Diferencias en la forma de experimentar empatía entre autismo y ansiedad social

La empatía se manifiesta de manera diferente en personas con Trastorno del Espectro Autista en comparación con personas con ansiedad social.

Diferencias en la forma de experimentar empatía entre autismo y ansiedad social
Imagen de © Depositphotos.

Una investigación reciente, publicada en la revista Autism Research por Tikochinsky, Ben-Itzchak y Zukerman, sugiere que la empatía podría manifestarse de manera divergente en individuos con condición del espectro autista (CEA) en comparación con aquellos que experimentan ansiedad social. Si bien ambos grupos tienden a informar niveles elevados de malestar emocional en situaciones sociales, solo las personas con autismo mostraron niveles más bajos de preocupación emocional por los demás.

Tikochinsky y su equipo introdujeron, además, una nueva forma de distinguir entre estas condiciones que, a menudo, se superponen: una relación entre el malestar auto-enfocado y la preocupación orientada hacia los demás. Este indicador, según argumentan, podría contribuir a mejorar el diagnóstico y las estrategias de apoyo.

Similitudes superficiales, diferencias subyacentes

El autismo y la ansiedad social están vinculados a dificultades sociales, aunque por razones diferentes. Las personas con CEA frecuentemente tienen dificultades para comprender y responder a las señales sociales. Por otro lado, la ansiedad social implica un intenso temor a ser juzgado o rechazado en situaciones sociales.

Estas características superpuestas dificultan, a menudo, la distinción entre ambas en entornos clínicos, especialmente dado que muchas personas autistas también experimentan altos niveles de ansiedad social. Esta coincidencia ha generado la necesidad de mejores herramientas para discernir las semejanzas y diferencias en cómo estos grupos perciben y responden a los demás.

Dos caras de una misma moneda

Una de las características clave involucradas en el funcionamiento social es la empatía, que puede dividirse en dos componentes principales. La empatía cognitiva implica comprender los pensamientos y sentimientos de otra persona. La empatía afectiva se relaciona con las respuestas emocionales hacia los demás, como la compasión o el malestar. Investigaciones previas sugieren que las personas con autismo tienden a mostrar menor empatía cognitiva y patrones mixtos en la empatía emocional, con algunos informes de mayor malestar emocional.

En contraste, los individuos con ansiedad social pueden mostrar alta reactividad emocional, pero precisión alterada al interpretar los estados mentales de otros. Sin embargo, pocos estudios han comparado directamente a estos dos grupos en ambas formas de empatía, utilizando herramientas que puedan separar los diferentes aspectos.

Explorando las dimensiones de la empatía

Para abordar esta brecha, investigadores del Centro de Investigación del Autismo Bruckner de la Universidad Ariel, liderados por Ben-Itzchak, reclutaron a 105 estudiantes universitarios y los dividieron en tres grupos. Un grupo consistía en estudiantes con un diagnóstico confirmado de autismo. Un segundo grupo incluía estudiantes con altos niveles de ansiedad social, pero sin diagnóstico de autismo.

El tercer grupo sirvió como muestra de control, sin reportar ni autismo ni ansiedad elevada. Todos los participantes completaron varias evaluaciones estandarizadas, incluido el Índice de Reactividad Interpersonal (IRI), que mide tanto la empatía cognitiva como la afectiva, y el Test de la Mirada (Reading the Mind in the Eyes Test), que evalúa la capacidad de inferir emociones basándose en sutiles señales faciales.

La preocupación empática como factor diferenciador

Los resultados sugieren diferencias claras entre los grupos en lo que respecta a la empatía basada en rasgos. Los individuos en el grupo de autismo obtuvieron puntuaciones más bajas en la toma de perspectiva y la preocupación empática en comparación con el grupo de control. Sus puntuaciones de preocupación empática también fueron más bajas que las del grupo de ansiedad social.

