Una investigación ha revelado una presencia significativamente mayor de micronanoplásticos —diminutas partículas de plástico provenientes de diversas fuentes ambientales— en las arterias de personas que han experimentado síntomas asociados a placas de ateroma, como un ictus, en comparación con individuos cuyas arterias están sanas.
Este aumento fue particularmente pronunciado en quienes habían sufrido un ictus, un mini-ictus o una pérdida temporal de visión, según hallazgos preliminares presentados en las Sesiones Científicas Vascular Discovery 2025 de la American Heart Association, celebradas en Baltimore. En el caso específico de personas con placas sintomáticas en la arteria carótida, los niveles de plástico detectados resultaron ser hasta 51 veces superiores a los encontrados en arterias sin placa.
¿qué son los micronanoplásticos y dónde se encuentran?
Los micronanoplásticos son fragmentos microscópicos de plástico que se generan a partir de procesos industriales o de la degradación gradual de objetos plásticos más grandes en entornos como océanos o suelos.
No poseen un tamaño uniforme; son una mezcla de microplásticos (a veces visibles, de menos de 5 milímetros) y nanoplásticos (invisibles a simple vista, de menos de 1000 nanómetros).
Esta diminuta escala les permite dispersarse con mayor facilidad y, crucialmente, penetrar células y tejidos dentro de organismos vivos.
Según señala el autor principal del estudio, Ross Clark, M.D., M.B.A., R.P.V.I., cirujano vascular e investigador de la Universidad de Nuevo México, estos plásticos abundan en el medio ambiente.
Comenta que, si bien muchos asocian los micro y nanoplásticos con el uso cotidiano de utensilios o envases, la principal vía de exposición para las personas es a través de los alimentos y el agua que consumimos.
Este nuevo estudio se basa en una investigación previa realizada en Italia en 2024, donde se hallaron micronanoplásticos en placas extirpadas a pacientes asintomáticos que se sometieron a cirugía de la arteria carótida.
Los investigadores italianos siguieron a estos pacientes durante casi tres años. Descubrieron que aquellos con micronanoplásticos en sus placas carotídeas presentaban una probabilidad significativamente mayor de fallecer, sufrir un infarto no mortal o un ictus durante ese período.
Los síntomas que suelen manifestarse por la acumulación de placa carotídea incluyen precisamente el ictus, el mini-ictus (accidente isquémico transitorio) o la pérdida temporal de visión.
La investigación actual, liderada por Ross Clark y su equipo, aunque incluyó a menos de 50 participantes, buscó profundizar en esta relación.
Los investigadores compararon los niveles de micronanoplásticos en las arterias carótidas de tres grupos diferentes: personas con arterias sanas, aquellas con placa pero sin síntomas, y las que experimentaban síntomas debido a la acumulación de placa.
Adicionalmente, analizaron placas con niveles bajos y altos de plástico para evaluar el impacto de los micronanoplásticos en marcadores de inflamación, así como en la actividad genética de células inmunitarias (macrófagos) y células madre involucradas en la estabilización de la placa.
Niveles de plástico en las arterias
El análisis realizado por el equipo de Ross Clark reveló diferencias notables en la concentración de micronanoplásticos entre los grupos estudiados:
- Los niveles de plástico en las arterias con placa (tanto sintomática como asintomática) fueron, en promedio, aproximadamente 34 veces mayores que en las arterias sanas.
- Las arterias que presentaban placa y síntomas asociados (como ictus) tenían niveles de plástico aproximadamente 51 veces mayores que las arterias sanas.
- En contraste, los niveles de plástico en las arterias con placa sin síntomas fueron solo alrededor de 3.5 veces mayores que en las arterias sanas.
El impacto celular más allá de la inflamación aguda
Al comparar las placas con altos y bajos niveles de plástico, el estudio del equipo de Ross Clark encontró que:
- No hubo una diferencia significativa en los marcadores generales de inflamación aguda.
- Sin embargo, sí se observó una diferencia notable en la actividad genética de los macrófagos (células inmunitarias) y las células madre dentro de las placas.
Como explica el Dr. Clark: “Estos hallazgos indican que los efectos biológicos de los micronanoplásticos en los depósitos grasos son más complejos y sutiles que simplemente causar una inflamación repentina”.
La siguiente etapa de su trabajo se centrará en comprender mejor los efectos inmunológicos que estos micronanoplásticos provocan en las arterias obstruidas.
El Dr. Clark subraya la importancia de investigar qué hacen estos materiales en nuestro cuerpo, pero también pide cautela ante los resultados iniciales.
Afirma que “No comprenderemos completamente los efectos biológicos durante muchos años”.
La investigación actual tiene varias limitaciones inherentes.
- No establece una relación de causalidad definitiva; es decir, no prueba que los micronanoplásticos sean la causa directa de los síntomas de la enfermedad de la arteria carótida. Podrían ser un indicador de otro problema de salud subyacente.
- Los investigadores no tuvieron acceso a datos demográficos como el sexo o la etnia de los donantes de tejido.
- La técnica analítica utilizada para medir el plástico en muestras biológicas, llamada cromatografía de gases-espectrometría de masas por pirólisis, presenta desafíos.
Esta técnica implica calentar las muestras para descomponer los plásticos en moléculas orgánicas más pequeñas. El Dr. Clark explica que partes de las propias muestras biológicas, como los lípidos (grasas) presentes en la placa arterial, pueden descomponerse en moléculas similares a algunos polímeros plásticos, especialmente el polietileno.
“Creemos que nuestros métodos son actualmente la mejor manera de abordar esta crítica específica. Sin embargo, nuevos descubrimientos podrían cambiar cómo entendemos estos datos en el futuro”, concluye el Dr. Clark respecto a los desafíos técnicos de distinguir los lípidos del plástico en los resultados.
La Dra. Karen L. Furie, M.D., M.P.H., FAHA, neuróloga y vicepresidenta voluntaria del Subcomité Científico de Ictus y Salud Cerebral de la American Heart Association, quien no participó en este estudio, calificó los hallazgos de “muy interesantes y preocupantes”.
Señaló que, hasta ahora, no se había considerado la exposición a micronanopartículas plásticas como un factor de riesgo modificable para el ictus.
Aunque enfatiza la necesidad de comprender el mecanismo exacto en la fisiopatología de la aterosclerosis carotídea sintomática, la Dra. Furie considera que esta asociación presenta un novedoso y potencial objetivo para la prevención del ictus.
Fuentes y recursos de información
Astle, K. (2025). Vascular Discovery: From Genes to Medicine Scientific Sessions. Professional Heart Daily. Disponible en: https://professional.heart.org/en/meetings/vascular-discovery-from-genes-to-medicine