Se estaba acabando el verano y sin embargo se avecinaban buenos tiempos. Estaba a punto de poner en marcha mi primera consulta de psicología y sólo podía sentirme eufórico y emocionado.

Después de acabar la carrera de psicología, de hacer un máster en práctica clínica (antes no era necesario hacer el MPGS) y de trabajar un año en un centro para personas con trastornos del espectro autista, decidí que era el momento de emprender en psicología  y cumplir mi sueño de trabajar como psicólogo.

Los inicios de mi consulta: Atreverme a dar el paso

Recuerdo perfectamente aquel mes de agosto en el que le planteé a mis padres que quería ser psicólogo, “dejarme de tonterías” y ejercer la profesión para la que tantos años había estudiado. Se lo planteé a ellos porque durante años habían ido ahorrando para ayudarme cuando llegase el momento, y ese momento había llegado. Quería emprender en psicología, invertir en mi futuro…luchar por mis sueños.

Tenía un presupuesto amplio y eso me permitió alquilar un despacho en Narón, un pequeño pueblo del norte gallego en pleno auge y sin apenas psicólogos. Por supuesto, aproveché el “filón”. Invertí en un mobiliario genial, en test, en material de oficina y de empresa, en tarjetas, carteles, panfletos y flyers… En todo aquello que consideraba necesario.

Dediqué un tiempo a repartir esos flyers, pegar carteles y dejar tarjetas por todo Narón. Imprimí 1000 tarjetas, 1000 flyers, 100 carteles… Y me dediqué al buzoneo diario durante el primer mes.

Los primeros clientes de la consulta: Todo funciona

Los clientes no tardaron en llegar. Una ciudad en auge y sin apenas psicólogos era un lugar propicio para que ocurriese.

Mi primer caso fue el más curioso que he tenido hasta la fecha. Se trataba de una mujer a la que le habían quitado la custodia de su hijo a causa de una enfermedad mental y a la que dicha circunstancia le afectaba sobremanera.

Esto es como la primera vez en todo: cuando lo haces crees que salió genial y que fue inmejorable, pero con el paso del tiempo te das cuenta de que no había sido para tanto. A día de hoy considero que no estaba preparado para atender a aquella mujer, pero sinceramente, no creo que ahora tampoco lo esté y por esa razón, creo que la volvería a atender, aún a pesar de mi clara inexperiencia.

En realidad, no creo que exista un momento adecuado para empezar a ejercer, simplemente creo que hay que dar el paso y exponerse a la imperfección, asumiendo que la experiencia es algo que se adquiere, no algo con lo que se nace.

Pero volvamos al tema del emprendimiento. Mes a mes mi consulta crecía y se llenaba de pacientes. Es más, el éxito fue tal que en menos de un año estaba atendiendo a unos 12-15 pacientes semanales y ganando una buena suma económica. Podía hacer frente a los gastos sin problema, cubría mis necesidades fácilmente e incluso, tenía dinero para invertir en el proyecto. Todo marchaba genial e iba viento en popa, el negocio prosperaba y nada podía frenarlo… o si.

El declive de mi negocio: la crisis insuperable

El caso es que la vida da muchas vueltas… Tantas, que casi de la noche a la mañana pasé de tener una consulta fructífera a tener un negocio ruinoso.

¿Conoces esa frase hecha que dice que las desgracias siempre vienen juntas? Pues tal cual. Una serie de catastróficas desdichas me ocurrieron por aquel entonces (o así lo interpreté yo, más bien): Mi novia, de la que estaba locamente enamorado, me había dejado porque decía que no me quería lo suficiente; mi autoestima hacía mucho tiempo que estaba por los suelos; el paro en la Comarca se había elevado a casi el 50%; mi rendimiento laboral empeoró; los clientes dejaron de venir;…

Parecía que todo estaba en mi contra. Tenía la sensación de que la vida me ponía trabas y de que nada salía como yo quería.