Tanto el grupo de autismo como el de ansiedad social informaron niveles significativamente más altos de malestar personal en respuesta a las emociones de los demás en comparación con el grupo de control. Esto sugiere que, si bien ambos grupos experimentan intensas reacciones emocionales en situaciones sociales, solo el grupo autista mostró una notable reducción en la capacidad de sentir preocupación por los demás.

La relación malestar personal/preocupación empática (PD/EC)

Una de las principales contribuciones de la investigación fue la introducción de una novedosa métrica: la relación malestar personal/preocupación empática (PD/EC). Esta relación compara cuánta incomodidad emocional siente una persona en respuesta al malestar de los demás (malestar personal) con cuánto siente por la persona que lo experimenta (preocupación empática). Una relación más alta indica una respuesta más auto-enfocada y emocionalmente abrumada.

Los investigadores encontraron que el grupo de autismo tenía la relación promedio más alta, seguido por el grupo de ansiedad social y luego el grupo de control. Esta relación también estuvo positivamente relacionada con la gravedad de los rasgos autistas y los síntomas de ansiedad, pero solo en el grupo de autismo. En otras palabras, un mayor malestar emocional en relación con la preocupación empática se asoció particularmente con el autismo.

Discriminando entre autismo-ansiedad social y la utilidad de la relación PD/EC

Es importante destacar que los investigadores probaron si esta relación podría ayudar a distinguir entre el autismo y la ansiedad social. Utilizando un enfoque estadístico llamado análisis de la curva ROC (Receiver Operating Characteristic), identificaron un valor de corte de 0.83 en la escala de la relación.

Este valor demostró una buena sensibilidad, lo que significa que podría identificar correctamente a muchos individuos con autismo, aunque su especificidad fue moderada, lo que indica una capacidad moderada para descartar el autismo en aquellos que no lo tienen. Este hallazgo sugiere que la relación PD/EC, aunque no es una herramienta de diagnóstico independiente, podría servir como una medida de detección útil en conjunto con otras evaluaciones.

Reconocimiento emocional visual

En cuanto al Test de la Mirada, que proporciona una instantánea de la capacidad de una persona para reconocer emociones a partir de sutiles señales visuales, los grupos obtuvieron resultados similares. Todos obtuvieron puntuaciones dentro del rango normal y no surgieron diferencias significativas.

Esto sugiere que la empatía cognitiva basada en el estado, al menos según lo medido por esta tarea, puede no diferir significativamente entre estas poblaciones. Sin embargo, los investigadores señalaron que la simplicidad de la tarea podría no capturar completamente la complejidad de las interacciones sociales de la vida real, particularmente para los individuos autistas que pueden depender de estrategias compensatorias en entornos de prueba estructurados.

La importancia de distinguir la empatía

"Observamos una diferencia significativa en los niveles de empatía entre los grupos de autismo y ansiedad social", explicó la autora del estudio, Esther Ben-Itzchak.

"Ambos grupos experimentaron un mayor malestar personal en comparación con el grupo de control; sin embargo, solo los participantes con autismo mostraron niveles significativamente más bajos de preocupación empática. Esta diferencia se ilustró eficazmente mediante una nueva relación que desarrollamos, llamada relación malestar personal/preocupación empática (PD/EC). Esta relación distinguió con éxito entre el autismo y la ansiedad social, condiciones que frecuentemente se superponen en entornos clínicos, lo cual fue sorprendente y emocionante."

"También nos sorprendió que al usar una medida bien conocida y ampliamente aplicada, el Índice de Reactividad Interpersonal (IRI) de una manera nueva, es decir, calcular la relación entre el malestar personal y la preocupación empática, pudiéramos proporcionar una nueva aplicación para esta herramienta clásica."

Los hallazgos respaldan una visión creciente de que la empatía no es un rasgo único y unificado, sino una construcción multidimensional, con diferentes perfiles que emergen en diferentes condiciones psicológicas. En el caso del autismo, la investigación sugiere una combinación de reducción de la toma de perspectiva y la preocupación empática, junto con un mayor malestar personal.

