A diario cientos de niños y adolescentes necesitan del apoyo de alguien que los ayude a afrontar sus desventuras y así poder tener una vida plena.

Sin embargo, las experiencias tempranas ocurridas en sus primeros años de vida pueden disminuir la capacidad de elección, ya que tienen un impacto estresante que puede afectar el desarrollo de su mente y cerebro, el cual es muy sensible a las influencias tanto favorables como desfavorables.

Las Experiencias Adversas en la Infancia (EAI), pueden marcar el comienzo de una vida de desgracia y con frecuencia inclusive pueden marcar el destino de las generaciones futuras.  Estos eventos van más allá del control que tiene una persona joven en formación.

Definición de Experiencias Infantiles Adversas

Los principales tipos de EAI son el abuso, la negligencia (abandono) y hogares con problemas graves.

Para ser más específicos las EAI son de tipo emocional, circunstancias como el abuso físico y/o sexual; el abandono emocional y físico; hogares donde hay violencia doméstica, trastornos mentales y/o uso de sustancias psicoactivas (alcohol o drogas), la separación o divorcio de los padres, o cuando un miembro de la familia es encarcelado.

Mientras que las EAI se producen antes de la edad de 18 años sus efectos pueden perdurar a lo largo de la vida e inclusive afectar a la siguiente generación.

El caso de Alberto

Alberto, es un ejemplo de ello, cuando apenas tenía 15 años ya presentaba una historia de problemas de conducta en la escuela con casi una década de duración. Su padre se encontraba en la cárcel y era un adicto a las drogas.

Su madre se había divorciado de él y en su búsqueda de una nueva pareja estable y que fuera una figura paterna para sus dos hijos, produjo al contrario una serie de relaciones inestables, volátiles y a veces de explosivas.

Alberto ha recibido múltiples suspensiones en la escuela y esta en riesgo de ser expulsado a causa de sus continuas peleas y del absentismo escolar.  Comenzó a usar tabaco, alcohol y drogas cuando apenas tenía once años.

Aunque esta historia puede parecer trágica, no dista mucho de la realidad que padecen cientos de jóvenes actualmente y son la cara de los efectos de las EAI.

Consecuencias de Experiencias Infantiles Adversas

Las experiencias adversas ponen a nuestra juventud y a la generación venidera en riesgo de desarrollar muchas de las siguientes condiciones y problemas:

  • Abuso de alcohol y drogas
  • Depresión
  • Enfermedades del corazón, pulmón o el hígado
  • Enfermedades de transmisión sexual (ETS)
  • La violencia de pareja
  • Fumar, incluso desde una edad temprana
  • Intentos de suicidio
  • Embarazo no deseado

A mayor número de Experiencias Adversas en la infancia, mayor es el riesgo de sufrir de estos problemas que afectan la salud física y mental, inclusive antes de iniciar la adolescencia, la sola presencia de una EAI sugiere que hay una alta probabilidad de que existan otras y por consecuencia de padecer de múltiples problemas.

El estudio inicial que identifico a las EAI fue realizado ya hace casi 20 años e involucró a más de 17 mil personas, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y Kaiser Permanente Health Plan (http://www.cdc.gov/ace/findings.htm).

Consecuencias para la salud

Se puede apreciar cómo una progresión de consecuencias que comienza con una o más EAI.  Estas experiencias no deseadas e inevitables (para los niños y adolescentes) impactan negativamente en el desarrollo de la juventud social, emocional y cognitivamente; además fomentan el aumento de las tasas de comportamientos no saludables como el tabaquismo, el consumo de alcohol y drogas, el sexo sin protección y promiscuo, además de un estilo de vida sedentario y de una dieta rica en azúcar y grasas.

Las EAI parecen fomentar el deterioro de dos maneras principales:

En primer lugar, mediante la inducción de una respuesta de estrés crónico en el cerebro (y por lo tanto en el cuerpo), lo que disminuye la respuesta inmune a la enfermedad, lo que es fundamental para el desarrollo de una variedad de enfermedades mentales y físicas y afecta negativamente nuestra capacidad para recuperarnos de ellas.

En segundo lugar, la enfermedad a largo plazo produce trastornos en el comportamiento y los hábitos, lo que combinado con los efectos del estrés crónico inducen a una serie de estados de enfermedad y problemas sociales, a menudo de inicio en la adolescencia o si no en la edad adulta temprana.

En poco tiempo, la enfermedad y los trastornos aumentan, limitando el funcionamiento y la calidad de vida, lo que a larga va a producir incapacidad y/o la muerte prematura.

Sin embargo, a pesar de toda la información científica que tenemos sobre el profundo impacto de las experiencias adversas en los jóvenes (y sus vidas posteriores) sigue siendo un rompecabezas que tan pocas personas han abordado.

Prevención de las experiencias infantiles adversas

Pero la falta de apreciación acerca de las EAI es sólo un elemento en la limitación del desarrollo de intervenciones para reducir su terrible impacto.

La Prevención del abuso, el abandono y los hogares con problemas graves se encuentran entre los retos sociales más difíciles de abordar. Sin embargo, la prevalencia y el sufrimiento que generan estos problemas, son la prueba de la necesidad que nuestras familias y la sociedad debe encontrar maneras de intervenir y liberar a los jóvenes de una vida marcada por el dolor y la disfunción.

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