¿Alguna vez se ha preguntado por qué sigue eligiendo la misma marca de café o la misma ruta al trabajo, incluso cuando sabe que hay opciones potencialmente mejores o más baratas? La economía clásica sugiere que somos agentes racionales que calculan constantemente la utilidad esperada (el beneficio promedio de una elección). Sin embargo, la realidad es que somos criaturas de hábitos.
Un extenso estudio liderado por Wagner (2025) y su equipo en la Universidad Tecnológica de Dresde (TU Dresden) sugiere que nuestras decisiones "irracionales" no se deben a un fallo en nuestro cálculo de valores, sino a un mecanismo mucho más simple y primitivo: la tendencia a repetir acciones simplemente porque las hemos hecho antes.
La repetición como atajo cognitivo
Antes de profundizar en los hallazgos, es vital entender qué separa a este estudio de las teorías previas. Tradicionalmente, la ciencia explicaba nuestros sesgos mediante la Normalización de Valores —la idea de que el cerebro no percibe el valor absoluto de algo (como "10 euros"), sino su valor relativo al contexto (como "es el plato más barato de este menú caro")—.
Wagner y sus colegas proponen un enfoque más parsimonioso. Introducen el concepto de Sesgo de Repetición (Repetition Bias).
Analogía controlada: Imagine que en su oficina siempre elige la manzana roja porque es la mejor de la cesta (contexto A). En su casa, siempre elige la pera porque es mejor que el plátano (contexto B). Si un día le ponen frente a la manzana roja y la pera juntas, ¿cuál elegiría? Según la teoría de la repetición, elegirá aquella que haya tenido que "seleccionar" más veces en el pasado, independientemente de cuál sea más dulce.
El equipo de Wagner hipotetizó que este "músculo de la acción" se fortalece con cada elección, creando una inercia que domina nuestra lógica cuando nos enfrentamos a situaciones nuevas.
15 Escenarios de decisión
Para poner a prueba esta idea, los investigadores no se limitaron a un solo experimento. Implementaron nueve tareas de toma de decisiones nuevas y re analizaron seis bases de datos previas, sumando un total de 701 participantes.
El Salto al "Transfer"
El diseño constaba de dos etapas críticas:
- Fase de Aprendizaje: Los participantes aprendían el valor de diferentes opciones (estímulos abstractos) en contextos aislados. Por ejemplo, aprendían que la Opción A era mejor que la B.
- Fase de Transferencia: Aquí es donde ocurría la magia. Se presentaban opciones que nunca se habían visto juntas (por ejemplo, A frente a C).
Los investigadores utilizaron el Modelado Bayesiano Jerárquico para comparar diferentes "cerebros artificiales" (modelos matemáticos) y ver cuál predecía mejor el comportamiento humano.
La repetición supera a la recompensa
Los resultados, publicados en Communications Psychology, desafían varios pilares de la psicología cognitiva actual:
La frecuencia predice la preferencia
El factor que mejor explicó por qué alguien elegía la Opción A sobre la C en la fase de transferencia no fue cuánto dinero daban, sino cuántas veces el sujeto había pulsado el botón de esa opción durante el aprendizaje.
La "ilusión" del valor
Sorprendentemente, la repetición no solo cambiaba la elección, sino también la percepción. Los participantes calificaron como "mejores" y "más seguras" las opciones que habían repetido más veces, incluso cuando las estadísticas de recompensa eran idénticas.
El modelo REP gana la carrera
El equipo comparó su modelo de Aprendizaje por Refuerzo con Repetición (REP) contra modelos de normalización y modelos centrados en metas. El modelo REP superó a sus competidores en 12 de los 15 conjuntos de datos.
¿Y entonces qué? Esto significa que muchas de nuestras decisiones "tontas" no son errores de cálculo, sino el resultado de un cerebro que intenta ahorrar energía. Repetir una acción exitosa del pasado es computacionalmente más barato que evaluar todas las variables de nuevo.
Es importante notar que este estudio se realizó en entornos estables. En la vida real, el mundo es volátil. Como los investigadores reconocen, si las recompensas cambian constantemente, es probable que el sesgo de repetición fuera menos útil.
Además, al ser un estudio basado en modelos computacionales y tareas de laboratorio, no podemos afirmar categóricamente que la repetición cause la preferencia en todos los ámbitos de la vida, aunque la correlación estadística ($r = 0.79$ en tareas probabilísticas) es extremadamente robusta para los estándares del campo.
¿Somos esclavos de nuestra Historia?
¿Qué significa esto para nosotros? Este estudio sugiere que nuestro historial de acciones actúa como una "fuerza de gravedad" que curva nuestras decisiones futuras.
Si futuros estudios confirman que este mecanismo es el motor principal detrás de la formación de hábitos, esto cambiaría radicalmente cómo tratamos las adicciones o cómo diseñamos políticas públicas. No basta con informar a alguien de que la Opción B es mejor (valor); hay que romper el ciclo de selección de la Opción A (acción).
Quizás la próxima vez que te encuentres eligiendo lo de siempre, valga la pena detenerse y preguntar: ¿Elijo esto porque es lo mejor, o simplemente porque mi cerebro ha olvidado cómo apretar otro botón?
Fuentes y recursos de información
Wagner, B., Wolf, H., & Kiebel, S. (2025). Action repetition biases choice in context-dependent decision-making. Communications Psychology, 3, (1). DOI: 10.1038/s44271-025-00363-x