Para aquellos con ansiedad social, el patrón incluye malestar elevado sin una disminución correspondiente en la preocupación empática. Estas distinciones tienen importantes implicaciones sobre cómo evaluamos y apoyamos a las personas que enfrentan desafíos sociales.

Regulación emocional y autismo

Esta investigación también se alinea con teorías existentes sobre la regulación emocional en el autismo. Un modelo sugiere que los individuos autistas pueden experimentar altos niveles de excitación emocional en situaciones sociales, pero carecen de las herramientas cognitivas para manejar esas emociones de manera efectiva.

Este desequilibrio puede conducir al retraimiento o a respuestas auto-enfocadas, que pueden interpretarse erróneamente como una falta de empatía. Los hallazgos actuales agregan matices a esta imagen al mostrar que los niveles más bajos de preocupación empática no son necesariamente universales, sino que pueden interactuar con cómo los individuos experimentan y regulan el malestar emocional.

Como toda investigación, existen limitaciones. Notablemente, el grupo de ansiedad social se identificó utilizando una escala de autoinforme en lugar de entrevistas clínicas, lo que significa que algunos participantes pueden no cumplir con los criterios de diagnóstico formales. La muestra también incluyó un número relativamente pequeño de mujeres, lo que limita la generalización entre géneros. Otra limitación implica la naturaleza superpuesta del autismo y la ansiedad social.

En este estudio, aproximadamente tres cuartas partes del grupo autista también obtuvieron una puntuación alta en la medida de ansiedad social. Aunque los autores realizaron análisis adicionales para controlar esta superposición, sigue siendo difícil desenredar por completo los efectos de cada condición. Un estudio de seguimiento con grupos más grandes podría comparar a individuos autistas con y sin ansiedad social, junto con un grupo con ansiedad social pero sin autismo, para aislar mejor las contribuciones únicas de cada condición a los perfiles de empatía.

"Incorporar tareas experimentales o medidas fisiológicas de empatía en trabajos futuros podría mejorar la validez y la profundidad de los hallazgos", afirmó Ben-Itzchak.

Aun así, los hallazgos actuales ofrecen una dirección convincente para la investigación futura y la práctica clínica. La relación PD/EC proporciona una nueva aplicación de un cuestionario de empatía bien establecido y se muestra prometedora como una medida simple y escalable para respaldar la diferenciación diagnóstica. También puede ayudar a guiar intervenciones específicas al destacar desafíos específicos relacionados con la empatía, como el manejo del malestar o el desarrollo de habilidades para tomar perspectiva.

"Vemos dos direcciones principales para extender este trabajo", explicó Ben-Itzchak. "Primero, planeamos replicar los hallazgos en diferentes poblaciones incluyendo a más mujeres en muestras similares de adultos jóvenes, así como examinar poblaciones clínicas y niños más pequeños. Segundo, nuestro objetivo es integrar los cuestionarios de comportamiento con marcadores fisiológicos de la regulación emocional (como las medidas del sistema nervioso autónomo), lo que podría mejorar la utilidad clínica de los perfiles de empatía."

"Este es el primer estudio en comparar directamente subcomponentes detallados de la empatía en el autismo y la ansiedad social, mientras se examinaba cuidadosamente al grupo de ansiedad social en busca de rasgos autistas."

"Al hacerlo, pudimos revelar perfiles de empatía únicos para cada condición. Clínicamente, estos conocimientos podrían respaldar un diagnóstico diferencial más preciso y, teóricamente, avanzan nuestra comprensión de la empatía como una construcción multidimensional. Es importante destacar que nuestro trabajo subraya que, si bien ambos grupos experimentan un elevado malestar personal en situaciones sociales, la presencia o ausencia de preocupación empática puede ser un factor clave que los distingue."

Fuentes y recursos de información

Tikochinsky, S., Ben‐Itzchak, E., & Zukerman, G. (2025). Distinct Empathy Profiles in Autism and Social Anxiety: A Comparative Study. Autism Research, 18, (8), 1620-1629. DOI: 10.1002/aur.70075