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¿Podrían nuestras creencias influir en nuestro éxito o fracaso?

Según la psicóloga Carol Dweck de la Universidad de Stanford, nuestras creencias juegan un papel fundamental en el logro de nuestros objetivos, Dweck ha encontrado que la mentalidad desempeña un papel importante en la determinación de los logros y el éxito.

Entonces,  ¿qué se entiende exactamente cuando hablamos de marco mental o mentalidad?

Cuando hablamos de mentalidad nos referimos a sí consideramos que cualidades tales como la inteligencia y el talento son rasgos fijos o cambiantes.

Aquellos con un marco mental rígido creen que estas cualidades son innatas, fijas e inmutables.

Sin embargo aquellos con un marco mental de crecimiento, por el contrario, creen que dichas capacidades pueden desarrollarse y fortalecerse a través del compromiso y el trabajo duro.

 

Las dos mentalidades

La investigación de la doctora Dweck comenzó abordando una simple pregunta ¿Qué sucedería si les damos a los niños un problema difícil de resolver?,  algunos niños vieron el problema como un reto, una experiencia de aprendizaje.  Pero otros niños pensaban que era imposible de resolver y que su inteligencia no era incapaz de resolver el dilema planteado.

Los niños del primer grupo tenían un marco mental de crecimiento, cuando se enfrentaban a algo difícil, ellos creían que podían aprender y desarrollar las habilidades que necesitan para resolverlo.

El segundo grupo de niños tenía un marco mental rígido, ellos creían no podían hacer nada para enfrentar al problema y que estaba fuera del alcance de sus conocimientos y habilidades.

 

¿Por qué el marco mental es importante?

Nuestra mentalidad juega un papel fundamental en la forma en que enfrentamos los desafíos de la vida.

Tanto en la escuela como en el trabajo, un marco mental de crecimiento puede contribuir a un mayor rendimiento y esfuerzo.

Cuando nos enfrentamos a un reto como conseguir un nuevo puesto de trabajo, las personas con una mentalidad de crecimiento muestran una gran capacidad de resiliencia, son más propensos a perseverar a pesar de los contratiempos, mientras que aquellos que tienen una mentalidad rígida son más proclives a darse por vencidos.

El marco mental rígido, explica Dweck, tiende a crear una necesidad de aprobación.

He visto a mucha gente con este tipo de mentalidad, probarse a sí mismos – en el aula, en su profesión y en sus relaciones personales.”  Dweck explica en su libro Mindset. “Cada situación requiere de la confirmación de nuestra inteligencia, personalidad o carácter. Cada situación es evaluada: ¿Voy a tener éxito o a fracasar?

¿Voy a ser visto como alguien inteligente o tonto?, ¿Voy a ser aceptado o rechazado?, ¿Me voy a sentir como un ganador o un perdedor?

El marco mental de crecimiento, por el contrario conduce a un hambre por el aprendizaje.  Un deseo de trabajar duro y descubrir nuevas cosas.  Para enfrentar los retos y crecer como persona.  Cuando los individuos con una mentalidad de este tipo, intentan algo y fracasan, no tienden a percibirlo como un fracaso o decepción, en cambio es para ellos una experiencia de aprendizaje que puede conducir a un crecimiento y cambio.

¿Cómo se crea una mentalidad?

Dweck sugiere que la mayoría de las personas pueden ser educadas en ambos modos de pensar desde temprana edad en la vida, por medio de los estilos de crianza o por sus experiencias en la escuela.

Mentalidades fijas:

Son niños a los cuales se les enseña que deben ser inteligentes en lugar de amar lo que aprenden tienden a desarrollar una mentalidad fija.

Este tipo de niño se vuelve más preocupado por la forma en que son juzgados y temen no poder cumplir con las expectativas externas.

Mentalidades en crecimiento:

A los niños que se les enseña a explorar, adoptar nuevas experiencias y disfrutar de los retos, son más proclives a desarrollar una mentalidad de crecimiento.

En lugar de ver los errores como contratiempos, están dispuestos a probar cosas nuevas y cometer errores, todo en nombre de aprender y alcanzar su potencial.

Dweck señala claramente que tener una mentalidad de crecimiento no implica creer que cualquiera puede convertirse en cualquier cosa que quieran con suficiente educación y esfuerzo.  No todo el mundo puede llegar a ser Einstein o Mozart sólo porque lo intentan.

En cambio tener una mentalidad de crecimiento se trata de vivir con todo el posible potencial, el cual sin embargo nunca es realmente cognoscible.    ¿Quién puede realmente saber hasta qué punto una persona puede llegar si fija su mente en ello?

Los individuos con una mentalidad de este tipo creen que el esfuerzo que se dedica a aprender y profundizar el entendimiento y el talento bien valen la pena todo el trabajo y dificultades que implican.

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¿Cuál es tu modo de pensar?

¿Tienes una mentalidad fija o de crecimiento?,  si tienes dudas lee las siguientes declaraciones y decide con cuales estás de acuerdo:

  1. Las personas tienen cierta cantidad de inteligencia y no hay forma alguna de cambiar eso.
  2. No importa quién eres, no hay mucho que puedas hacer para mejorar tus habilidades básicas y de personalidad.
  3. La gente es capaz de cambiar lo que es.
  4. Usted puede aprender cosas nuevas y mejorar su inteligencia.
  5. La gente tiene talentos particulares o no los tienen, no se puede adquirir el talento para realizar actividades como la música, la escritura, el arte o lo deportes.
  6. Estudiar, trabajar duro y la práctica de nuevas habilidades son formas de desarrollar nuevos talentos y habilidades.

Si usted tiende a estar de acuerdo con las afirmaciones 1, 2, y 5, entonces es probable que tenga una mentalidad fija.    Si está de acuerdo con las afirmaciones 3, 4 y 6, sin embargo, es más probable que tenga una mentalidad de crecimiento.

 

¿Podemos cambiar nuestra mentalidad?

Aunque quienes tengan una mentalidad fija podrían no estar de acuerdo, Dweck sugiere que las personas son capaces de cambiar su forma de pensar.  Los padres también podrían tomar medidas para asegurarse de que sus hijos a desarrollar una mentalidad de crecimiento, a menudo a través de elogiar sus esfuerzos en lugar de centrarse únicamente en los resultados.

Por ejemplo, en lugar de decirle a un niño que es “muy inteligente”, un padre puede elogiar al niño por su arduo trabajo en un proyecto y describir lo que le ha gustado más sobre el esfuerzo realizado por el niño (“Me ha gustado mucho como has elegido los colores para esa imagen!”).

Al centrarnos en el proceso más que en el resultado, los adultos les ayudamos a los niños a comprender que sus esfuerzos, el trabajo duro y la dedicación pueden conducir al cambio, el aprendizaje y el crecimiento, tanto ahora como en el futuro.

Puedes ampliar esta información en la chala TED de la profesora Carol Dweck: el poder de la creer que se puede mejorar.

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