Una nueva investigación publicada en Social Psychological and Personality Science revela que el aumento de la desigualdad de ingresos se asocia con una mayor dedicación de tiempo al trabajo. Esta relación parece ser una tendencia global, aunque los grupos más afectados varían según el contexto social.
Al examinar datos de casi setenta países y encuestas a largo plazo de Estados Unidos y China, los investigadores determinaron que las brechas de ingresos cada vez mayores tienden a predecir jornadas laborales más extensas.
La desigualdad económica: un fenómeno en alza
La desigualdad de ingresos ha experimentado un incremento significativo a nivel mundial en las últimas cuatro décadas. La brecha entre los perceptores de mayores ingresos y el resto de la población casi se ha duplicado en muchas regiones desde 1980. Este panorama económico ha impulsado a los científicos sociales a investigar cómo la vida en una sociedad profundamente desigual afecta el comportamiento y la psicología humana.
Trabajos previos sugieren que una alta desigualdad incita a las personas a priorizar la riqueza y el estatus. También puede fomentar una mentalidad competitiva, donde los individuos se sienten presionados a superar a los demás.
Motivaciones para un mayor esfuerzo laboral
Diversas conductas se vinculan con este afán de estatus, como la asunción de riesgos financieros y el consumo ostentoso. No obstante, una de las vías más directas para que las personas busquen mejorar su posición económica es, sencillamente, trabajar más horas.
Los autores de la investigación, Wenxuan Liu y Hongfei Du de la Universidad Normal de Beijing, y Nicolas Sommet de la Universidad de Lausana, se propusieron comprender mejor cómo las fluctuaciones en la desigualdad de ingresos influyen en la cantidad de horas que las personas dedican a trabajar, y si esta relación difiere según la posición social y económica del individuo. Los investigadores declararon:
"Observamos una tendencia preocupante a nivel mundial: a pesar de los avances tecnológicos, las personas siguen trabajando más horas, reportando agotamiento y luchando por mantener un equilibrio entre la vida laboral y personal. Al mismo tiempo, la desigualdad de ingresos ha aumentado drásticamente en muchos países, lo que se ha considerado un factor crucial que impulsa las conductas individuales de búsqueda de estatus."
"Estudios anteriores han examinado la relación entre la desigualdad de ingresos y las horas de trabajo, pero la mayoría comparaba diferentes países o regiones, lo que dificulta determinar cómo la desigualdad de ingresos se relaciona realmente con los cambios en el comportamiento individual. Nuestra investigación aborda esta limitación al analizar cómo los cambios en la desigualdad de ingresos a lo largo del tiempo predicen cambios en las horas de trabajo a nivel global y a lo largo del ciclo vital."
Los autores plantearon dos hipótesis contrapuestas. La primera se basaba en la teoría de la privación relativa, que sugiere que la desigualdad motiva a los grupos desfavorecidos a trabajar más horas para compensar la brecha. La segunda hipótesis se fundamentaba en el concepto de indefensión aprendida, proponiendo que la desigualdad podría llevar a los grupos desfavorecidos a sentir que el avance económico es imposible, lo que les impulsaría a trabajar menos.
Para evaluar estas ideas, el equipo de investigación llevó a cabo tres análisis independientes.
Perspectiva global: análisis transnacional
El primer análisis consistió en un estudio transnacional a gran escala. Se combinaron datos de la Penn World Table y la Standardized World Income Inequality Database. Este conjunto de datos abarcó 69 países durante un período comprendido entre 1960 y 2019, incluyendo 2.798 observaciones únicas de años por país. La medida principal fue el coeficiente de Gini, un indicador estadístico estándar de la distribución del ingreso, donde cero representa igualdad perfecta y valores más altos señalan mayor desigualdad.
Los investigadores encontraron que un aumento de una décima parte en el coeficiente de Gini de un país predecía un incremento en las horas de trabajo anuales. "Un aumento de una décima parte en la desigualdad de ingresos predijo 60 horas de trabajo adicionales al año a nivel mundial, lo que equivale a más de una semana completa de trabajo adicional anualmente",* explicaron los autores.
Este hallazgo se mantuvo incluso al controlar el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita del país. Esto sugiere que el impulso por trabajar más está ligado a la distribución de la riqueza, no solo a su monto total.
Reflexiones en estados unidos: análisis longitudinal
El segundo análisis se centró en Estados Unidos, utilizando datos del Panel Study of Income Dynamics. Esta es una encuesta longitudinal que ha seguido a familias estadounidenses desde 1968. El análisis abarcó el período de 1968 a 2021 e incluyó a 33.083 participantes individuales. Este diseño permitió observar cómo los cambios en la desigualdad a nivel estatal se relacionaban con las modificaciones en las horas de trabajo de cada individuo a lo largo de su vida.
La investigación evidenció que, a medida que aumentaba la desigualdad de ingresos dentro de un estado de EE. UU., los residentes tendían a incrementar sus horas laborales. Un aumento de una décima parte en el coeficiente de Gini a nivel estatal se asoció con aproximadamente 53 horas de trabajo adicionales por año para el participante promedio.
El estudio también reveló diferencias significativas entre grupos sociales. El vínculo entre la desigualdad y el aumento de las horas de trabajo fue más pronunciado para personas con ingresos bajos. Asimismo, fue más fuerte en afroamericanos en comparación con blancos, y en mujeres en relación con hombres.
Los datos indicaron, por ejemplo, que la creciente desigualdad predecía un aumento sustancial en las horas de trabajo para los afroamericanos. Los blancos mostraron un incremento mucho menor ante las mismas condiciones económicas. De manera similar, las mujeres tendieron a trabajar más al aumentar la desigualdad, mientras que los hombres mostraron una ligera tendencia a disminuir sus horas de trabajo en el mismo contexto.