El número de pacientes cayó en picado y con él, los ingresos. Me costaba llegar a fin de mes y las facturas se empezaron a acumular. Me sentía mal, muy mal, y parecía estar en un bucle del que era imposible salir.

 El cierre de mi primera consulta y el fin de un sueño

Así que le puse solución: cerré la consulta.

Acabé con mi sueño. Puse fin a todas mis aspiraciones y tiré por la borda toda la inversión económica que había hecho. Es como si todo mi esfuerzo no hubiera servido para nada. Estaba destrozado profesional y personalmente. Todos esos miedos que tenía antes de poner en marcha mi negocio se habían cumplido, y de que forma..

Había tocado fondo y estaba realmente hundido.

Como no era capaz de cambiar yo, pensé que quizás el ambiente me ayudaría a cambiar y por eso me fui a Valencia durante un mes. Un cambio de aires a 1000 km de distancia quizás me ayudaría a ver las cosas de otra forma.

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Y la verdad es que lo hizo. Tal fue el cambio que a día de hoy vivo en Valencia.

Pero, ¿sabes qué? No fue el cambio de contexto, ni alejarme, ni empezar de cero, ni nada de eso lo que me hizo cambiar mi forma de ver la vida. Lo que me hizo cambiar mi punto de vista fue dar el paso de empezar de nuevo, dar el paso hacia el cambio, dar el paso hacia la vida que quería vivir. La resumiría en una frase que a día de hoy llevo tatuada en mi brazo izquierdo: “nada cambia si nada cambia”.

Y no se trata de una simple tautología, sino de una realidad fundamental de la vida, y es que el primer paso para el cambio es querer cambiar y para hacerlo, es necesario aceptar que necesitas un cambio.

Tal fue así, que en septiembre de este mismo año puse fin a mi “segunda” empresa para poder poner en marcha el proyecto que siempre he querido llevar a cabo: Psiky, un servicio de apoyo, orientación y asesoramiento para psicólogas/os que quieren desarrollarse como profesionales de la psicología.

Lo que aprendí de mis errores

La verdad, es que toda la experiencia vivida me estaba destrozando y casi consigue acabar conmigo, pero en lugar de eso, conseguí que me ayudara a crecer, aprendí de mis errores y gracias a ellos, hoy puedo escribir este artículo y ayudarte a que no cometas los mismos errores que yo cometí.

Pero, ¿cuáles fueron esos errores? ¿Qué fue lo que provocó que mi consulta no funcionara? ¿cuáles son aquellos factores que has de tener en cuenta para que tu consulta no acabe en la ruina?

Los 9 errores que cometí al montar mi consulta de psicología y que tú no debes cometer

Aunque por aquel entonces pensaba que la razón de mi fracaso había sido una serie de catastróficas desdichas, a día de hoy he sido capaz de ver y analizar cuáles fueron mis errores y los motivos principales que me llevaron a cerrar mi negocio. En mayor o menor medida, diría que estos son los 10 errores que cometí a la hora de emprender en el mundo de la psicología.

Error 1:  No tener un Plan de Empresa

El día que puse en marcha mi primera consulta, lo hice sin un plan de empresa, o mejor dicho, sin un plan. No tenía ni idea de lo que estaba haciendo, ni de por qué lo hacia, ni de cuál era mi objetivo, mis metas… ni siquiera tenía claro cuanto iba a cobrar por sesión.

También desconocía el entorno en el que me movía, no sabía quien era mi competencia y por supuesto, no sabía si era viable o no montar una consulta allí. Lo único que sabía es que Narón estaba en auge y que me habían dicho que a penas había psicólogos.

Y te preguntarás, ¿por qué necesitas saber todo eso cuando montas una consulta?

Necesitas saberlo porque, a pesar de que a corto plazo puede que salgas adelante y tengas algunos clientes que vengan recomendados por conocidos o familiares, a medio y largo plazo, cuando esas recomendaciones se acaben, si no tienes un plan para conseguir pacientes, tu negocio se irá al garete.

Lo cierto es que un plan de empresa no te protege de lo que pueda pasar, pero si que puede mitigar las consecuencias.

