viernes, diciembre 4, 2020

En una vida, hay mil vidas

Desde los tiempos en los que vivíamos en las cavernas, el ser humano se ha estado cuestionando nuestra existencia, con una dualidad de la que “aparentemente” no podemos escapar, la vida o la muerte.

Fíjate si nos ha perseguido tanto esta premisa, que actualmente existen más de 4200 religiones en la tierra, e innumerables religiones ya extintas, sin contar todas las teorías filosóficas y psicológicas que se han creado al respecto. Todas ellas con un denominador común, intentar conocer o comprender que hay “al otro lado”.

En este artículo mi intención no es contarte que se esconde detrás de la vida, (ni tampoco sabría decírtelo) sino más bien que secretos puede esconder la vida terrenal que estamos ahora viviendo, que como veremos más adelante puede llegar a ser más de una.

Esta idea me vino a la cabeza, cuando vi una entrevista que el periodista, Jesus Quintero en su mítico programa, “Ratones Coloraos”, hizo a mi querido Eduardo Punset acerca de la presentación de uno de sus libros. Lo que quería destacar de esta entrevista es cuando Quintero le pregunto: “¿Para usted que es lo más importante que se puede hacer en esta vida?”, a lo que la respuesta de Punset, cambio para siempre mi paradigma de cómo entender esta dualidad eterna que nos llevamos planteando:

Eduardo Punset: “Él que me dijo lo que era de verdad lo más importante, fue un graffiti que vi en Nueva York, en los años 60 en el metro, que decía: Is there a life before death? (¿hay vida, antes de la muerte?). Yo pensé, oye la mayoría de la gente está pensando que hay después de la muerte y este tío dio en la clave, o sea, lo importante es saber si hay vida, antes de la muerte, y para mucha gente no hay vida, creo que mi vocación es comunicar algo que contribuya a que efectivamente haya vida antes de la muerte (…) que la gente descubra que le pasa por dentro, cual es la novela de su vida.

Con estas palabras tan inspiradoras, humildemente cogí el legado de investigar que maravillas podía descubrir en lo que ya estaba viviendo, y no solo descubrí que hay vida antes de la muerte, sino, ¡que puede haber más de mil vidas!

Lo único permanente en tu vida es el cambio

Otro de los puntos de inflexión que tuve a la hora de animarme para escribir este artículo, fue esta maravillosa frase, la cual me hizo plantearme en serio sobre los cambios que vivimos constantemente en nuestra vida:

“Si usted me conoce basado en lo que yo era un año atrás, usted ya no me conoce más. Mi evolución es constante.

“Permítame presentarme nuevamente”.

Anónimo

Quien dijese esta magnífica reflexión, no le faltaba razón, y ya no desde una perspectiva psicológica, ¡sino también científica!

Según numerosos estudios, podríamos decir que técnicamente eres otra persona cada 7 a 15 años de media. La gran mayoría de tu cuerpo es reemplazado durante este tiempo, pero evidentemente si entramos a detalle, este cambio no surge simultáneamente, sino que constantemente diferentes partes de tu cuerpo se están regenerando.

Por ejemplo, el revestimiento de nuestro estómago e intestinos, se renuevan mucho más rápido, debido al desgaste constante del proceso de digestión. Estas células tienen una vida útil promedio de solo 5 días. Por otro lado, obtenemos una piel completamente nueva cada 2 a 4 semanas. Nuestros glóbulos rojos duran menos de medio año y nuestro hígado se renueva al menos una vez cada dos años. Otros tejidos tardan más en reponerse por completo, como por ejemplo nuestros huesos. Las células esqueléticas mueren y las nuevas crecen constantemente, pero el proceso completo lleva unos 10 años.

Todos estos cambios que se producen permanentemente en nuestras vidas, no solo ocurren en nuestro cuerpo, también en nuestros hábitos y formas de pensar. Si no me crees, te lo puedo demostrar con este sencillo ejercicio mental.

A veces me gusta recordar cómo era mi “yo” de hace 1 año, 3 años o 5 años atrás (cuanto más alejado en el tiempo, mayores cambios notaras) y describirlo en tercera persona, como si de alguien ajeno se tratase. Normalmente para hacer bien el “experimento” y que se vea realmente como era en aquella época, suelo cubrir diferentes ámbitos de la vida: trabajo, amistad, ocio, amor, familia, espiritualidad, hobbies, etc. Pues bien, si haces la descripción en un papel, comparando tu vida de ahora a la de hace 3 años por ejemplo, ¡parecerá que estas describiendo a personas distintas! Incluso puedes hacer la prueba de enseñárselo a tus amigos y preguntarles si piensan que se trata de la misma persona, seguro que te dirán que no.

