Jorge Fresco es psicólogo con seis años de experiencia, experto en formación de psicólogos que quieren emprender o desarrollar sus competencias y habilidades para crear empresa, también es experto en marketing digital, ha participado en proyectos propios como de terceros, actualmente ofrece un servicio denominado Psiky, aquí nos cuenta más al respecto.

¿Qué es Psiky?

¡Hola Laura y Carlos! Antes de nada, me gustaría daros las gracias por esta entrevista y también por el buen trato y el apoyo desde el principio del proyecto. Es un placer poder realizar esta entrevista.

En cuanto a la pregunta, Psiky (/saiqui/) es un servicio, tanto online como presencial (en Valencia), de apoyo, orientación y asesoramiento personalizado para psicólogas y psicólogos que se quieren desarrollar como profesionales de la psicología, tanto por cuenta propia, como por cuenta ajena.

El objetivo que persigo con Psiky es que lxs profesionales de la psicología tengan a su alcance las competencias y habilidades sobre empresa, marketing y práctica clínica necesarias para poder enfrentarse con éxito a su día a día profesional y empresarial. Para adquirir estas competencias, las psicólogas y los psicólogos, tienen a su alcance diferentes contenidos multimedia (artículos, infografías, guías, etc.), formaciones grupales (charlas y talleres) y un sistema de acompañamiento personalizado.

Por otro lado, también se trabajan mucho las habilidades personales y/o psicológicas, con el fin de evitar o paliar las inseguridades y miedos que suelen aparecer a la hora de montar una consulta, conseguir pacientes o realizar las primeras sesiones de terapia.

¿De dónde surge y cuál es tu propósito con este nuevo proyecto?, ¿qué filosofía lo respalda?

Pues más que una idea que surgió, creo que se trata de algo que fue creciendo y se fue gestando poco a poco.

Como decía en un artículo que escribí en este mismo blog, los errores que cometí al montar mi primera consulta de psicología me llevaron a cerrar mi negocio, pero sobre todo, a aprender muchas formas diferentes de cómo no se debe llevar una empresa.

Cuando abrí la segunda consulta, quise hacerlo mejor. Una de las cosas que decidí fue no emprender sólo y por eso, junto a mi colega Antoni Martínez, puse en marcha el nuevo proyecto, por supuesto, teniendo en cuenta los errores que había cometido en la primera ocasión.

Al poco tiempo de estar funcionando, una psicóloga se puso en contacto con nuestro centro y entre otras muchas cosas, necesitaba ayuda para montar su consulta y habilitarse como psicóloga sanitaria. Recabamos un montón de información, llamamos a un montón de sitios, contactamos con mucha gente diferente… Y al final pudimos ayudarla con su problema.

El caso es que de esta experiencia nació la siguiente pregunta: “¿y si a más profesionales les pasa lo mismo?”. Empezamos a pensar, a darle vueltas a la idea, preguntamos a más psicólogxs… y poco a poco se empezó a gestar la idea de “enseñar a psicólogxs a trabajar en consulta y a poner en marcha su negocio”. De ahí nació el Proyecto Pigmalión, una serie de charlas y talleres centrados en este objetivo. Pero una cosa llevo a la otra y caímos en la cuenta de que sería muy interesante hacer una formación continua y más estructurada, porque así podríamos ayudar mejor a los jóvenes psicólogxs. Así nació la Escuela de Aprendices de Psicología y la Escuela de Expertos en Psicología, dos programas de formación continua destinados a ayudar a psicólogos a emprender y a ejercer profesionalmente.

El caso es que por diversas circunstancias abandoné el proyecto para seguir mi propio camino.

Un día de octubre del año pasado, yendo por la calle con Lucía (mi novia), le dije “Psiky. Quiero que mi próximo proyecto se llame Psiky”. Se empezó a reir y a continuación me dijo que le encantaba el nombre. También me pregunto si ya había pensado que haría con mi futuro profesional. Mi respuesta fue contundente: “Sé que quiero seguir haciendo lo mismo que hacía, pero quiero hacerlo de una forma diferente”. Y lo hice diferente.