En mi caso, si hubiera analizado bien el entorno, habría descubierto que Navantia, una de las empresa que sostenía la economía de la zona y que daba de comer a miles de familias, estaba pasando por su peor momento. ¿Recuerdas que antes te dije que el paro ascendió al 50%? ¿Adivinas por qué? Efectivamente, Navantia despidió a más de 4000 trabajadores en aquella época con uno de los ERES más polémicos que se recuerdan en la zona.

Tarde o temprano aparecen amenazas o problemas que debilitarán tu negocio y cuanto más preparada/o estés, menores serán las consecuencias. Te recomiendo encarecidamente que elabores un plan de empresa y que no dejes el destino de tu consulta al azar.

El ministerio de trabajo tiene un sistema gratuito para crear planes de empresa que te podrá ser de mucha ayuda.

geralt / Pixabay

Error 2: No administrar el dinero de forma adecuada

Uno de los grandes problemas de los psicólogos y psicólogas a la hora de emprender en psicología es que no tienen conocimientos financieros. Esto se traduce en una mala gestión económica y en algunas ocasiones, en la quiebra y posterior cierre.

Te cuento esto y le doy tanta importancia porque, para mi, la gestión económica siempre ha sido un problema. Gastaba demasiado en cosas poco importantes y mucho en “chorradas” o en cosas no prioritarias. El dinero que ganaba no lo reinvertía de nuevo en la empresa y simplemente lo convertía en mi sueldo. Y este fue mi gran error.

Una empresa necesita dinero para funcionar y por tanto, si no inviertes en tu empresa, tu empresa no podrá crecer, te acabarás estancando y no podrás conseguir nuevos clientes.

Estas creando una pequeña empresa y por tanto, es importante que la des a conocer, que ganes clientes y que al principio, priorices la inversión a tu sueldo. Tu sueldo ya vendrá cuando tu consulta sea un negocio rentable y regular. Pagarte un sueldo antes de que tu empresa sea rentable es “pan para hoy y hambre para mañana”.

Imagina una cafetería que está empezando y que no gasta dinero en café. El día que se agote el café, la gente no lo podrá beber y por tanto, se irá a otro sitio y se acabará el negocio.

No tengas miedo a invertir. Si quieres ganar dinero, tendrás que estar dispuesta/o a gastarlo primero.

Error 3: Tomar decisiones a la ligera y sin pensar

Si le preguntarás a la gente que me conoce sobre las características que mejor me definen, sin duda te dirían que una de las más destacables es que soy una persona impulsiva y que se deja llevar por las emociones del momento, y a lo largo de mi vida profesional he hecho honor a dichas características. (He de decir que hoy día estoy aprendiendo a “domar mis instintos”).

Recuerdo montones de situaciones en las que alguien me proponía algo y en lugar de responder “lo pensaré y te diré algo”, le decía que si o que no impulsivamente. Y créeme si te digo que eso ha tenido consecuencias muy negativas para mi, principalmente porque luego me olvidaba del compromiso o porque prometía algo que luego no podía o no quería cumplir.

En una empresa es fundamental pensar y reflexionar, porque todas las decisiones que tomes afectarán al futuro de tu consulta.

Hay una frase que me gusta especialmente y que dice que “no tomes decisiones permanentes basadas en emociones del momento” y que representa perfectamente la idea que te quiero transmitir.

Si vas a comprar algo, invertir en tu consulta, gastar dinero en publicidad para atraer más clientes, si vas a escribir a alguien o contactar con alguien, etc. te recomiendo qué pienses que vas a decir, qué vas a hacer, y sobre todo, la razón por la qué lo haces.

He visto más de una vez a psicólogxs creando servicios o poniendo en marcha proyectos realmente grandes en cuestión de horas y fracasar estrepitosamente por no pensar y reflexionar sobre lo que hacían. Yo mismo he cometido ese error muchas veces y no te lo aconsejo para nada.

