Investigaciones recientes, utilizando neuroimágenes, revelan que los aficionados al fútbol experimentan cambios rápidos en los circuitos de recompensa y autocontrol cuando su equipo gana o pierde contra un rival. La victoria intensifica las respuestas de recompensa, mientras que la derrota suprime la corteza cingulada anterior dorsal (dACC), la región cerebral responsable de regular las emociones y el comportamiento.
Los aficionados más fanáticos exhiben el desequilibrio más pronunciado, ofreciendo una explicación neurológica para los repentinos "cambios" emocionales durante momentos de alta tensión. Estos patrones podrían reflejar mecanismos más amplios detrás de la identidad grupal, la polarización y el fanatismo en el mundo real.
Activación cerebral durante partidos de fútbol
Una investigación de Francisco Zamorano y su equipo, publicada en la revista Radiology de la Radiological Society of North America (RSNA), exploró los patrones cerebrales en aficionados al fútbol. Los hallazgos indican que ciertas áreas cerebrales se activan al observar partidos de su equipo favorito, desencadenando emociones y comportamientos tanto positivos como negativos.
Según los investigadores, estos patrones podrían extenderse a otras formas de fanatismo, y los circuitos neuronales involucrados se forjan en las primeras etapas de la vida.
El fútbol como modelo para entender la identidad social
El fútbol es un fenómeno global cuyos seguidores muestran una amplia gama de comportamientos, desde la simple observación hasta una intensa participación emocional. Esto lo convierte en un modelo útil para el estudio de la identidad social y el procesamiento emocional en situaciones competitivas.
Las rivalidades deportivas son profundas, y los aficionados suelen ser muy protectores de su equipo y jugadores favoritos. Estos mismos aficionados experimentan un amplio espectro de emociones al ver a su equipo triunfar o fracasar, celebrando los goles y criticando las malas decisiones.
El impacto del fanatismo en la regulación emocional
"El fanatismo futbolístico proporciona un modelo de alta validez ecológica con consecuencias cuantificables para la salud y el comportamiento colectivo," afirmó Francisco Zamorano, biólogo y profesor asociado en la Facultad de Ciencias para el Cuidado de la Salud, Universidad San Sebastián, Santiago, Chile.
Zamorano y su equipo se propusieron investigar los mecanismos cerebrales asociados con las respuestas emocionales de los aficionados al fútbol ante las victorias y derrotas de sus equipos, ya que, si bien la afiliación social ha sido ampliamente estudiada, los mecanismos neurobiológicos de la identidad social en contextos competitivos no están claros.
Para llevar a cabo esta investigación, el equipo de Zamorano utilizó resonancia magnética funcional (fMRI) en 60 hombres (de 20 a 45 años) aficionados al fútbol de dos equipos históricamente rivales.
La fMRI es una técnica que mide la actividad cerebral detectando cambios en el flujo sanguíneo. El nivel de fanatismo se evaluó mediante la Football Supporters Fanaticism Scale, un cuestionario de 13 ítems que mide el fanatismo de los aficionados, evaluando la "Inclinación a la Violencia" y el "Sentido de Pertenencia."
Durante la resonancia magnética, los participantes vieron 63 secuencias de goles de partidos de su equipo favorito, del equipo rival y de un equipo neutral. Se realizó un análisis del cerebro completo para comparar las respuestas neuronales al ver a su equipo marcar contra el rival (victoria significativa) en comparación con ver al rival marcar contra su equipo (derrota significativa), controlando con goles contra equipos no rivales.
La reconfiguración cerebral ante la victoria y la derrota
Los resultados de la fMRI revelaron que la actividad cerebral se modificaba en respuesta al éxito o fracaso del equipo del aficionado.
Según el Dr. Zamorano:
"La rivalidad reconfigura rápidamente el equilibrio valoración-control del cerebro en cuestión de segundos. Con una victoria significativa, el circuito de recompensa en el cerebro se amplifica en relación con las victorias contra no rivales, mientras que en una derrota significativa, la corteza cingulada anterior dorsal (dACC), que desempeña un papel importante en el control cognitivo, muestra una supresión paradójica de las señales de control."
La supresión paradójica se refiere al intento de suprimir un pensamiento, sentimiento o comportamiento que resulta en el resultado opuesto.
La activación en las regiones del sistema de recompensa fue mayor cuando los equipos de los participantes marcaron contra rivales, lo que sugiere el fortalecimiento del vínculo dentro del grupo y la identidad social.
Zamorano destaca que el efecto es más intenso en los participantes altamente fanáticos, prediciendo un fallo momentáneo de la autorregulación precisamente cuando la identidad se ve amenazada. Esto explica la desconcertante capacidad de individuos racionales para "cambiar" repentinamente en los partidos.
"Clínicamente, el patrón implica una vulnerabilidad dependiente del estado, donde un breve período de enfriamiento o la eliminación de los desencadenantes podría permitir que el sistema de control dACC/relevancia se recupere."
"La misma firma neural (recompensa arriba, control abajo bajo rivalidad) probablemente se generaliza más allá del deporte a los conflictos políticos y sectarios."
Fanatismo: desde el estadio hasta la polarización política
Los resultados identifican mecanismos que podrían informar estrategias de comunicación, gestión de multitudes y prevención en eventos de alto riesgo. El estudio del fanatismo revela mecanismos neuronales generalizables que pueden escalar desde la pasión en el estadio hasta la polarización, la violencia y los daños a la salud pública a nivel poblacional.
Zamorano enfatiza que estos circuitos se forjan en la infancia: la calidad del cuidado, la exposición al estrés y el aprendizaje social moldean el equilibrio valoración-control, haciendo a los individuos vulnerables a los llamamientos fanáticos. "Por lo tanto, proteger la infancia es la estrategia de prevención más poderosa. Las sociedades que descuidan el desarrollo temprano no evitan el fanatismo; heredan sus daños."
El fanatismo futbolístico ofrece un modelo ético y de alta validez para cronometrar estos procesos en el cerebro y probar intervenciones que se traduzcan a la política, el sectarismo y el tribalismo digital.
Zamorano señala que la urgencia es evidente con los conflictos globales y las narrativas políticas actuales. Cita el asalto al Capitolio de EE.UU. el 6 de enero de 2021 como un ejemplo de cómo el fanatismo político puede anular las normas democráticas cuando la fusión de identidad alcanza una masa crítica.
"Los participantes mostraron signos clásicos de control cognitivo comprometido, exactamente lo que nuestro estudio encontró en la activación reducida de la dACC."
Investigar el fanatismo no es meramente descriptivo, sino que informa sobre la prevención basada en el desarrollo, protegiendo la salud pública y fortaleciendo la cohesión democrática. Al discutir el fanatismo, los hechos hablan por sí solos.
Fuentes y recursos de información
Zamorano, F., Hurtado, J., Carvajal-Paredes, P., Salinas, C., Stecher, X., Soto-Icaza, P., Von Bernhardi, R., Méndez, W., Billeke, P., López, V., & Silva, C. (2025). Brain Mechanisms across the Spectrum of Engagement in Football Fans: A Functional Neuroimaging Study. Radiology, 317, (2). DOI: 10.1148/radiol.242595