mayoría de los tipos de depresión son respuestas perfectamente normales ante situaciones de estrés:

Es hora de repensar lo que estamos haciendo.   Estamos tomando personas que están sufriendo de las formas más comunes de depresión y en vez de ayudarlos, parece que les estamos poniendo un obstáculo en el camino hacia su recuperación.

Depresión y serotonina

Otra investigación cuestiona la relación entre depresión y el desequilibrio de los niveles de serotonina en el cerebro.  ( Angoa-Pérez et al., 2014 ).

Las investigaciones al respecto revelan que alrededor de dos tercios de las personas continúan deprimidos a pesar de seguir un tratamiento con ISRS.

Algunos críticos de los ISRS afirman que el 80% de los resultados positivos de los ISRS son un efecto placebo, o sea, la creencia o la esperanza en que el medicamento podría ser efectivo es suficiente para que la persona se sienta un poco mejor. (Kirsch et al., 2008)

Este debate ha inspirado investigaciones diseñadas a crear genéticamente ratones incapaces de producir serotonina en su cerebro, en teoría, sería una raza de ratones súper deprimidos, resulta, sin embargo que la realidad fue muy diferente.

El profesor Donald Kuhn y sus colegas, responsables de dicho experimento,  realizaron una serie de pruebas comportamentales para determinar los efectos de los niveles bajos de serotonina.

Los resultados mostraron que los ratones no mostraban signos de depresión, pero si eran extremadamente agresivos y poseían un comportamiento compulsivo.

Lo más sorprendente fue que cuando estos especímenes estaban en condiciones de bajo estrés, se comportaban exactamente de la misma forma que los ratones normales.

Aunque es solo un estudio con ratones, cuestiona fuertemente la explicación química ampliamente establecida de cómo la depresión afecta al cerebro y cómo debe ser tratada, sin duda un golpe sobre la efectividad de una serie de fármacos que actualmente son usados comúnmente como tratamiento para este trastorno.

 

Advertencia

Cualquier persona que considere abandonar la medicación que se le ha prescrito debe consultar antes a su médico.

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