Error 4: No definir lo que haces o lo que ofreces

Los comienzos son difíciles y más aún si no tienes experiencia emprendiendo en psicología.

Hace años, cuando comenzaba mi andanza profesional, cometí el error de crear el clásico díptico / tríptico con una lista de todas las terapias que hacía. Si no recuerdo mal ofrecía entre 15 o 20 cosas diferentes: tratamientos para la depresión, ansiedad generalizada, ataque de pánico, TOC, TEPT, anorexia, bulimia, TDAH, entre otros muchos.

Entiendo que a priori no te parezca descabellado, es más, es muy probable que tu también hayas caído en este error o que estés a punto de caer. Créeme, no lo hagas. Una lista de servicios enorme no es ni creíble, ni realista, ni atractiva y por supuesto no te ayudará a conseguir clientes.

La gente no acude al psicólogo buscando a un profesional que haga de todo, sino buscando a un profesional que le solucione su problema concreto. Por eso, es recomendable que te centres en 2 o 3 problemas en los que realmente eres especialista y que definas muy bien cada uno de ellos, para que de este modo, tus potenciales pacientes, vean en ti a la persona que realmente les puede ayudar. Además, y como dice el refrán, el que mucho abarca, poco aprieta.

Y aquí es donde está la clave de la cuestión: ¿qué tipo de problemas vas a solucionar?

Para poder responder a esta pregunta, primero tendrás que decidir y definir lo qué haces, porque si tienes claro lo qué haces será más fácil que puedas explicárselo a tus posibles pacientes y por tanto, tendrás más posibilidades de que te elijan como terapeuta.

Error 5: No conocerte en profundidad

Este error tiene mucho que ver con el error anterior. Si no tienes un alto nivel de autonocimiento, será realmente difícil que puedas definir bien tu especialidad.

En mi caso, no fui consciente de este error hasta que pasaron los años. Sin embargo, mirando atrás, me doy cuenta de lo importante que hubiera sido conocer mis fortalezas y mis debilidades. Como se suele decir, nadie es perfecto y por supuesto, no existe ni el psicólogo ni la psicóloga perfectos.

Si conoces tus puntos fuertes y tus puntos débiles, podrás potenciar los primeros y minimizar los segundos. No obstante, la clave se basa en la aceptación, dado que es esta la que te llevará a un autoconocimiento más profundo.

Cuando realmente aceptas algo, te encuentras en una posición mucho más ventajosa para cambiarla.  De este modo, si eres una persona que se implica demasiado con sus pacientes y llegas a aceptar que es uno de tus puntos débiles, será más sencillo que lo puedas cambiar.

Se que siempre se dice que “en casa del herrero, cuchillo de palo”, pero eres psicóloga/o y sabes perfectamente que pasos has de dar para profundizar y potenciar tu autoconocimiento. Por eso, mi consejo es que pruebes en tus propias carnes aquello que inculcas a tus pacientes.

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Error 6: Obviar o no conocer a fondo a tu competencia

En el mundo de la empresa, no basta con que te conozcas a ti misma/o. Has de conocer, o mejor dicho, has de tener un gran conocimiento sobre quién es tu competencia, cuáles son sus puntos fuertes, sus puntos débiles, sus propuestas de valor…

La competencia la forman todos aquellos profesionales de la psicología que ofrecen los mismos servicios que tú. De este modo, si tú haces terapia infantil, tu competencia la formarán aquellas psicólogas y psicólogos infantiles de tu ciudad. En este caso, aquellxs que no hagan terapia infantil, no serán tu competencia y por tanto, podrían convertirse en grandes aliados.

Es importante que conozcas muy a fondo a tu competencia, “si sabes a lo que te enfrentas, sabrás como defenderte”.

Imagínate que en tu ciudad, una psicóloga de TCA y tú sois los únicos que ofrecéis este servicio. De repente, la otra psicóloga decide hacer una oferta en la que ofrece un 30% en esta terapia durante dos meses.  Es muy probable que si no conoces tu propuesta de valor y/o la de tu competencia, no sepas como reaccionar antes tal evento o que ni siquiera seas consciente de que estás perdiendo pacientes por esta causa.

