Enfermedades emocionales reflejadas en el cuerpo

Bajo una enfermedad física se esconde una enfermedad psicológica u emocional. Estudios contemplan que más de del 50% de las enfermedades físicas tienen origen emocional incluso pudiendo llegar al 80%. Comprender nuestras propias emociones a través de un autoconocimiento servirá para afrontarlas de la mejor manera posible y nos ayudará a crear un método preventivo para muchas enfermedades físicas que se manifiestan como derivadas de un sentimiento reprimido. Vayamos pues a investigar algunas de estas causas.

El estrés psicológico

El estrés psicológico hace referencia a lo que una persona experimenta cuando está sometida a una presión emocional o física. Aunque es habitual que todos en algún momento de nuestra vida experimentemos algún estrés psicológico, lo cierto es que estar sometido a una presión continua, reiterada en el tiempo, puede provocar problemas de salud, tanto mentales como físicos. Saber determinar el origen de la presión es fundamental para poder llevarlo de la mejor manera posible. En algunos casos el origen de nuestro estrés psicológico que es debido al ajetreo del día a día, la presión laboral y las responsabilidades cotidianas, sí puede paliarse mediante técnicas de relajación y meditación, que enseñan a prestar atención al momento presente Sin embargo, otras situaciones menos comunes como traumas, debidos a una enfermedad propia o cualquier desgracia incontrolable, desatan enormes cantidades de angustia que nuestro cuerpo paga con un precio, y en ocasiones se traduce en una enfermedad. En este caso, se requerirá de ayuda de un profesional para que nos marque el camino a seguir, por eso es bueno saber cuándo es necesario  acudir a un psicólogo y por qué.


No hay salud, si no hay salud mental


Diversas investigaciones demuestran que una experimentación reiterada de estrés puede derivar en problemas digestivos, urinarios, de fertilidad y hacer que el sistema inmune se debilite. A la par que problemas de insomnio, depresión o ansiedad.

Una emoción que no ha podido ser liberada de forma natural y en el momento adecuado se puede trasformar en una enfermedad emocional como por ejemplo en depresión, de la que hablaremos a continuación.

La depresión y la ansiedad empeoran la salud física

La depresión es la enfermedad que, según la OMS, será la principal causa de discapacidad de la población en todo el mundo. Su estrecha relación como factor de riesgo para muertes por enfermedad cardiovascular y cáncer, muestran una realidad futura poco alentadora. ¿Pero, qué podemos hacer? Según la organización mundial de la salud, debemos participar en acciones que promuevan y protejan la salud mental

Impacto del estrés reiterado sobre el cuerpo

Cuando se ejerce una presión física u emocional sobre uno mismo, nuestro cuerpo responde liberando hormonas del estrés (como epinefrina y norepinefrina) que aumentan la presión arterial, aceleran el ritmo cardíaco y elevan la presencia de glucosa en la sangre. Es la respuesta biológica de nuestro organismo, como instinto de supervivencia ante una amenaza, para que podamos responder de la forma más rápida posible. Ante esta sobrepresión continúa el Instituto Nacional del Cáncer reflexiona sobre si el estrés podría ser causa de la peor de las enfermedades posibles, el cáncer. Afirman que no existe evidencia directa, sin embargo, si puede ser atribuible la relación entre estrés psicológico y cáncer por adoptar malos hábitos derivados de la presión psicológica soportada y que sí son factores de riesgo para la enfermedad. Tal es el caso de fumar, comer en exceso o beber o alcohol.


La salud mental es algo más que la ausencia de trastornos o discapacidades mentales es un estado completo de bienestar para el individuo en tres niveles: el físico, el mental y el social


Como hemos visto hasta ahora, el estrés crónico puede llegar a resultar tóxico. Si esto ocurre, la persona que lo padezca acabará experimentando malestares, y/o sufrimientos apareciendo el concepto de psicosomático. Es decir, aquello, según define la RAE, que implica o da lugar a una acción de la psique sobre el cuerpo o, viceversa”. Algunos de estos trastornos pueden ser dolor crónico, tensión muscular que deberán ser tratadas por un profesional de la salud, en este caso un fisioterapeuta. Tomando este ejemplo, extrapolable a otras profesionales, la escucha y la psicología al paciente en la consulta del fisioterapeuta es vital. Es tarea del experto, permanecer atento a cómo el sufrimiento psicológico está pudiendo interferir en el buen funcionamiento físico, y poner fin al origen es el principio a evitar una lesión o enfermedad. Por ello, una escucha activa, tanto de un psicólogo como de un profesional que ejercite una participación afectiva en la realidad de su paciente, es decir, que muestre comprensión profunda, empatía, es fundamental.

