Un estudio llevado a cabo en Polonia exploró la relación entre rasgos de personalidad desadaptativos y la manifestación de síntomas de depresión y ansiedad. La investigación, publicada en Scientific Reports, reveló que una identidad deteriorada y la afectividad negativa se erigen como predictores robustos tanto de la depresión como de la ansiedad. Además, se encontró que la empatía y el distanciamiento se asocian específicamente con los síntomas de ansiedad.
Los rasgos de personalidad desadaptativos se definen como patrones persistentes de pensamiento, sentimiento y comportamiento que resultan inflexibles, perjudiciales e interfieren con la capacidad de una persona para funcionar eficazmente en su vida diaria o mantener relaciones satisfactorias.
Estos rasgos frecuentemente ocasionan angustia al individuo o a quienes lo rodean, generando complicaciones en el ámbito laboral, social y personal. A diferencia de los rasgos de personalidad típicos, los desadaptativos son extremos, rígidos y resistentes al cambio. Si bien están relacionados con los trastornos de personalidad, también pueden manifestarse de forma menos severa.
Dominios de los rasgos desadaptativos
Los principales dominios de los rasgos de personalidad desadaptativos comprenden: la afectividad negativa, el distanciamiento, el antagonismo, la desinhibición y el psicoticismo. La afectividad negativa se caracteriza por la experiencia frecuente de emociones negativas, tales como la ansiedad y la tristeza.
El distanciamiento hace referencia al aislamiento social y a la frialdad emocional. El antagonismo abarca rasgos como la hostilidad, la manipulación y la grandiosidad, mientras que la desinhibición implica impulsividad y un deficiente autocontrol. Finalmente, el psicoticismo se manifiesta a través de comportamientos excéntricos, creencias inusuales y percepciones distorsionadas de la realidad.
Las investigadoras Monika Olga Jańczak y Emilia Soroko se propusieron examinar la interrelación entre el nivel de funcionamiento de la personalidad, los rasgos de personalidad desadaptativos y los síntomas de depresión y ansiedad en adultos de mediana edad y mayores. Formularon la hipótesis de que los individuos con un menor funcionamiento de la personalidad y rasgos desadaptativos más marcados exhibirían niveles más elevados de depresión y ansiedad.
Además, predijeron que los rasgos internalizantes –como la afectividad negativa y el distanciamiento– estarían más estrechamente vinculados a estos síntomas que los rasgos externalizantes, tales como la desinhibición y la disocialidad.
El estudio incluyó a 530 adultos polacos, de los cuales el 52% eran mujeres. La edad promedio fue de 47 años, con un rango entre 30 y 97 años. La mayoría de los participantes poseían educación universitaria y el 62% estaban casados.
Los participantes completaron diversas evaluaciones. El Cuestionario de Trastorno de Ansiedad Generalizada y el Cuestionario de Salud del Paciente para cuantificar los síntomas de ansiedad y depresión, respectivamente. La Escala de Funcionamiento del Yo y las Relaciones Interpersonales para evaluar el funcionamiento de la personalidad.
Finalmente, el Inventario de Personalidad para la CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades, 11ª edición) para valorar los rasgos de personalidad desadaptativos. En este contexto, el funcionamiento de la personalidad se refiere a la capacidad de una persona para mantener una identidad estable, auto-dirección, empatía e intimidad. Aspectos centrales que reflejan un desarrollo de la personalidad sano o deteriorado.
Los resultados revelaron ciertas diferencias de género. Los hombres mostraron mayor propensión a presentar deficiencias en la empatía, la intimidad, el distanciamiento y la disocialidad. Las mujeres, por su parte, tendieron a manifestar mayores deficiencias en la identidad y la auto-dirección, junto con niveles más elevados de ansiedad.
Casi todos los rasgos desadaptativos e indicadores de un funcionamiento deteriorado de la personalidad se asociaron con síntomas de depresión y ansiedad. Además, estos rasgos resultaron ser ligeramente más pronunciados en los participantes más jóvenes dentro de la muestra.
Mediante modelos estadísticos, los investigadores identificaron qué rasgos predecían mejor la ansiedad y la depresión. Los síntomas de ansiedad fueron mejor predichos por deficiencias en la identidad y la empatía, una elevada afectividad negativa y niveles bajos de distanciamiento. La depresión, en cambio, fue mejor predicha por la identidad deteriorada y la afectividad negativa.
"De acuerdo con nuestra hipótesis, tanto la disfunción de la personalidad (identidad y empatía) como los rasgos patológicos (afectividad negativa y distanciamiento) emergieron como predictores significativos de estos trastornos emocionales", concluyeron los autores Jańczak y Soroko. "Estos hallazgos resaltan el papel fundamental de ambos componentes del modelo dimensional de los trastornos de personalidad para comprender los síntomas de depresión y ansiedad".
Estos hallazgos resaltan la notable influencia de los aspectos intrínsecos del modelo dimensional de los trastornos de personalidad en la comprensión de los síntomas depresivos y de ansiedad.
Si bien el estudio contribuye a una mejor comprensión de la relación entre los rasgos de personalidad y el malestar emocional, los autores advierten que el diseño transversal no permite establecer conclusiones causales. Además, todos los datos se recopilaron mediante medidas de auto-informe, lo que podría introducir sesgos y afectar la precisión de los hallazgos.
Fuentes y recursos de información
Jańczak, M. O., & Soroko, E. (2025). Level of personality functioning and maladaptive personality traits in relation to depression and anxiety symptoms in middle and older adults. Scientific Reports, 15(1). DOI: 10.1038/s41598-025-96067-7