Error 7: Querer hacerlo todo

Cada día es más habitual oír hablar de la multitarea y de lo importante que es saber hacer de todo y/o dominar muchas áreas de conocimiento para poder poner en marcha una empresa y que esta funcione.

Sin embargo, la realidad no es tan sencilla. Una empresa requiere de mucha especialización y en ella se realizan cientos de tareas diferentes y lo cierto es que, en el mejor de los casos, puede que domines una docena de ellas, pero nada más.

Por esta razón es importante que tengas “a mano” a profesionales especializados y que cuentes con ellos para realizar las tareas que sean necesarias. Lógicamente, esto tendrá un coste para ti, pero a la larga, merecerá la pena.

A lo largo de mi carrera profesional, dediqué múltiples esfuerzos a aprender mucho de todo, y así no depender de nadie. Pensaba: “así sólo dependeré de mi y encima, me ahorraré una pasta”. El caso es que dominaba casi todas las tareas que se requieren en una empresa. Sin embargo, la mayor parte de esas tareas las hacía, como suele decir mi padre, “tarde, mal y a rastro”.

Ahora lo veo con perspectiva y pienso que si hubiera delegado más aún en lo profesionales adecuados me hubiera ahorrado mucho tiempo, no me habría llevado tantos sustos y sobre todo, a largo plazo, me habría ahorrado muchos disgustos y dinero. Lo cierto es que en las empresas, lo barato suele acabar saliendo caro.

Por esta razón, te invito a que cuentes con otros profesionales y a que inviertas en sus servicios (sin arruinarte y priorizando tus necesidades), porque de este modo conseguirás hacerlo “pronto, bien y sin sorpresas”.

Una sola persona no puede hacerlo todo y a medida que tu consulta crezca y tenga más pacientes, será más probable que necesites ayuda para poder funcionar adecuadamente.

Error 8: No querer o no saber vender

El estigma por excelencia de los psicólogxs es vender.

No se si es porque estamos hechos de otra pasta o porque simplemente somos unos idealistas, pero el caso es que a la mayor parte de los profesionales de la psicología les cuesta un montón entender y aceptar que la psicología no es sólo una vocación, sino también un negocio.

Y lo entiendo. Cobrar por ayudar a los demás a sentirse mejor es raro e incluso es probable hasta que te hayas sentido culpable por ganar dinero con ello.

Yo mismo soy un idealista. Siempre digo que me encantaría poder hacer terapia gratis y ayudar a un montón de personas de forma altruista. Y la verdad es creo que a un montón de psicólogas/os les pasa lo mismo. Sin embargo, con el tiempo me he ido dando cuenta de que ayudar a los demás y tener un negocio de psicología son dos cosas muy diferentes.

Has de tener en cuenta que si montas una consulta de psicología, esa consulta tendrá unos gastos para ti y a medida que crezcas, los gastos crecerán contigo. Si no puedes hacer frente a dichos costes, tendrás que cerrar y por tanto, no tendrás ni negocio ni pacientes a los que ayudar.

Por otro lado, si lo que quieres es solamente ayudar a los demás, habrás de crear un negocio en el que la base del negocio sea ayudar a los demás de forma altruista. Para ello quizás necesites crear una asociación sin ánimo de lucro y buscar subvenciones del estado o de tu comunidad.

El caso es que has de decidir entre un modelo u otro, dado que difícilmente podrás lograr que ambos convivan.

Te lo digo por experiencia, dado que en septiembre de 2014 cree un programa de terapia gratuita para personas sin recursos a la vez que funcionaba mi consulta. El gasto de recursos, tiempo y dinero fue tal que todos los profesionales que lo llevábamos a cabo, acabamos agotados y “quemados”. Y lo más curioso de todo, es que en muchas ocasiones, los pacientes ni siquiera acudían a la terapia, aunque esta era gratuita.

