La adolescencia es una etapa crítica donde la pertenencia al grupo de pares no es solo un deseo, sino una necesidad psicológica fundamental. El ostracismo social —ser ignorado o excluido— atenta directamente contra esta necesidad, provocando reducciones significativas en el afecto positivo y la autoestima. Si bien la literatura ha documentado ampliamente los beneficios de la naturaleza para la reducción del estrés fisiológico, existía un vacío en la comprensión de cómo los entornos naturales pueden actuar específicamente sobre los recursos psicosociales dañados por la exclusión.
Abordando esta brecha, un estudio reciente publicado en el Journal of Environmental Psychology (2025) por Adrián Moll, Silvia Collado y su equipo, ofrece evidencia empírica sobre el potencial restaurador de la exposición visual a la naturaleza en adolescentes que han sufrido episodios de ostracismo.
La Teoría de los Entornos Restauradores aplicada al dolor social
La premisa del estudio se basa en la Teoría de la Restauración de la Atención (ART) y la Teoría de la Recuperación del Estrés psicofisiológico. Moll y colaboradores plantearon la hipótesis de que, al igual que la naturaleza restaura la fatiga cognitiva, también podría facilitar la recuperación de recursos sociales y emocionales agotados por el rechazo interpares.
El estudio es particularmente relevante porque trasciende la medición del estrés general para enfocarse en variables específicas del desarrollo adolescente: la competencia social percibida y el afecto positivo.
Hallazgos clave del estudio
La investigación, realizada con una muestra de 304 adolescentes (12-18 años), arrojó resultados que validan parcialmente el modelo restaurador en contextos de dolor social. Los hallazgos más destacados incluyen:
- Impacto inmediato del ostracismo: La manipulación experimental de exclusión fue efectiva. Los participantes que recibieron feedback negativo sobre su aceptación grupal mostraron un descenso inmediato y significativo en su afecto positivo y en su autopercepción de competencia social.
- La naturaleza como buffer restaurador: Aquellos adolescentes excluidos que posteriormente visualizaron imágenes de entornos naturales recuperaron sus niveles basales de afecto positivo y competencia social.
- Ineficacia de estímulos no naturales: Por el contrario, la exposición a escenas urbanas o neutras no produjo este efecto rebote, manteniendo a los sujetos en un estado de recursos psicológicos disminuidos.
- La anomalía atencional: Contrario a lo esperado por la teoría clásica, el ostracismo no agotó los recursos atencionales. De hecho, la atención mejoró en todos los grupos, lo que el equipo de Moll y Collado atribuye a un efecto de aprendizaje durante la tarea, sugiriendo que el dolor social agudo podría no impactar la atención focalizada tan rápido como se creía en esta demografía.
Metodología y Diseño Experimental
Para garantizar la validez interna, Moll, Ratcliffe, Sorrel y Corraliza emplearon un diseño experimental riguroso de medidas repetidas 2 (Ostracismo: exclusión vs. inclusión) x 2 (Estímulos: natural vs. no natural) x 3 (Tiempo: basal, post-ostracismo, post-restauración).
La manipulación del ostracismo se realizó mediante una técnica de falso feedback. Se hizo creer a los estudiantes que sus compañeros de clase no los habían elegido para un trabajo grupal ("Casi nadie quiere hacer grupo contigo"). Posteriormente, se les expuso a una presentación de 14 diapositivas (naturales o urbanas/neutras) durante 10 segundos cada una.
Limitaciones a considerar
Desde una perspectiva crítica, es necesario señalar las limitaciones que los propios autores reconocen para interpretar los datos con honestidad intelectual:
- Validez ecológica: El estudio utilizó exposición visual (imágenes), no contacto directo con la naturaleza. Aunque efectivo, el contacto real podría tener efectos amplificados o diferentes.
- Medición ad-hoc: La competencia social percibida se midió con un ítem único creado para el estudio. Aunque es una práctica común para evitar la fatiga del participante, reduce la robustez psicométrica comparado con escalas estandarizadas completas.
- Chequeo de manipulación: Al ser autoinformado, existe el riesgo de que algunos participantes adivinaran el propósito del experimento, respondiendo congruentemente a la expectativa social (sesgo de deseabilidad).
Conclusiónes
El trabajo de Moll y su equipo es un avance significativo al posicionar a la naturaleza no solo como un "lugar bonito", sino como una herramienta de regulación emocional estratégica.
Para los psicólogos educativos y escolares, estos resultados sugieren intervenciones de bajo coste y alta eficacia. Integrar elementos naturales en el diseño curricular o utilizar espacios verdes como entornos de descompresión tras conflictos entre pares podría ser vital para fomentar la resiliencia.
Si una breve exposición visual logra restaurar la competencia social percibida, es plausible hipotetizar que el diseño biofílico en las escuelas podría actuar como un factor protector estructural contra los efectos nocivos del bullying y la exclusión social.
Fuentes y recursos de información
Moll, A., Collado, S., Ratcliffe, E., Sorrel, M., & Corraliza, J. (2025). Exposure to nature scenes mitigates the adverse effects of adolescents’ social ostracism. Journal of Environmental Psychology, 107, 102790. DOI: 10.1016/j.jenvp.2025.102790