¿Qué te genera intentar que las cosas sean diferentes a cómo son?, ¿y si aceptas, qué sucede?, ¿sientes ira, rabia o alivio?, ¿puedes reflexionar acerca del tiempo que has estado luchando por cambiar algo que no puede ser modificado?
En este artículo te hablaré de la aceptación, del sufrimiento y de la impermanencia de las cosas.
Si quieres cambiar algo, lucha por ello, busca nuevos caminos, metas y objetivos. Que tu búsqueda no cese, pues quedarse estancado en la mediocridad significa infelicidad asegurada. Resignarse y aceptar aquello que puedes cambiar es destruirte progresivamente, darle cabida al miedo y no tomar el control de tu vida.
¡Por ejemplo! Si estás en una relación de pareja monótona y aburrida, que ya terminó hace mucho tiempo, ¿por qué continúas alimentando algo que ya no es?, ¿por qué no pones un punto y final? Quizá te cueste aceptar que las cosas son como son, que todo llega, pasa y desaparece. Pero esta falta de aceptación simplemente te estará generando infelicidad y amargura. ¿Decides continuar viviendo así?
Puede que recuerdes los momentos vividos en el pasado y desees que vuelvan, pero entonces tienes que aceptar que hoy las cosas están como están, no como hace años. Hoy, sois personas diferentes que habéis tomando caminos diferentes.
Si quieres cambiar algo y no está bajo tu control, más vale que lo aceptes. Deja de luchar porque desaparezca, de quebrarte los sesos buscando una y mil explicaciones a lo sucedido. Simplemente, acéptalo. ¿Así, tan fácil?, te preguntarás. Aceptar es sencillo, pero no olvides que aceptar duele. Aceptar que un ser querido ha fallecido, duele. Aceptar que tu pareja te dejó, duele. Aceptar que una vieja amistad terminó, duele. Pero… ¿qué puedes hacer sino?
Baja las armas, no tienes nada por lo que pelear, no intentes cambiarlo, pues te agotarás y crearas un sufrimiento en tu vida innecesario y sumamente dañino.
¡Debes aprender que todo en este mundo es impermanente!
Evolucionamos, cambiamos, nos transformamos. También lo hace nuestro entorno. De repente, aquel trabajo que tanto te gustaba y motivaba, deja de resultarte apetecible. De repente, cambia tu filosofía de vida y das paso a nuevas relaciones de amistad y apoyo, dejando atrás otras. De repente, te cansas de la ciudad de siempre.
¡Así es la vida!
Todo cambia, todo pasa, y es imprescindible aceptarlo si queremos vivir tranquilos y estables emocionalmente.
¿Qué sucede si no lo aceptas? Que sufrirás, y mucho. Crearás castillos en el aire idealizando una situación diferente a la que es. Alimentarás estos castillos que solo existen en tu mente. ¿Y qué sucederá pasado un tiempo? Que chocarás de bruces con la realidad. Verás que la construcción de tu mente poco o nada tiene que ver con la realidad.
Que lo que habías soñado dista mucho de la realidad, y ahí te frustras, te desanimas y desmotivas.
Pero entonces puede que te preguntes… ¿dónde quedan los sueños y la capacidad de ilusionarse?
¡Y para ello, te dará un consejo! Vive con la cabeza en el cielo y los pies en el suelo.
Mantente en equilibrio. Si eres demasiado realista perderás tu creatividad y tu capacidad de alcanzar objetivos y desarrollos de alto nivel. Si eres demasiado idealista te darás de bruces con la realidad una y otra vez y te perderás lo que realmente existe aquí ahora.