Pocas semanas después y tras haber dado muchas vueltas a la idea, recordé algo que mi madre siempre me repetía cuando era pequeño: “aprende muchas cosas, porque algún día te servirán de algo”. Así que hice una lista de todas las cosas que había aprendido en los últimos años: los conocimientos de psicología teórica y práctica; los de marketing, diseño gráfico y web; y los conocimientos sobre emprendimiento y empresa. Las junté todas y de este modo, nació Psiky, un proyecto que de alguna forma lleva un poco de mi historia y refleja quien soy y cómo he llegado hasta aquí.

Además, creo que también representa el equilibrio que es necesario mantener, a la hora de enfrentarse al mundo laboral, entre nuestra parte racional y nuestra parte emocional. Pensar antes de actuar, pero disfrutar actuando.

¿Por qué Psiky es útil para los profesionales de la psicología?

Creo que Psiky es útil porque contempla todo el proceso de desarrollo profesional por el que pasa todo psicólogo/a que quiere ejercer. Desde el momento en el que acabas la carrera o un máster y a penas tienes conocimientos prácticos ni experiencia profesional, hasta el punto en donde tu negocio es estable y tienes pacientes de forma continua, pasando por la puesta en marcha de ese negocio y por conseguir los clientes necesarios para que funcione.

Si fueras una persona que acaba de terminar la carrera de psicología y no sabe que camino laboral tomar, ¿qué le aconsejarías?

Pues creo que le aconsejaría que se lo tomase con calma. Con 23/24 años es más importante disfrutar de la vida, conocer gente, aprovechar el tiempo, viajar, salir a conocer mundo, aprender idiomas, aprender de la vida… Y con 28 o así ponerse a pensar con calma sobre su futuro.

Y creo que esto es así, por la siguiente razón: empezamos a estudiar con 18 años, algo, que en la mayoría de los casos, no sabemos si es lo que nos entusiasma. Acabamos a los 24 (más o menos) y tenemos una presión extra de “tengo que ser tal” o “si no lo hago ahora no lo haré nunca”.

Creo que hay tiempo de sobra en la vida como para escoger un camino, es más, creo que muchas veces escogemos mal simplemente porque nos precipitamos demasiado al decidir. Oigo a menudo a gente decir aquello de “jamás seré psicólogo/a” y resulta que tienen 23 o 24 años. Hay muchos intentos para ser lo que uno/a quiere ser :).

Yo puse en marcha mi primer negocio a las 25, pero también hice prácticas a montones, trabajé en una empresa de habilidades sociales, vendí seguros a puerta fría, vendí planes de internet y móvil, monté una segunda consulta y no salió bien, formé a psicólogos y a no psicólogos, trabajé en un centro de TEA, fui psicólogo en un centro de Día para Mayores…

Al final, cuando realmente soy consciente de lo que quiero hacer es ahora, a mis casi 32 años. Ahora es cuando tengo claro que estudiar es algo que me apetece y no una obligación; que prefiero tomar unas cervezas por la tarde para estar fresco a la mañana siguiente; que ya tengo experiencia en la vida y no hecho cosas en falta… Ahora es cuando realmente me siento preparado para dar el paso y escoger mi futuro y cuando de verdad estoy seguro de cuál es el camino que quiero seguir. Y es que con los años me he dado cuenta de que si no hubiera hecho todo lo que hice, hoy en día no estaría aquí y no sería quien soy.

Por tanto, a alguien que ha terminado la carrera le diría que no tenga prisa y que trabaje en un bar, en otra empresa o en donde le de la gana, pero que no se precipite. Una cosa es trabajar y ganar dinero por ello y otra muy diferente es vivir haciendo lo que te gusta y ganar dinero con ello.

¿Cuál ha sido tu experiencia en el trabajo como psicólogo? (me refiero a oportunidades, salidas o falta de ellas, etc),

Me he encontrado de todo, momentos con muchas oportunidades y momentos en los que no había trabajo para nadie… Pero bueno, más o menos he ido saliendo adelante y al final cumplí con el objetivo que tenía con 25 años: trabajar en mi propio negocio de psicología.

He ido sacando experiencia de aquí y de allá y al final, me encuentro que tengo más de 6 años de experiencia, que he atendido a cientos de pacientes, que he dado miles de horas de consulta, que he realizado cientos de horas de formación.

Supongo que las cosas acaban llegando si se espera el tiempo suficiente y se tiene un objetivo claro. Y precisamente, creo que eso es lo importante: tener un objetivo, una razón, una meta o mejor aún, un significado o un sentido vital… Una razón para levantarse por las mañanas.

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