Por último y si te decantas por montar una consulta de psicología, habrás de tener en cuenta que tu  principal objetivo será hacer terapia y conseguir pacientes dispuestos a acudir a tu terapia y por supuesto, dispuestos a pagar por ella. De no ser así, estarás condenando tu empresa a la ruina.

Error 9: Centrarse en las actividades equivocadas

Otra de esas cualidades que me caracteriza, es mi capacidad para dedicar demasiado tiempo a tareas inútiles o poco relevantes. Recuerdo haber pasado horas preparando esquemas de organización interna, flujos de información, protocolos de actuación, etc. en lugar de dedicarme a la terapia o a buscar más pacientes.

Es cierto que todas esas tareas son importantes, pero lo son cuando tienes una gran empresa y necesitas organizar y poner de acuerdo a montones de personas, no cuando tienes una pequeña consulta que ni siquiera es capaz de obtener ingresos de forma regular.

La optimización del tiempo y la optimización de tareas, son tareas fundamentales y que tienen una relación directa con el éxito de tu consulta de psicología.

Dedica tiempo a la terapia, a conseguir pacientes, a comunicarte con ellos, a fidelizarlos y asegurarte de que están a gusto, a conocer a gente nueva que te pueda recomendar, etc. Es decir, dedica tiempo a actividades que hagan crecer tu negocio y no tanto a tareas que harías si estuvieses creciendo.

Si lo haces, tendrás un mayor margen económico, lo que permitirá contar con otros profesionales, dedicar más tiempo a las tareas importantes y por tanto, seguir manteniéndolo a flote.

Resumen de los Errores más habituales a la hora de montar una consulta

Estos son los errores más habituales que un profesional de la psicología puede cometer a la hora de poner en marcha su propio negocio. 

  • No tener un Plan de Empresa.
  • No administrar el dinero de forma adecuada.
  • Tomar decisiones a la ligera y sin pensar.
  • No definir lo que haces o lo que ofreces.
  • No conocerte en profundidad.
  • Obviar o no conocer a fondo a tu competencia.
  • Querer hacerlo todo.
  • No querer o no saber vender.
  • Centrarse en las actividades equivocadas.

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10 Comentarios

  1. Interesantísimo artículo, Jorge. Yo he cometido y sigo cometiendo algunos de tus errores, y otros muchos de “fabricación propia”, jeje. Me identifico especialmente con el último: la procrastinación de lo importante en beneficio de lo superfluo o irrelevante. Y en ocasiones, convencidísimo.

    • Hola Erytheia! Antes de nada, gracias por comentar y por tus palabras. 😊 En cuanto a lo que comentas, estoy seguro de que nunca dejaremos de cometer errores, y mejor que sea así, porque eso significará que seguimos aprendiendo. Por otro lado, dedicar tiempo a tareas poco útiles es un clásico en las pequeñas y en las nuevas empresas. Al no tener mucha experiencia y unos objetivos claros suele ocurrir que nos dispersamos. Es fundamental aprender a gestionar el tiempo y sobre todo, saber priorizar. De nuevo, muchas gracias por comentar. 🤓

    • ¡Hola Rubilar! Antes de nada, muchas gracias por comentar. En cuanto a tu consulta, el tema del nombre es algo que depende de múltiples factores y por eso, es importante escogerlo en base a esos factores. En el caso que planteas, tendríamos dos posibilidades: marca o identidad profesional.

      La marca es algo impersonal y de por si no tiene ningun significado, más que el que tú le des y el que le den en el futuro los seguidores de la marca. Tiene la ventaja de que “debajo de ella” permite representar a mucha gente y que además es anónima. Imagina la marca Coca cola ¿conoces a su director o a los trabajadores? La marca es la que representa todo y bajo ella están las personas que la hacen posible.
      La principal dificultad residirá en dotarla de identidad y personalidad, algo que sinceramente, requiere de un gran esfuerzo.

