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Los seres humanos somos buscadores activos de información, constantemente capturamos los detalles – grandes o pequeños – de nuestro medio ambiente social.

Sin embargo la mayoría de lo que acontece a diario rara vez merece ser recordado.   Un ejemplo de ello es, ¿cuál es la posibilidad de que usted necesite recordar que almorzó con un amigo el miércoles pasado?

¿Pero si luego resulta que descubre si había algo importante de recordar acerca de ese almuerzo? Nuestro cerebro tiene una notable capacidad para almacenar información que parece intrascendente en el momento.

Si resulta que te enteras que tu amigo enfermó a causa de lo que pidió en ese almuerzo, los detalles de esa comida vuelven a ser relevantes: ¿qué restaurante era y que le sirvieron?, ¿Ordenaron lo mismo?,  ahora esos detalles que no eran tan importantes cobran valor y dejan de ser triviales.

Teniendo en cuenta la información nueva y relevante, los seres humanos poseen una capacidad asombrosa para fortalecer sus recuerdos tenues.  Lo cual apunta a la naturaleza adaptativa de la memoria humana.

By Dr. Johannes Sobotta [Public domain] / via Wikimedia Commons

Recordamos los eventos emocionales mejor

El estudio de la mejora emocional de la memoria se centra en gran medida en cómo recordamos los estímulos o eventos emocionalmente excitantes,  como las imágenes evocadoras o eventos traumáticos, como las imágenes evocativas de eventos traumáticos, tales como las del 11 de septiembre, el cual fue objeto de un estudio a largo plazo en el que se exploró como afecto la retención de la memoria.  (Olsson A., et al 2015)

Damos por hecho que recordamos con mayor facilidad eventos altamente emocionales como el 9/11 mejor que lo haríamos con eventos neutrales tales como ese almuerzo con nuestro amigo.

La emoción aumenta nuestra capacidad para recordar al afectar la actividad de las regiones en el cerebro implicadas en el procesamiento emocional, especialmente la amígdala y el cuerpo estriado, también las regiones que participan en la codificación de nuevas experiencias, tales como el hipocampo.

La emoción también incrementa la fuerza de nuestra memoria con el tiempo, en un proceso denominado consolidación.

Las emociones fuertes pueden aumentar la memoria de eventos positivos, tal cual una fiesta de cumpleaños sorpresa realizada por nuestros amigos más cercanos y para eventos negativos, como la vergonzosa metida de patas delante de nuestro jefe en su fiesta en la oficina.

Por supuesto muchos detalles no son intrínsecamente emocionalmente excitantes, sin embargo pueden adquirir un significado emocional gracias a nuestras experiencias.

Por ejemplo, el recuerdo de la fiesta sorpresa puede incluir detalles tales como la ropa que llevamos y como llegamos ahí, aunque estos detalles no son emocionalmente significativos, sin embargo los recordamos ya que hacen parte del contexto de la experiencia.

¿Cómo se estudia la memoria?

La investigación psicológica de la memoria ha demostrado que las personas recuerdan mejor la información aburrida cuando esta se presenta en un contexto emocional, independiente de si esta es gratificante o molesta.

Investigaciones indican que la gente recuerda selectivamente imágenes neutrales si estas van acompañadas de una descarga eléctrica el día anterior, incluso cuando los voluntarios desconocían que se pondría a prueba su memoria. (LaBar et al., 2012)

Estos experimentos se centran en factores emocionales en el momento en el cual se crea el recuerdo original, los resultados muestran cómo aparentemente la información asociada a un evento significativo trivial puede conservarse de forma selectiva en la memoria.

La emoción mejora la memoria de detalles menores

Pero ¿qué ocurre cuando el evento emocional sucede luego de que se han formado los recuerdos originales?, en un estudio reciente, se halló que una experiencia emocional puede aumentar la memoria de información neutral guardada previamente.

Voluntarios observaron una serie de imágenes triviales de dos tipos de categorías, ya sea animales o herramientas.

Después de un tiempo, a los voluntarios se les presentaron una nueva serie de imágenes de animales y herramientas, sólo que esta vez cuando vieron las fotos recibieron una pequeña descarga eléctrica en la muñeca,

Ya se sabía que la memoria se vería reforzada por la asociación de las fotos con la descarga eléctrica.

Sin embargo un hallazgo inesperado al respecto fue que los recuerdos de las imágenes previamente observadas se fortalecieron para ambos grupos antes de recibir el shock.

Tal cual como recordar los detalles del almuerzo del miércoles pasado después de descubrir que nuestro amigo se enfermó, la experiencia negativa ayudo a aumentar selectivamente los recuerdos para obtener información relacionada que era completamente insignificante cuando se experimentó originalmente.

Utilizamos nuestra memoria no sólo para recordar el pasado, sino también para guiar nuestras decisiones futuras.

La emoción nos ayuda a recordar la información pertinente para determinar nuestras elecciones.

Pero sin la capacidad de robustecer las experiencias pasadas aparentemente banales con nueva información importante, podríamos terminar perdiéndonos en futuras recompensas o repetir los mismos errores.

Referencia

Dunsmoor and V. Murty (2015). How our emotions transform mundane events into strong memories, from  http://theconversation.com/how-our-emotions-transform-mundane-events-into-strong-memories-38214

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