Estos hallazgos concuerdan con la teoría de la privación relativa: parece que los grupos históricamente desfavorecidos en EE. UU. responden a las brechas de ingresos crecientes intensificando sus esfuerzos laborales.
Dinámicas en china: percepción y estructura social
El tercer análisis examinó la relación en China, empleando datos de los China Family Panel Studies (CFPS). Esta encuesta cubrió los años 2012 a 2020 e incluyó a 26.251 participantes. El estudio introdujo una medida de desigualdad percibida. Se pidió a los participantes que calificaran la severidad que atribuían a la desigualdad económica en su país en una escala de cero a diez.
El estudio también monitorizó la desigualdad objetiva utilizando el coeficiente de Gini para cada provincia. Los hallazgos en China difirieron de los de Estados Unidos. Los investigadores descubrieron que las percepciones subjetivas de la desigualdad eran un fuerte predictor del comportamiento. Cuando los participantes creían que la desigualdad estaba aumentando, tendían a trabajar más horas. Este efecto fue consistente en todos los grupos.
Un aumento de una unidad en la desigualdad percibida predijo alrededor de 10 horas de trabajo adicionales por año. Sin embargo, la respuesta a la desigualdad objetiva a nivel provincial mostró un patrón diferente. En China, la creciente desigualdad objetiva no predijo mayores horas de trabajo para los residentes rurales. En cambio, predijo significativamente más horas para individuos con estatus de hukou urbano. El sistema hukou es un programa de registro de hogares en China que vincula el acceso a servicios sociales con el lugar de origen de una persona. El estatus urbano generalmente se considera ventajoso.
Este hallazgo contrasta con los resultados de EE. UU. En Estados Unidos, los grupos desfavorecidos trabajaron más cuando aumentó la desigualdad. En China, el grupo estructuralmente favorecido respondió a la desigualdad trabajando más.
"En China, las percepciones de la desigualdad de ingresos de las personas fueron un predictor más sólido de las horas de trabajo que las medidas objetivas, y sorprendentemente, la desigualdad objetiva solo predijo horas de trabajo más largas para los individuos aventajados con estatus urbano, no para aquellos con estatus rural. Sugerimos que, debido al contexto de rápido desarrollo de China, los residentes urbanos enfrentan mayores presiones competitivas e inseguridad financiera, lo que puede amplificar su ansiedad por mantener su posición, y llevarlos aún más a trabajar más horas."
En conjunto, los hallazgos proporcionan evidencia de que las tendencias macroeconómicas tienen un impacto tangible en la vida diaria de las personas.
"Trabajar largas horas no es puramente una elección personal, sino que también está moldeado por el entorno económico que te rodea, particularmente por el nivel de desigualdad en tu sociedad. Aunque no puedes cambiar la desigualdad por ti solo, comprender sus efectos puede ayudarte a tomar decisiones más conscientes sobre cómo empleas tu tiempo. Esta conciencia puede ayudarte a considerar si el exceso de trabajo es realmente necesario o si estás atrapado en una rueda de hámster social. De manera más general, abordar el problema del tiempo extra de trabajo puede requerir políticas dirigidas a reducir la propia desigualdad".
Como toda investigación, el presente estudio tiene algunas limitaciones. Los datos son de carácter observacional, lo que significa que los investigadores no pueden probar definitivamente que la desigualdad cause que las personas trabajen más. Es posible que factores no medidos influyan tanto en la desigualdad como en los hábitos de trabajo.
Adicionalmente, los conjuntos de datos no incluyeron medidas psicológicas detalladas. Los investigadores no pudieron probar directamente si sentimientos como la ansiedad por el estatus o la envidia eran los mecanismos específicos que impulsaban el comportamiento.
Investigaciones futuras podrían abordar estas lagunas utilizando diseños experimentales. Sería beneficioso explorar otros aspectos del equilibrio entre vida laboral y personal. No está claro si las largas horas de trabajo se producen a expensas del tiempo familiar, el sueño o el ocio. Comprender el coste psicológico de estas horas adicionales es un paso necesario.
Los investigadores concluyen:
"Las personas pueden asumir que el aumento de la desigualdad solo empuja a los pobres a trabajar más por necesidad financiera. Pero encontramos que la relación es más compleja: los grupos aventajados también responden a la desigualdad. En EE. UU., los grupos desfavorecidos trabajaron más horas, mientras que en China, los residentes urbanos aventajados lo hicieron. Esto sugiere que la desigualdad crea presiones competitivas que afectan a todos, no solo a los que están en la parte inferior. Es un fenómeno a nivel social, no solo un problema económico individual."
"Queremos ampliar esta investigación para examinar otras dimensiones del equilibrio entre la vida laboral y personal, más allá de las horas de trabajo. Por ejemplo, ¿afecta la desigualdad a la calidad del tiempo que las personas pasan con la familia o a su capacidad para desconectar del trabajo? También estamos interesados en comprender mejor los mecanismos."
"Esperamos que esta investigación contribuya a las conversaciones sobre las consecuencias psicológicas de la desigualdad y cómo las personas asignan su tiempo entre el trabajo y otras áreas de la vida."
Fuentes y recursos de información
Liu, W., Sommet, N., & Du, H. (2025). Rising Income Inequality and Longer Work Hours: Global Trends and Longitudinal Evidence From the United States and China. Social Psychological and Personality Science. DOI: 10.1177/19485506251388682