¿Cuándo desarrollan los bebés la habilidad de aprender palabras nuevas sin ver los objetos?

Los bebés poseen la sorprendente habilidad de aprender nuevas palabras para objetos que no están físicamente presentes, utilizando pistas del contexto lingüístico.

¿Cuándo desarrollan los bebés la habilidad de aprender palabras nuevas sin ver los objetos?
Imagen de © Depositphotos.

El lenguaje humano nos permite aprender palabras nuevas para cosas que nunca hemos presenciado directamente. Hacemos esto de forma natural en conversaciones, utilizando pistas del contexto general para inferir el significado de una palabra desconocida.

Esta capacidad de aprender sobre objetos, eventos e ideas que no están inmediatamente disponibles para nuestros sentidos es fundamental para expandir nuestro conocimiento del mundo.

Sin embargo, surge la pregunta: ¿cuán temprano en la vida aparece esta capacidad en los seres humanos? Y, ¿qué hace posible crear una nueva representación mental de un objeto o evento que no podemos ver directamente?

El poder del lenguaje más allá de lo visible

Una investigación reciente, llevada a cabo por las científicas del desarrollo Sandra Waxman de la Universidad de Northwestern y Elena Luchkina, de la Universidad de Harvard, ofrece la primera evidencia de que bebés de tan solo 15 meses pueden identificar un objeto sobre el que han aprendido simplemente al escuchar el lenguaje, incluso si el objeto permanece oculto.

Según Sandra Waxman, muchos creen que el aprendizaje exitoso de palabras requiere que el bebé “asocie” una palabra nueva con un objeto que está físicamente presente (por ejemplo, decir: “¡Mira el kumquat!”).

Pero, en la vida cotidiana, es muy común para nosotros –y también para los bebés– escuchar palabras cuando los objetos a los que se refieren no están a la vista. Por ello, las autoras se preguntaron si los bebés también pueden utilizar los contextos conversacionales en los que aparece una palabra para empezar a aprender su significado.

Waxman es profesora en Psicología en Northwestern, directora del Centro de Desarrollo Infantil y miembro del Instituto para la Investigación de Políticas. Luchkina colaboró en este trabajo como investigadora.

Para explorar esta cuestión, las investigadoras trabajaron con 134 bebés, 67 de 12 meses y 67 de 15 meses de edad. La tarea de evaluación constó de tres fases.

Primero, se presentaron a los bebés palabras que ya conocían, emparejadas con la imagen del objeto al que se referían (como manzana, plátano, uvas). Esto sirvió para prepararlos en un campo semántico específico (las frutas).

Luego, los bebés escucharon una palabra nueva (por ejemplo, “un modi”) en un contexto lingüístico relacionado con el campo semántico previo (una conversación sobre frutas), mientras la imagen del objeto desconocido (por ejemplo, una fruta tropical) estaba oculta de su vista. En este paso, no vieron el objeto asociado a la palabra nueva.

Finalmente, se presentaron simultáneamente dos objetos nuevos que el bebé no había visto antes: uno que encajaba en el campo semántico preparado (por ejemplo, la fruta tropical, el “modi”) y otro de una categoría no relacionada (por ejemplo, un batidor de cocina). Se preguntó al bebé, por ejemplo: “¿dónde está el modi?”.

Las científicas observaron que los bebés de 15 meses, pero no los de 12 meses, dirigieron su mirada durante más tiempo al objeto que encajaba con el campo semántico (la fruta nueva) que al objeto no relacionado (el batidor).

A pesar de que nunca habían visto ningún objeto emparejado con esa palabra nueva, los bebés de 15 meses utilizaron las pistas del contexto para identificar cuál objeto era más probable que se refiriera a la palabra desconocida. Pudieron inferir una idea general del significado basándose únicamente en el lenguaje escuchado.

El aprendizaje abstracto en la primera infancia

Estos descubrimientos sugieren que la capacidad de establecer una representación mental inicial o “idea general” del significado de un sustantivo nuevo, incluso en ausencia de un referente visible, y usar esta representación más tarde para identificar un posible referente, emerge entre los 12 y los 15 meses de edad.

Según Waxman, esto demuestra que incluso los bebés que recién están empezando a decir sus primeras palabras aprenden del lenguaje que oyen, aunque los objetos o eventos discutidos no estén presentes. Los bebés procesan lo que escuchan y, aunque no haya un objeto visible, forman una representación mental o “idea general” del significado de la palabra nueva, una que es lo suficientemente robusta como para ser utilizada más tarde cuando el objeto referente sí aparece.

Una posible explicación de por qué los bebés de 12 meses no tuvieron éxito en la tarea es que quizás aún no conocían suficientes palabras familiares dentro del contexto para empezar a formar una representación o idea general del significado de la nueva palabra (por ejemplo, que probablemente fuera otra fruta), o que su representación no era todavía lo suficientemente sólida.

Descifrando el significado oculto

Al introducir palabras nuevas en ausencia del objeto visible, las autoras crearon una prueba poderosa para evaluar cuánto pueden aprender los bebés sobre el significado de una palabra basándose únicamente en la información lingüística.

Este trabajo ofrece una nueva perspectiva sobre los orígenes del desarrollo de la capacidad humana para aprender sobre cosas que no están perceptualmente presentes. Comienza a abordar cómo y cuán temprano la mente humana puede crear representaciones mentales de objetos y eventos que nunca presenció directamente.

Los resultados también resaltan el poder del lenguaje en la vida diaria de los bebés. Al escuchar conversaciones y leer libros, los bebés a menudo oyen palabras que aún no entienden y que no pueden asociar inmediatamente a un objeto o evento. Este estudio muestra que, a los 15 meses, los bebés utilizan espontáneamente el contexto lingüístico en el que aparece una palabra nueva para construir una idea general de su significado que apoyará el aprendizaje posterior.

Como concluye Sandra Waxman:

“Cuando oímos palabras nuevas, como ‘kumquat’ en una conversación donde no hay kumquats alrededor, no desperdiciamos la oportunidad de investigar su significado. Ahora sabemos que esto también es cierto para los bebés pequeños”.

Fuentes y recursos de información

Luchkina, E., & Waxman, S. (2025). Semantic priming supports infants’ ability to learn names of unseen objects. PLoS ONE20(4). DOI: 10.1371/journal.pone.0321775‌

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