Un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad de Fukui, Japón, arroja luz sobre cómo el maltrato infantil puede afectar la empatía y, consecuentemente, aumentar el riesgo de abuso infantil en la adultez. Los hallazgos revelan que las madres que experimentaron abuso durante su infancia a menudo presentan dificultades con la empatía emocional y síntomas depresivos, factores que influyen negativamente en su rol como madres.
Un ciclo intergeneracional: la transmisión del maltrato
El maltrato infantil (MI) representa un problema complejo que, frecuentemente, se transmite de generación en generación. Investigaciones previas han demostrado que aquellos padres que sufrieron abusos en su niñez podrían replicar patrones similares de maltrato con sus propios hijos, perpetuando un ciclo vicioso de abuso. Un factor crucial en esta dinámica es la alteración de la empatía en padres que crecieron en entornos abusivos.
La empatía parental –la habilidad de comprender y responder a las emociones de los hijos– desempeña un papel fundamental en una crianza efectiva. De hecho, los niños que sufren abusos tienden a mostrar una menor empatía a partir de los ocho años. Esta carencia puede persistir hasta la adultez, dificultando la provisión de cuidado y apoyo emocional necesarios para sus hijos, lo que, a su vez, incrementa el riesgo de MI.
Yuko Kawaguchi, estudiante de posgrado, junto con el Profesor Asistente Shota Nishitani, el Profesor Asociado Takashi X. Fujisawa y la Profesora Akemi Tomoda de la Universidad de Fukui, Japón, lideraron una investigación que proporciona nuevas perspectivas sobre esta problemática. El estudio comparó a madres que ejercen maltrato con aquellas que no, analizando cómo las experiencias de MI impactan su capacidad de sentir empatía, manejar el estrés y criar a sus hijos.
"Nuestro objetivo era no solo determinar si las madres incurrían en MI de una manera simplista 'sí o no', sino también comprender el acto de maltrato desde una perspectiva más matizada, basada en un espectro", explicó Kawaguchi con respecto a la justificación del estudio.
Empatía, depresión y crianza
Los investigadores emplearon un análisis de ruta, una técnica estadística que mapea y evalúa las relaciones entre múltiples variables. Se comparó a 13 madres que habían sufrido abuso infantil y ejercían maltrato con un grupo control de 42 madres sin dicho historial, examinando cómo factores como el MI, la empatía y los síntomas depresivos influyen en los estilos de crianza en ambos grupos.
Para evaluar estos factores, Kawaguchi y su equipo combinaron evaluaciones psicológicas con mediciones fisiológicas. El MI se evaluó utilizando el cuestionario de Experiencias Adversas en la Infancia (ACE) y el Cuestionario de Trauma Infantil (CTQ). La empatía se midió a través del Índice de Reactividad Interpersonal (IRI), los síntomas depresivos se evaluaron con la Escala de Autoevaluación de la Depresión (SDS), y los estilos de crianza se valoraron usando la Escala de Crianza (PS).
El impacto del trauma en la empatía maternal
El análisis reveló diferencias significativas entre los dos grupos. Las madres que habían sufrido MI obtuvieron puntuaciones más altas en las mediciones de trauma infantil, incluyendo abuso físico, emocional y sexual, así como negligencia. Estos factores, a su vez, aumentaron su riesgo de incurrir en MI.
Además, los investigadores observaron una correlación positiva significativa entre la puntuación total del CTQ y la empatía afectiva (medida IRI), y entre la empatía afectiva, particularmente el malestar personal, y los síntomas depresivos (puntuación SDS). Estos hallazgos sugieren que el MI incrementa indirectamente el riesgo de una crianza abusiva al influir en la empatía emocional y la salud mental de las madres.
Asimismo, aquellos padres que sufrieron MI fueron más propensos a sentirse abrumados por las emociones de sus hijos, lo que los hizo proclives a síntomas depresivos e incrementó su riesgo de ejercer maltrato, perpetuando así el ciclo intergeneracional de abuso.
"Nuestra investigación revela que un historial de abuso aumenta la empatía emocional, lo que, a su vez, influye en la crianza a través de su impacto en la depresión", señaló Kawaguchi, al explicar los resultados.
Intervenciones dirigidas: rompiendo el ciclo
"Al abordar la empatía emocional y la depresión, podemos ayudar a romper este ciclo y evitar que el maltrato se transmita a la siguiente generación", añadió.
Las intervenciones para lograr esto pueden incluir apoyo en salud mental para las madres que han sufrido MI y programas de crianza que ayuden a las madres a manejar su empatía emocional de manera efectiva. La integración de los hallazgos de este estudio en la educación para padres, el bienestar infantil y las intervenciones en salud mental puede fomentar relaciones entre padres e hijos más saludables y positivas.
Fuentes y recursos de información
Kawaguchi, Y., Kurata, S., Kawata, N., Yao, A., Nishitani, S., Fujisawa, T., & Tomoda, A. (2025). Effects of childhood maltreatment on mothers’ empathy and parenting styles in intergenerational transmission. Scientific Reports, 15, (1). DOI: 10.1038/s41598-025-92804-0