Biodescodificación. El significado emocional de la causa física

Existen muchas enfermedades físicas, no solo el estrés, que según el Diccionario de biodescodificación de Joan Marc Vilanova i Pujó, pueden ser enfermedades físicas influidas por una causa emocional. Esta clasificación hace referencia a la bioneuroemoción, una propuesta de la medicina alternativa que intenta encontrar el significado emocional de las enfermedades para a partir de ahí ofrecer una solución. Según esta teoría toda enfermedad está causada por algún tipo de sentimiento que no se ha canalizado de la manera adecuada y por la tanto se proyecta en el plano físico del cuerpo.


El objetivo pues de la biodescodificación no es tratar las afecciones, sino más bien actuar como complemento a la medicina tradicional para tratar de encontrar el origen emocional que desencadenó la enfermedad física.


Algunas de las manifestaciones de dolor físico con su correspondiente relación emocional que han sido recopiladas en el diccionario de Vilanova i Pujó son las siguientes:

  • Dolores de cabeza: están relacionados con el estrés crónico originado como una respuesta de inadaptación a una angustia sobrevenida, desesperación o miedo.
  • Dolor en el pecho: se relaciona con emociones de tristeza, abatimiento y temor.
  • Incapacidad para hablar(afonía): Esta dificultad se presenta después de un choque afectivo que sacude la sensibilidad de la persona. La necesidad de expresar ese sentimiento se traduce en un esfuerzo excesivo que crea angustia y que ocasiona una extinción de los sonidos.
  • Dolor en espalda y tensión muscular: identificados con cargas emocionales de culpa y vergüenza.

La lista vista anteriormente únicamente representa una pequeña muestra de los posibles dolores físicos asociados a causa emocionales, aunque, lo fundamental, sería hacer una lectura y prestar atención a uno mismo. Todos respondemos de forma diferente ante nuestras emociones, y sin saberlo presentamos un órgano, el más susceptible por naturaleza, que recibe toda esa carga emocional que no es proyectada de la forma correcta. A este órgano, que todo lo soporta, distintivamente para cada persona, se le conoce como órgano blando.

Órgano blando: el talón de alquiles frente a las emociones

El órgano blando es la parte del cuerpo, diferente para cada persona, que es más delicado a un estado emocional derivado de una situación profunda de estrés, y que, finalmente, sucumbe hasta verse dañado.

Saber conocer cuál de estos órganos es nuestro punto débil es el primer camino a no forzarlo y aprender a cuidarlo. Según médicos expertos en la materia, los órganos que más sufren las consecuencias del estrés son:  la piel, el estómago, la garganta y la columna vertebral. El estrés genera cortisol, una sustancia que mantiene al cuerpo en una situación de alerta continua, por lo que cuando la angustia desaparece, este estado de continua tensión es recibido por el órgano blando y enfermamos.


El control de las emociones, no como una represión, sino como el saber canalizarlas correctamente, es fundamentan para lograr una buena salud física, puesto que las personas que tiene emociones equilibradas gozan de una mejor salud general.


Cuidar el entorno, las relaciones interpersonales, conseguir un estilo de vida saludable con una alimentación equilibrada y actividad física, son las claves de la armonía perfecta para tu mente que hará un bien directamente proporcional a tu cuerpo.

Tener una actitud positiva, poder hacer frente a los problemas, saber prevenirlos y en cierto modo, cuando se pueda, delegar, ayudará a bajar las dosis de estrés que el cuerpo soporta antes momentos incontrolables. De ese modo, tu salud física se verá recompensada y tu calidad de vida mejorará.

Laura Gil Ferradás
Laura Gil Ferradáshttps://lauraferradas.com/
Arquitecta por la ETSAC (Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña) y Marketing Expert. Desarrollo de investigación sobre Arquitectura y redacción de contenidos de alto valor en el ámbito formativo.
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