viernes, diciembre 4, 2020

La ética en la investigación y ejercicio de la psicología

Principios y estándares éticos en psicología

La ética es una preocupación importante en el campo de la psicología, particularmente en lo que se refiere a la terapia y la investigación. Trabajar con pacientes y realizar investigaciones psicológicas puede plantear una amplia variedad de cuestiones éticas y morales que deben abordarse.

La ética tiene relación con las reglas correctas de conducta primordiales al hacer una investigación o intervención psicológica.   Tenemos el compromiso moral de asegurar a los participantes o pacientes que su salud mental estará a salvo y libre de daños.

El código de ética de la APA (American Psychological Association) brinda una guía para aquellos expertos que trabajan en el campo de la psicología para que estén mejor equipados con el conocimiento de qué hacer cuando se encuentran con algún tipo de dilema moral o ético.

Algunos de estos son principios o valores que los psicólogos deberían aspirar a proteger. En otros casos, la APA detalla los estándares que son expectativas exigibles.

Por importante que sea el tema que se investiga, los psicólogos tienen que recordar que tienen el deber de respetar los derechos y la dignidad de los participantes en la investigación. Esto quiere decir que deben cumplir con ciertos principios morales y reglas de conducta.

El objetivo de los diferentes códigos de conducta es proteger a los participantes de la investigación, la reputación de la psicología y a los propios psicólogos.

La ética en la investigación psicológica

Los inconvenientes morales rara vez dan una respuesta fácil, inequívoca, precisa o errónea. Entonces, comúnmente es cuestión de juicio si la investigación está justificada o no.

Entre otras cosas, es posible que un estudio cause malestar psicológico o físico a los participantes, quizás sufran dolor o quizás inclusive sufran perjuicios físicos.

Por otro lado, la investigación podría conducir a descubrimientos que beneficien a los propios participantes o inclusive podrían tener el potencial de aumentar el bienestar psicológico de los sujetos.

Sin embargo, autores como Rosenthal y Rosnow (1984) destacan los riesgos potenciales de no realizar algunas investigaciones. ¿Quién evaluará estos costos y beneficios? ¿Quién puede evaluar si el fin justifica los medios?

Si en algún momento el investigador tiene inquietudes sobre si la investigación es ética o no, vale la pena recordar que, si hay un conflicto de intereses entre los participantes y el investigador, son los intereses de los sujetos los que deben tener prioridad.

Los estudios en actualmente deben someterse a una revisión intensa por parte de comité de ética o equivalente antes de su implementación.

Los comités revisan si las propuestas y determinan si los beneficios potenciales de la investigación son justificables a la luz del posible riesgo físico o psicológico.

los comités tienen la posibilidad de pedir a los investigadores que realicen cambios en el diseño o procedimiento del estudio o, inclusive en casos extremos, denegar la aceptación del estudio completamente.

Consentimiento informado

Siempre que sea viable, los investigadores tienen el deber de conseguir el consentimiento de los participantes en la práctica, esto significa que no es suficiente que los participantes potenciales digan «Sí».

Además, se requiere estar seguros qué los sujetos entiendan que es lo que están aceptando. En otras palabras, el psicólogo debe, en la medida de lo posible, explicar previamente a los participantes en lo que se estan involucrado y obtener su consentimiento informado.

Antes de que empiece el estudio, el investigador debe detallar a los individuos de qué se trata la investigación y después pedirles su consentimiento, es decir, permiso para formar parte de la investigación.

Un adulto mayor de 18 años tiene la capacidad de ofrecer su permiso para formar parte en un estudio y ofrecer por sí mismo su consentimiento.

En el caso de los menores de edad son sus padres o tutores legales quienes tienen esa potestad, son ellos quienes a nombre de sus hijos o tutelados tienen la posibilidad de ofrecer su consentimiento para participar en cualquier estudio que los involucre.

No obstante, no en todos los casos es viable conseguir el consentimiento informado. Cuando sea imposible para el investigador preguntar a los participantes reales, se puede preguntar a un grupo similar de personas si encuentran la situación aceptable para los participantes.

Si ellos consideran que podría estar bien, entonces se puede suponer que los participantes reales también lo encontrarán aceptable. Esto se conoce como consentimiento presunto.

No obstante, un inconveniente con este tipo de procedimiento es que podría haber un desajuste entre cómo la gente supone que se sentirían o ​​se comportarían y cómo se sienten y se comportan verdaderamente en el transcurso de un estudio.

Para que el consentimiento sea realmente «informado», es necesaria en algunos casos que los formularios de consentimiento deban ir acompañados de una hoja de información para los participantes que constituya información acerca del estudio propuesto en términos simples junto con detalles sobre los investigadores y cómo se puede contactar con ellos.

