Por qué hablar abiertamente con los hijos influye en su interpretación de la incertidumbre

La calidez, afecto y aceptación parental reducen la ansiedad social, mientras que el rechazo, frialdad y conductas controladoras la intensifican.

Por qué hablar abiertamente con los hijos influye en su interpretación de la incertidumbre
Imagen de © Depositphotos.

Un estudio reciente de la Universidad de Georgia revela que tanto madres como padres influyen significativamente en la ansiedad social de sus hijos adolescentes, aunque de maneras distintas. La calidez, el afecto y la aceptación por parte de cualquiera de los progenitores disminuyen la ansiedad, mientras que el rechazo, la frialdad y las conductas controladoras la intensifican.

Se observó que las madres excesivamente controladoras ejercían un impacto particularmente fuerte, probablemente debido a su mayor participación en las responsabilidades del cuidado infantil. Estos hallazgos resaltan la importancia de que los padres encuentren un equilibrio entre la guía y la autonomía para favorecer el bienestar de sus hijos adolescentes.

El papel distintivo de madres y padres en la confianza social

Es habitual que los adolescentes se sientan nerviosos o tímidos en presencia de otros. Sin embargo, el trato que reciben de sus padres puede modular, ya sea para bien o para mal, su ansiedad social. Según el estudio de Cullin Howard, candidato a doctorado de la UGA, tanto madres como padres influyen en la confianza social de sus hijos, pero de maneras importantes y diferenciadas.

Howard y su equipo hallaron que cualquiera de los padres puede contribuir a reducir la ansiedad social expresando afecto, calidez y aceptación hacia su hijo adolescente. Por el contrario, pueden agravarla mediante la vergüenza, la manipulación con sentimientos de culpa y el control excesivo.

"Madres y padres realizan contribuciones bastante equitativas a los síntomas de ansiedad social", explica Cullin Howard. "Ambos contribuyen de manera única. Las madres importan, y también los padres".

La ansiedad social tiende a alcanzar su punto máximo en la adolescencia, manifestándose desde la timidez ocasional hasta trastornos de ansiedad completos. Incluso una ansiedad social leve puede afectar negativamente el bienestar y el desarrollo de los adolescentes, señalan los investigadores.

Calidez parental vs. rechazo: su impacto transcultural

Howard y sus colegas realizaron un metaanálisis de estudios que incluían tanto a madres como a padres.

Una mayor calidez y afecto por parte de ambos progenitores se asoció con una menor cantidad de síntomas de ansiedad social. No obstante, el rechazo y la frialdad se vincularon a niveles más elevados de ansiedad social.

"Estamos encontrando estos efectos a través de culturas y grupos de edad", afirma Howard. "Brindar mayor aceptación puede ser una forma para que los padres ayuden y apoyen significativamente a sus hijos".

Si bien es común que los padres establezcan límites, tácticas como la manipulación con sentimientos de culpa, el establecimiento de expectativas poco realistas y la sobreprotección pueden ser perjudiciales, advierten los investigadores.

El delicado equilibrio entre límites y autonomía

El estudio reveló que los hijos con padres excesivamente controladores eran más propensos a manifestar síntomas de ansiedad social. Además, las madres controladoras parecían tener un efecto mayor que los padres autoritarios. La razón de esta diferencia no está del todo clara.

"Las madres generalmente asumen una parte desproporcionada del cuidado infantil en el hogar, incluso cuando trabajan", explica Howard. "Podría ser simplemente que, al asumir las madres una mayor proporción de las actividades de cuidado infantil, sus comportamientos controladores terminan siendo un poco más notables".

Sin embargo, esto no significa que los padres no importen. Un padre que brinda apoyo, aliento y pasa tiempo de calidad con sus hijos probablemente tendrá un impacto más fuerte en el bienestar de estos.

Si bien estos hallazgos podrían sugerir que imponer restricciones a los adolescentes siempre es negativo, todavía hay un momento y un lugar para ellas. Ser demasiado permisivo y no ofrecer orientación puede dejar a los adolescentes expuestos a riesgos innecesarios o inseguros sobre cómo afrontar los desafíos.

Los padres deben equilibrar el establecimiento de límites apropiados para la edad de sus hijos con el hecho de darles el espacio para que tomen sus propias decisiones.

"Existe un nivel apropiado de control que apoya la autonomía del niño al tiempo que le proporciona límites, directrices y una estructura adecuada en la que existir", explica Howard. "Pero los comportamientos de control excesivo inhiben la capacidad del niño para aprender a regularse a sí mismo, para afrontar los retos y para aprender las habilidades cognitivas que necesita para poder desenvolverse en estos entornos sociales sin mucha ansiedad."

"Es importante que los padres consideren qué niveles de control son necesarios para el niño y en qué momento se están volviendo excesivos y empeorando algunos de sus comportamientos".

Fuentes y recursos de información

Howard, C., Oshri, A., Card, N., Muñoz, M., Thomas, C., & Brown, G. (2025). Perceived Mother and Father Parenting and Adolescent Social Anxiety Symptoms: A Meta-Analysis. Adolescent Research Review. DOI: 10.1007/s40894-025-00268-0