La llegada de un bebé siempre es sinónimo de alegría, los padres ven como este se va desarrollando y creciendo. Sin embargo, durante el segundo año de vida, los cuidadores notan que en los menores comienza a ver un cambio en su comportamiento, están más inquietos y lloran demasiado.

Estas conductas marcan la llegada de “los terribles dos”. Los terribles dos se le denomina a la etapa que puede ir desde el primer hasta el tercer año de vida de un infante, en la cual puede haber berrinches intensos, así como mal comportamiento (Morrison & Flegel, 2018).

Dentro de las características principales se encuentran:

Decir que no a todo

Te podrás fijar como tu hijo comienza a decir que no, incluso cuando sabes que si desea las cosas. El ejemplo más claro es cuando le preguntas ¿quieres comer? Y el automáticamente dice que no, después tu podrás decir algo como ¿quieres algo de tomar? Y el responderá No, no.  Ya que se niega rotundamente a las cosas.

Querer hacerlo todo por su cuenta

En esta etapa el bebé quiere hacer todo lo que ve, imita todas las acciones de las personas a su alrededor, esto debido a que aprende a través de la observación. Sin embargo, no quiere recibir ayuda para hacer las cosas. Por ejemplo, desea servirse el jugo o comer por si solo, así como subirse a muebles para obtener algún juguete.

Berrinches intensos

Esta es la característica más importante o por la que se le conoce a los terribles dos, el pequeño comienza a tener berrinches y rabietas muy intensas, su duración e intensidad aumentan, pareciera ser que algo lo ha cambiado, pues siempre se enoja y llora cuando no obtiene lo que quiere, es por esto que para los cuidadores es difícil controlar la situación.

Las primeras mentiras

Una de las características peculiares, es que en este momento del desarrollo el niño comienza a entender su capacidad para ocultar la verdad, por lo cual muchas de las veces, aunque las pruebas estén en su contra dice mentiras.

Imaginemos que una madre no ha escuchado ruido de su hijo por un rato, lo cual de entrada ya es una alarma de que alguna travesura ha hecho, cuando la madre llega al cuarto y ve que las paredes están pintadas, y pregunta ¿por qué lo hiciste? Y el responderá, “yo no lo he hecho” incluso cuando esta vea sus manos llenas de pintura.

Una etapa de mucha curiosidad

El niño en este momento de su vida tiene la capacidad de desplazarse por más lugares, su motricidad comienza a ser mejor, por lo cual su curiosidad aumenta, lo que hace que quiera conocer todo a su alrededor.

Es importante permitirle explorar, pero a la vez comenzar a marcar límites para que este vaya aprendiendo a tener autodisciplina (dejar los objetos de una mesa, no tocar las ranuras de los conectores de luz etc.) y pueda tener cada vez  un mejor comportamiento.

¿Por qué sucede esto?

Desde que un bebé es concebido comienza un vinculo de apego con sus cuidadores primarios, el cual desde el nacimiento hasta los primeros años de vida marcarán su desarrollo emocional y cognitivo de una manera significativa.

Esto a través de que los cuidadores primarios respondan de una manera adecuada ante las necesidades del niño, como su alimentación, sueño, afecto; así como con el contacto a través de los sentidos y una conexión emocional (viéndolo a los ojos, tocándolo, hablándole, expresando cariño) y cuando sea más grande a través de ayudarlo a regular lo que siente y vive.

Sin embargo, aun y cuando el bebé necesita de sus cuidadores para sobrevivir, conectar, sentirse protegido y querido, al mismo tiempo los terribles dos marcan el comienzo del proceso de individualización y de autonomía, el cual todos los seres humanos realizamos, y que durará hasta los primeros años de la vida adulta.

¿Son tan malos los terribles dos?

Primero que nada, debemos de entender que esta etapa es completamente normal, el niño miente porque entiende que tiene la capacidad de verse y asumirse como un otro, un ser individual a sus cuidadores; dice que no a todo porque ha entendido que tiene la posibilidad de pensar y actuar de una manera distinta, por ende, quiere aprovecharlo al máximo.

Por otro lado, a lo que respecta a los berrinches, también son normales, el bebé comienza a estar en una etapa llamada preoperacional, la cual durará hasta los 7 años aproximadamente, donde su pensamiento es egocéntrico y le cuesta entender los puntos de vista de los otros y muchísimo más la lógica de las cosas (Piaget,1981). Es por esto que va a tener dificultad para entender porqué no puede obtener todo lo que quiere.

 ¿Qué debo hacer?

Primero que nada, relajarse, y entender que es una etapa, no tratar de tener todo bajo control o pensar que algo malo pasa con tu hijo. La labor más grande de un cuidador es propiciar todo lo necesario en alimento, cuidados y conexión emocional, pero a la vez ayudar a que ese ser conforme pase el tiempo ocupe cada vez menos de ti, es por esto por lo que, en esta etapa, se le debe entender a los bebés, pero sobre todo comenzar el gran camino de ayudarlos a regularse. Por lo que te recomiendo:

  • Escucharlo, aun y cuando tenga el berrinche, trata de tranquilizarlo, si este es muy intenso, no digas nada y espera a que se calme.
  • Cuando se posible ayúdalo a regularse, si esta haciendo una rabieta ayúdalo a respirar, a que pueda expresar lo que siente y no se quede en el llanto.
  • Por nada en el mundo des algo durante un berrinche, los niños son muy inteligentes, si tu cedes ante un berrinche, estas ayudando a que el menor entienda que el comportarse de esta manera es una opción y la mejor manera para obtener lo que quiere.
  • Ante la mentira no sobreactúes, no hay que actuar con severidad o alarmarse, puedes comenzar por enseñarle a través de historias o ejemplos el significado de mentir, y porque podría traernos problemas, sin embargo, será difícil por su edad, por eso hay que intentar, pero tampoco preocuparse, porque en este momento del desarrollo las mentiras son “pequeñas”.

Si logras ayudar a tu bebé a regular su conducta, lo entiendes, pero lo conduces a tener límites y control, esta etapa será transitoria, ya que conforme pase el tiempo la intensidad y frecuencia de los berrinches disminuirán.

Por otro lado, aprenderá como funcionan las mentiras, y poco a poco la lógica de las cosas, lo cual harán que su desarrollo emocional y cognitivo sea óptimo. Y, sobre todo, ¡más que preocuparte, ocúpate!…

Referencias

  • Morrison, J., & Flegel, k. (2018). La entrevista en niños y adolescentes. Habilidades y estrategias para el diagnóstico eficaz del DSM-5 (Vol. I). Ciudad de México: Manual Moderno.
  • Piaget, J. (1981). Seis estudios de psicologia. Barcelona: Seix Barral.
  • Dunford, C. (2008). Los terribles dos años. Barcelona: Libros Cúpula.

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