Investigaciones recientes sugieren que el entrenamiento musical prolongado podría contribuir a que los adultos mayores conserven patrones cerebrales juveniles y una mejor percepción del habla en ambientes ruidosos. Un estudio de Claude Alain, de la Baycrest Academy for Research and Education (Canadá) y Yi Du, de la Academia China de Ciencias, publicado en PLOS Biology, reveló que los músicos de edad avanzada exhibieron una conectividad cerebral más eficiente y un mejor desempeño en comparación con personas no músicas de la misma edad.
Estos hallazgos sugieren que la formación musical genera una reserva cognitiva, preservando las redes cerebrales y disminuyendo la necesidad de mecanismos compensatorios relacionados con la edad. Esto respalda la idea de que elecciones de estilo de vida positivas, como aprender música, pueden atenuar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.
El envejecimiento y la compensación cerebral
El envejecimiento normal suele implicar declives en las funciones sensoriales y cognitivas. Estos cambios están frecuentemente acompañados por un incremento en la actividad neuronal y en la conectividad funcional (la dependencia estadística de la actividad entre diferentes áreas del cerebro) en redes neuronales ampliamente distribuidas.
Se cree que la intensificación de la actividad neuronal y el fortalecimiento de la conectividad funcional representan una estrategia compensatoria empleada por los adultos mayores para mantener un rendimiento cognitivo óptimo. Sin embargo, elecciones positivas como la formación musical pueden ayudar a mitigar este proceso.
La reserva cognitiva como un escudo contra el declive
Opciones de estilo de vida positivas, como la formación musical, un mayor nivel educativo y el bilingüismo, contribuyen a la reserva cognitiva y cerebral. Esta reserva representa la acumulación de recursos cognitivos y neuronales antes del inicio de los cambios cerebrales relacionados con la edad. La Teoría de la Reserva Cognitiva postula que esta reserva, adquirida a través de la experiencia y el entrenamiento, puede ayudar a disminuir el impacto del declive cerebral relacionado con la edad, dando lugar a un desempeño cognitivo superior al esperado.
Para investigar esta cuestión, Alain y Du utilizaron resonancia magnética funcional (fMRI) para medir la actividad cerebral en 25 músicos mayores, 25 no músicos mayores y 24 no músicos jóvenes. A todos los participantes se les pidió identificar sílabas enmascaradas por ruidos.
Los investigadores centraron su análisis en las respuestas neuronales dentro de la corriente dorsal auditiva, que incluye áreas auditivas, parietal inferior, motora frontal dorsal y motora frontal, que respaldan el mapeo sonido-acción y la integración sensorimotora durante el procesamiento del habla. El análisis se centró en la corriente dorsal auditiva, crucial para transformar los sonidos en acciones y para la integración sensorial-motora en el habla.
La música ayuda a preservar la juventud cerebral
Como se predijo, los resultados de Alain y Du revelaron una reducción de los declives relacionados con la edad en el desempeño del habla en entornos ruidosos entre los músicos mayores en comparación con los no músicos mayores. Durante la percepción del habla en ruido, los no músicos mayores mostraron el típico aumento compensatorio relacionado con la edad en la conectividad funcional en las corrientes dorsales auditivas bilaterales (es decir, en ambos hemisferios del cerebro).
En contraste, los músicos mayores exhibieron un patrón de conectividad en las corrientes dorsales auditivas bilaterales que se asemejaba al de los no músicos jóvenes, con una fuerza de conectividad en la corriente dorsal derecha correlacionada con la percepción del habla en ruido.
Además, los músicos mayores mostraron un patrón espacial de conectividad funcional más parecido al de los jóvenes durante la tarea, mientras que los no músicos mayores mostraron consistentemente un patrón espacial que se desviaba del de los jóvenes.
Implicaciones de la reserva cognitiva musical
En conjunto, estos hallazgos de Alain y Du respaldan la hipótesis de la "Retención de la Regulación Ascendente", que postula que la reserva cognitiva proveniente del entrenamiento musical promueve un patrón de conectividad funcional más juvenil, lo que conduce a mejores resultados conductuales. Más allá de simplemente compensar los declives relacionados con la edad, la reserva cognitiva puede funcionar manteniendo la integridad y la arquitectura funcional de las redes neuronales, mitigando así los efectos adversos del envejecimiento en el rendimiento cognitivo.
Sin embargo, debido al diseño del estudio, no fue posible determinar las relaciones de causa y efecto entre el entrenamiento musical y el desempeño en la tarea de percepción.
Según los autores, futuros estudios deberían seguir probando la hipótesis de la "Retención de la Regulación Ascendente" utilizando diferentes tareas cognitivas, como tareas de memoria y atención, e investigar otras fuentes de reserva, como el ejercicio físico y el bilingüismo.
Eventualmente, estos hallazgos podrían fundamentar intervenciones destinadas a preservar la función cognitiva y mejorar los resultados de la comunicación en las poblaciones de edad avanzada.
"Un estilo de vida positivo ayuda a los adultos mayores a afrontar mejor el envejecimiento cognitivo, y nunca es demasiado tarde para adoptar y mantener un pasatiempo gratificante como aprender a tocar un instrumento", añade el Dr. Lei Zhang.
El Dr. Yi Du agrega: "Al igual que un instrumento bien afinado no necesita tocarse más fuerte para que se le escuche, los cerebros de los músicos mayores se mantienen finamente afinados gracias a años de entrenamiento. Nuestro estudio muestra que esta experiencia musical construye una reserva cognitiva, ayudando a sus cerebros a evitar el sobreesfuerzo habitual relacionado con la edad al intentar entender el habla en lugares ruidosos."
Fuentes y recursos de información
Zhang, L., Ross, B., Du, Y., & Alain, C. (2025). Long-term musical training can protect against age-related upregulation of neural activity in speech-in-noise perception. PLOS Biology, 23, (7), e3003247. DOI: 10.1371/journal.pbio.3003247