Acelerar los cambios depende de ti

Sé que algunos lectores que hayan llegado hasta aquí, estarán pensando que ellos conocen a gente que parece que no han cambiado en su vida, o que llevan ancladas en algún suceso del pasado que les sigue determinando su presente. Pues bien, deciros que tenéis parte de razón.

La Dr Christiane Northrup en su artículo «Flourishing: Why a Healthier Mind Means Healthier Cells» abordaba este tema conectándolo de hecho de una manera muy interesante, con el estudio científico anteriormente tratado, de que cambiamos la mayoría de nuestras células cada 7 años. Ella afirmaba que nuestra conciencia es quien crea nuestras nuevas células, y la calidad de estas, dependerá de la conexión entre los pensamientos, creencias y salud física que hayamos estado llevando hasta entonces.

No es de extrañar, si tus creencias y comportamientos han estado bloqueados en el pasado, la conciencia seguirá recreando los mismos viejos patrones a través de la antigua programación del sistema nervioso subconsciente. Por lo tanto, si cambia la conciencia que crea tus células, entonces es absolutamente posible que tu salud mejore en todos los niveles.

En otras palabras, podríamos decir que hay personas que cambian de “vida” más veces que otras. Dependerá de cómo enfrenten y entiendan los cambios en su vida y como trabajen diariamente su dialogo interno a cerca de lo que les sucede.

Entiende la naturaleza cambiante de las cosas para tu felicidad

Como hemos estado viendo a lo largo de esta reflexión, vivimos en constante cambio, y uno de los problemas que tiene el ser humano, es que a veces le cuesta ver que la naturaleza de las cosas en el universo es impermanente.

La filosofía budista entiende muy bien este concepto y asigna la mayoría de nuestro sufrimiento por el apego que tenemos a las cosas o personas. Este apego muchas veces se materializa sobre algo del pasado que no queremos soltar, algo que nos decimos a nosotros mismos que sin ello no volveremos a ser felices.

Uno de los mejores ejemplos en nuestra sociedad es sobre el desamor, cuando la persona amada nos “abandona” y la persona que se queda sola no lo acepta y se niega a empezar una nueva etapa sin su otra mitad.

Aparte de las falsas creencias que tenemos arraigadas de lo que pensamos que nos da la felicidad (que eso sería otro tema), entender que nada es para siempre nos hará valorar nuestras vivencias. Paradójicamente el valor de las cosas viene dado por su fugacidad, de comprender que todo pasa y que por tal motivo hay que disfrutar del momento. Este paradigma nos hará mucho más sabios para aprovechar los cambios que continuamente vengan en nuestra vida.

Me gustaría aclarar también para evitar malentendidos, que no quiero decir que cualquier cambio que se te produzca si este es negativo, vayas a disfrutarlo. Es normal que lo pases mal durante un tiempo, que pases un “duelo”. La desesperanza y la tristeza forman parte del ser humano. Ahora bien, lo que ya pasan a ser estados mentales es cuando la persona durante meses sostiene los mismos pensamientos rumiantes y no acepta el cambio en su vida, experimentando en última estancia una depresión o ansiedad.

No obstante, no podemos predecir la real consecuencia de los “presuntas” cosas malas que nos pasan y de las “presuntas” cosas buenas. Muchas veces escuchamos a personas contar experiencias pasadas negativas que gracias a ellas les cambio la vida, y hoy en día no cambiarían lo que les paso, a diferencia que cuando les sucedió lo catalogaron como una experiencia negativa.

En fin, mi amigo/a que hayas llegado hasta aquí, sería un tema tan apasionante para escribir todo un libro sobre ello, pero por no hacértelo muy largo, podemos concluir que tenemos totalmente muchas vidas que descubrir y puede ser maravilloso entender el gran misterio del que formamos parte. A partir de ahora, no juzgues las cosas que te sucedan y abraza la oportunidad que tienes de renacer, convirtiéndote en tu mejor versión cada día.

Referencias Bibliográficas
Mariano Nieto Romero
Mariano Nieto Romerohttps://marianonr.wixsite.com/lacarabdelavida
Graduado en Relaciones Laborales y Desarrollo de Recursos Humanos por la Universidad de Castilla-La Mancha, con mención en gestión de personal. Master en Psicología del trabajo, de las Organizaciones y Gestión de Recursos Humanos por la Universidad Complutense de Madrid. Cuenta con experiencia en diferentes áreas de recursos humanos, siendo su principal interés el desarrollo de personas. Esta motivación le ha llevado a dar diferentes ponencias sobre capacitación laboral, así como crear el blog de crecimiento personal: “La Cara B de la Vida”.
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