Por lo general para que se produzca un cambio debe de haber una desviación sobre alguna norma. Por ejemplo, ahora que llega la época invernal cuando tengo frío, preciso de ropa de abrigo, realizo un cambio sobre mi estado inicial, pero si la temperatura sigue bajando y necesito realizar otro nuevo cambio debo coger más ropa de abrigo, es decir he utilizado la misma regla de más de lo mismo.

Si esta acción correctora fuera insuficiente volvería a utilizar más de lo mismo hasta conseguir lo deseado.

En esta forma lógica de afrontar las dificultades cotidianas se halla la raíz de la mayoría de los problemas.

En la vida real, si bien es cierto que muchos de nuestros problemas permanecen constantes, otros muchos se agravan con el tiempo por no alcanzar ninguna solución o por aplicar una solución errónea o por aplicar más de lo mismo.

Cuando esto sucede la estructura del problema puede parecer similar pero la intensidad y el sufrimiento crecen exponencialmente.

Mientras tengo un problema y no lo soluciono, me estoy relacionando con éste. Pudiendo generar unos sentimientos erróneos, afectando a mis pensamientos y por consiguiente a la conducta.

Un ejemplo de más de lo mismo podría ser:

Una mujer puede tener la sensación de que su marido no es muy comunicativo con ella, como para decirle dónde va y que hace, cuando está fuera de casa. La mujer, como es natural, para obtener esta información se dirige al marido realizando un interrogatorio, vigilando su conducta y sometiendo a pruebas. Si el marido, piensa que la mujer es muy entrometida, éste se negará a dar información; pero en lugar de conseguir que ella renuncie a su actitud; la tentativa de solución del marido no sólo no da lugar a un cambio de comportamiento de la mujer, sino que esta comienza a desconfiar y a preocuparse más por la actitud de éste.

“si no me quieres contar es porque esconde algo”

Cuanto más oculte él, más insistirá ella y mientras más insista ella, menos cederá él.

Cuando esta pareja acuda a terapia y siempre que no se observe el tipo de interacción que tienen, posiblemente se diagnosticará el comportamiento de la esposa como celo patológico. Obviando que la interacción entre ambos y la solución intentada es el verdadero problema. (Watzlawick, 1974)

Este tipo de formación de problemas puede surgir en cualquier aspecto del funcionamiento humano: individual, pareja, social y pueden ser la base de nuestro problema actual.

Debemos de diferenciar las dificultades de los problemas. Las dificultades son pequeños estados de cosas o situaciones indeseable; tener calor o frío, el tráfico. Por el contrario, cuando hablemos de problemas nos referimos a callejones sin salida, a crisis, a situaciones que parecen imposible de solucionar creado y mantenido por enfocar mal las dificultades.

Existen tres modos de enfocar mal las dificultades:

1. Cuando se debe de intervenir y no se interviene.

Ejemplo: Niño, de siete años, que pierde el respeto a su padre. Este en vez de corregir, justifica al niño diciendo que es igual que él cuando era pequeño.

2. Se interviene cuando no se debe intervenir.

Ejemplo: María ,43 años, se encuentra en su cama desvelada sin poder dormir. María se desespera y comienza a decirse: debo dormir, debo relajarme, debo dejar de pensar. Toda esta intervención agrava la situación (acordaros cuando se le dice a una persona que deje de pensar en oso blanco y el efecto paradójico que se produce). No deberíamos actuar por ser un acto natural ya que lo que hacemos es inhibirlo.

3. Se interviene, pero de una manera equivocada.

Ejemplo: ¿Cuándo estamos más preparados para la concentración y el estudio? Cuando estamos relajados o cuando estamos en la casa diciéndonos -tengo que estudiar, tengo que estudiar- Seguramente será en el primer caso, cuando no se interviene y se hace de una manera natural y no se produce el efecto paradójico.

Por todo ello parece importante estos tres modos de enfocar mal el cambio como los responsables de nuestros problemas.

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Carlos Casaleiz

Graduado en Psicología en la Mención de Salud e Intervención en los Trastornos Metales y del Comportamiento por la UNED. Experto en Terapia de Pareja. Experto en el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Experto Universitario en Psicopatología ,Intervención Clínica y Salud . Máster en Orientación Educativa y Psicopedagógica. Mediador Familiar inscrito en el Registro de Mediadores del Ministerio de Justicia. Miembro de la IAAP , International Association of Applied Psychology. Certificado de Profesionalidad en Terapia Breve Estratégica por la Universidad de Arezzo. Formador de Formadores. Actualmente continuo formándome en Psicoterapia Breve en la Asociación Española de Medicina Psicosomática.

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