      Por otro lado, está la identidad profesional. En ella, la figura fundamental e importante eres tú. La persona que lleva a cabo la intervención. Además, en la psicología, la figura del psicólogo o la psicóloga es especialmente relevante, dado que los pacientes suelen escoger a un profesional en concreto y no cambian. Por eso, usar tu nombre puede ser interesante.

      No obstante, la pregunta que deberías hacerte es: ¿dentro de la labor que vas a realizar es más importante una marca o eres más importante tu como profesional? En función de como respondas, habrás de escoger un formato u otro.

      Espero haberte sido de ayuda.

      Saludos

  2. Hola Gloria! Antes de nada, gracias por comentar y por tus palabras.

    En cuanto a tu pregunta, creo que crear una consulta multidisciplinar puede ser una muy buena idea por varias razones. Para mi, estas son las principales:

    – Hoy en día, las personas hacen un cuidado multidisciplinar de su salud. Van al médico para sus dolencias; al fisioterapeuta para solventar dolores de espalda o musculares; al podólogo para cuidar sus pies; al dentista para tener una correcta higiene dental; y como no, acuden al psicólogo para tener su salud mental estable. Debido a esta circunstancia, tener un centro multidisciplinar puede convertirse en una solución genial para tus pacientes, ya que encontrarán muchos especialistas en un mismo sitio. Las personas confiamos más en aquello que ya conocemos que en algo nuevo y por eso, si ya conocen tu centro por su fisioterapeuta, es más posible que acudan a ti como psicóloga.

    – Un centro con multiples profesionales fomenta el aprendizaje mútuo, las sinergias y sobre todo, una atención a la salud completa y coordinada.

    – Dado que se trata de varios profesionales los gastos se suelen dividir y a la hora de emprender, reducir los gastos suele ser un buen indicador de éxito.

    Espero haberte servido de ayuda, Gloria. De nuevo, muchas gracias por comentar 🙂

    • Muchas gracias Jorge, espero primero poder aprender al lado de algún profesional antes de tomar la decisión de montarme algo por cuenta propia. ¿Tu conoces algún profesional que estuviera interesado en tener en su consulta a una persona que ha acabado recientemente la carrera, e intercambiar colaboración por formación? Podría colaborar en las gestiones más rutinarias de la consulta (citas, archivos, historias…) y a la vez adquirir experiencia en casos clínicos como oyente inicialmente.

      • La verdad es que en nuestra profesión, la experiencia es algo decisivo y fundamental y obtenerla de alguien con una larga trayectoria es una buena manera de conseguirlo. Por otro lado, Gloria, conozco centros y profesionales que están abiertos a posibles colaboraciones, pero los conozco en Valencia. Si vives en Valencia, quizás pueda ayudarte. De no ser así, mi consejo es que busques psicólogas o psicólogos de tu ciudad en Google, por ejemplo, y te pongas en contacto con ellas / os contándoles esto mismo que me has dicho a mi. Seguro que existen posibilidades de colaborar y sino las hubiera, quedará como una presentación y quizás en el futuro te llamen. Un saludo.

        • Estamos de suerte entonces Jorge. Vivo a unos 35-40 minutos de Valencia, en Vall d’ Uixo concretamente. Y no me importaría desplazarme hasta Valencia. Estoy deseando aprender, o sea que si quieres o puedes hacerme alguna recomendación, estaré encantada de escucharla. Muchas gracias de nuevo por tu atención e interés, ojalá puedas responderme positivamente.

          Saludos cordiales,
          Gloria García.

          • Hola de nuevo Gloria! Disculpa que haya tardado en responderte. Creo que sería buena idea que me escribieses a mi facebook o a mi email. Justo al final de este mismo artículo, hay un espacio con mi nombre, mi web y los enlaces a las redes sociales y el mail. Éscríbeme por alguno de esos medios y te comento más a fondo sobre centros y demás. Un saludo

  3. Grandes consejos, muchas gracias. ¿Que opinas de crear una consulta multidisciplinar, a modo de una cooperativa donde hayan consultas de diversos psicólogos especialistas?

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