Por qué la irritabilidad a los 9 meses merece atención en la detección temprana del autismo

Signos de irritabilidad, dificultad para adaptarse y retrasos en el desarrollo a los 9 meses podrían indicar un riesgo temprano de autismo.

Por qué la irritabilidad a los 9 meses merece atención en la detección temprana del autismo
Imagen de © Depositphotos.

Los signos de autismo podrían ser detectables tan pronto como a los 9 meses de edad, considerablemente antes del rango típico de diagnóstico, situado entre los 3 y 5 años. Investigadores, entre ellos Erin Andres y Stephen Sheinkopf, han descubierto que los infantes descritos por sus padres como irritables, con dificultades para adaptarse o con retrasos en el desarrollo, mostraron con mayor probabilidad rasgos relacionados con el autismo a los 12 meses.

Estos hallazgos sugieren que los comportamientos reportados por los padres podrían constituir un indicador temprano de riesgo de autismo, allanando el camino para un soporte e intervenciones más tempranas. La investigación subraya la relevancia de prestar atención a los cuidadores y podría informar futuras herramientas de detección utilizando registros médicos e inteligencia artificial.

Identificación temprana del autismo

Tradicionalmente, el autismo se diagnostica en niños de edades comprendidas entre los 3 y 5 años. Sin embargo, investigadores del Centro Thompson para el Autismo y el Neurodesarrollo de la Universidad de Missouri, incluyendo a Erin Andres y Stephen Sheinkopf, están explorando la posibilidad de detectar señales de autismo incluso durante el primer año de vida.

Andres y Sheinkopf, en el primer informe de su estudio longitudinal, encontraron que el comportamiento a los 9 meses de edad puede indicar la probabilidad de que un niño de 1 año esté en riesgo de autismo. Este hallazgo representa un avance significativo en la detección temprana de este trastorno.

Temperamento infantil y adaptabilidad

Como parte de esta investigación, los padres de infantes de 9 meses respondieron preguntas del _Survey of Well-Being of Young Children_ (Encuesta de Bienestar de Niños Pequeños) sobre el temperamento y la capacidad de adaptación de sus hijos. Esta encuesta indagaba acerca de comportamientos como el llanto frecuente, la irritabilidad, la dificultad para calmarse y los problemas para adaptarse a entornos nuevos.

A los 12 meses, los mismos padres completaron un cuestionario de detección de autismo que evaluaba las habilidades comunicativas, las sensibilidades sensoriales y los comportamientos restrictivos o repetitivos. Este cuestionario analizaba si los infantes respondían a sus nombres o si se sentían abrumados por ruidos fuertes, como el de una aspiradora. Este analisis fue conducido por Andres y Sheinkopf.

La perspectiva de los padres es crucial

"Lo que encontramos fue que los infantes a los 9 meses que, según se informó, eran más inquietos, tenían más dificultades para adaptarse, más dificultad para dormir y más retrasos en el logro de hitos del desarrollo, tenían más probabilidades de mostrar signos de autismo temprano a los 12 meses", explicó Sheinkopf, investigador principal del estudio y profesor de pediatría.

Los hallazgos demuestran que la información proporcionada por los padres sobre los primeros comportamientos de un infante puede ayudar potencialmente a detectar signos de autismo o retrasos en el desarrollo mucho antes de lo que se pensaba. Esta información es valiosa porque proviene de quienes mejor conocen al niño: sus padres.

Hacia una intervención más temprana

A pesar de que es demasiado pronto para determinar si estas señales iniciales conducen a un diagnóstico formal de autismo, los hallazgos podrían ayudar a identificar a los infantes que podrían beneficiarse de la intervención temprana. Adicionalmente, proporcionarían a los pediatras una herramienta para evaluar el desarrollo infantil, permitiendo un apoyo más oportuno y personalizado.

"Ya sea para ayudar a los infantes a desarrollar habilidades lingüísticas más cercanas a sus niveles esperados para su edad o para desarrollar habilidades sociales tempranas que les ayuden a prosperar en la edad preescolar, queremos que todos los niños florezcan", señaló Sheinkopf. Es decir, la meta final es asegurar el bienestar y desarrollo optimo de cada niño.

El papel fundamental de los padres y el futuro de la investigación

El equipo de investigación liderado por Andres y Sheinkopf continúa recopilando una gran cantidad de información sobre los infantes durante el primer año de vida, incluyendo mediciones de vanguardia del llanto infantil. Sin embargo, las descripciones que los padres hacen del desarrollo de sus bebés son una parte importante del enfoque del equipo.

"Los padres son intuitivos", aseguró Sheinkopf. "Son expertos en sus hijos, y ahora estamos intentando crear mejores formas de medir esas cosas que notan sobre sus hijos."

De cara al futuro, el equipo cree que la investigación podría informar el aprendizaje automático y los algoritmos de registros médicos electrónicos para ayudar a identificar a los niños con un riesgo elevado de autismo, retrasos en el lenguaje u otras diferencias en el desarrollo, y garantizar que reciban el apoyo que necesitan.

Cuando Andres presenta esta investigación en conferencias, a menudo escucha a padres que ven el valor de su trabajo.

"Los padres a menudo me cuentan conversaciones que tienen con su médico sobre los patrones de llanto de su bebé o la dificultad para calmarse".

"Se alegran de ver que estamos investigando este tema, y también están muy interesados en que estas características infantiles se midan antes."

Andres comprende las preocupaciones de esos padres y su optimismo sobre la investigación; ella misma tiene una conexión personal con el trabajo.

"Mi propia familia tiene antecedentes de dislexia, y las habilidades lingüísticas tempranas son uno de los mayores predictores del éxito en la lectura", afirmó Andres. "Analizar los hitos del lenguaje para los infantes e identificar a aquellos que pueden beneficiarse de apoyos adicionales es muy gratificante."

Fuentes y recursos de información

Andres, E., Brady, S., Camillone, I., Cragin, C., Clark, M., Lester, B., Puggioni, G., & Sheinkopf, S. (2025). Caregiver report of infant behavior associated with autism likelihood in first year of life. Pediatric Research. DOI: 10.1038/s41390-025-03867-8

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