El consentimiento informado debe contener como mínimo la siguiente información:

  • Una declaración de que la participación es voluntaria y que la negativa de participar no dará lugar a ninguna consecuencia ni a la pérdida de los beneficios a los que el individuo tenga derecho.
  • El objeto de la investigación.
  • Todos los riesgos e incomodidades previsibles para el participante, si los hay. Estos incluyen no solo posibles lesiones físicas sino también psicológicas.
  • Procedimientos involucrados en la investigación.
  • Beneficios de la investigación para la sociedad y posiblemente para el sujeto.
  • Tiempo de duración de la participación del sujeto.
  • Datos de contacto de la persona responsable de la investigación o su designado para obtener respuestas a preguntas o en caso de lesión o emergencia.
  • Se debe informar al sujeto sobre su derecho a la confidencialidad y a retirarse del estudio en cualquier momento sin consecuencias.

El derecho a Interrogar

Una vez terminada el proceso de intervención, el participante debe poder discutir el procedimiento y los hallazgos con el psicólogo. Se les debe ofrecer una idea general de los hallazgos del estudio y la importancia de su participación en la investigación.

Hay que informar a los participantes si fueron engañados y se les debe ofrecer las razones por las cuales esto se justificó.  Además, se les debe indagar si tienen alguna pregunta y estas deber ser resueltas de la forma más honesta y completa posible.

El resumen informativo debe tener lugar lo antes posible y ser lo más completo posible; los experimentadores tienen el deber de tomar las medidas razonables para asegurar que los participantes comprendan todo lo que requieran saber.

“El propósito de la sesión informativa es eliminar los conceptos erróneos y las ansiedades que los participantes tengan sobre la investigación y dejarles un sentido de dignidad, conocimiento y una percepción de que no han perdido su tiempo” (Harris, 1998).

El propósito de la sesión informativa no es solo proveer información, sino ayudar al participante a superar de la situación experimental en un estado de ánimo semejante al cual tenía antes que todo ocurriera.

Protección de los participantes

Los investigadores tienen que asegurarse de que las personas que forman parte de la investigación no sufran de angustia.  Estos deben estar protegidos de los daños físicos y mentales.  Esto implica que no debe avergonzar, asustar, ofender o perjudicar a los participantes.

Comúnmente, el riesgo de daño no debe ser mayor que el de la vida ordinaria, o sea, los participantes no deben estar expuestos a un peligro superior o adicional a los que se encuentran habitualmente en sus estilos de vida cotidianos.

Además, el investigador debe asegurarse que, si se van a emplear grupos vulnerables, como por ejemplo, personas de la tercera edad, discapacitados, niños, etc., estos deben recibir atención especial.  

Por ejemplo, si estudian a los niños o adolescentes, hay que asegurar de que su participación sea breve, dado que se pueden cansar fácilmente y tener una capacidad de atención limitada.

Los investigadores no en todos los casos tienen la capacidad de predecir con exactitud los riesgos de formar parte de un estudio y, en algunas ocasiones, puede ser necesario una reunión terapéutica si los participantes se presentan algun tipo de afectación a lo largo de la investigación, como por ejemplo ocurrió con los participantes del estudio de la prisión de Stanford.

Confidencialidad

Los participantes y sus datos tienen que conservar el anonimato a menos que ellos den su pleno consentimiento. No se pueden emplear nombres reales en un informe de investigación.

Los psicólogos están obligados a tomar precauciones razonables para mantener la privacidad de la información del cliente.

Sin embargo, pueden existir limitaciones a la confidencialidad. A veces, los psicólogos necesitan revelar información sobre los sujetos para consultar con otros profesionales sobre su salud mental, en este caso tiene prioridad el bienestar del individuo.

En la mayoría de los casos los psicólogos deben esforzarse por minimizar estas intrusiones en la privacidad y la confidencialidad de los participantes.

El derecho a retirarse de la investigación

Los participantes deben ser capaces de dejar un estudio en cualquier momento si se sienten incómodos. También se les debe permitir retirar sus datos. Al comienzo del estudio se les debe decir que tienen derecho a retirarse.

No deben tener presión sobre ellos para continuar si no quieren, lo cual fue una directriz incumplida en la investigación de Milgram.

Los participantes pueden sentir que no deben retirarse, ya que esto puede ‘arruinar’ el estudio. Muchos participantes son pagados o reciben algún otro tipo de recompensas, pueden preocuparse de que no obtendrán esto si se retiran.

Incluso una vez finalizado el estudio el participante tiene una última oportunidad de retirar los datos que han proporcionado para la investigación.

Referencias
  • American Psychological Association. (2002). American Psychological Association ethical principles of psychologists and code of conduct. www.apa.org/ethics/code2002.html
  • Harris, B. (1988). Key words: A history of debriefing in social psychology. In J. Morawski (Ed.), The rise of experimentation in American psychology (pp. 188-212). New York: Oxford University Press.
  • Rosenthal, R., & Rosnow, R. L. (1984). Applying Hamlet’s question to the ethical conduct of research: A conceptual addendum. American Psychologist, 39(5), 561.
Carlos Vergara
Carlos Vergarahttps://www.actualidadenpsicologia.com/
Apasionado por la psicología aplicada a la vida cotidiana y la investigación, escribo en Actualidad en Psicología.
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