Agorafobia: qué es, a cuántas personas afecta y qué tratamientos funcionan

La evitación de situaciones temidas y el uso de conductas de seguridad refuerzan el aprendizaje del miedo y reducen progresivamente el espacio vital del individuo.

Agorafobia: qué es, a cuántas personas afecta y qué tratamientos funcionan
Imagen de © Depositphotos.

Todas las semanas veo en consulta a personas que evitan el autobús, el supermercado o salir sin compañía. Querrían hacerlo, pero temen encontrarse mal y no poder escapar o recibir ayuda.

Cuando estudiaba Psicología en la universidad, yo mismo asociaba la agorafobia con el miedo a los espacios abiertos. Hoy sé que lo decisivo no es estar fuera, sino sentir que no habrá una salida o ayuda disponible. Comprenderlo cambia la manera de abordar el problema.

¿Qué es realmente la agorafobia?

La agorafobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo intenso ante situaciones donde escapar parece difícil o donde se teme no recibir ayuda si aparecen síntomas incapacitantes o embarazosos.

Puede ocurrir al viajar en tren, esperar en una cola, entrar en un cine o cruzar una plaza. El miedo puede girar alrededor de marearse, perder el control o sufrir una crisis de ansiedad. Para diagnosticarla, debe persistir e interferir significativamente en la vida diaria.

¿A cuántas personas afecta?

Según una investigación internacional de Roest y colaboradores (2019), basada en 136.357 adultos de 27 países, el 1 % (una de cada 100 personas) había presentado agorafobia durante el último año y el 1,5 % (una de cada 67) en algún momento de su vida.

En España, el estudio ESEMeD-España de Haro y colaboradores (2006), realizado con 5.473 adultos, estimó un 0,30 % (una de cada 333) en el último año y un 0,62 % (una de cada 161) a lo largo de la vida. Las cifras españolas proceden de datos antiguos y criterios diagnósticos diferentes, por lo que no deben compararse directamente con las internacionales.

Pero un porcentaje puede resultar impersonal. Detrás hay alguien que cancela una comida con amigos, que mira marcharse el autobús al que quería subir o que siente auténtico terror ante un recado aparentemente sencillo. Hay planes perdidos, miedo y una libertad que se va estrechando.

¿Por qué el miedo ocupa cada vez más espacio?

Cuando planteo en consulta empezar a afrontar alguna de las situaciones evitadas, es habitual que el miedo reaparezca incluso antes de intentarlo. La propuesta puede parecer contradictoria: «¿Por qué tendría que acercarme precisamente a eso que me hace sufrir?».

La respuesta tiene que ver con la evitación. Si salir de un supermercado reduce inmediatamente la ansiedad, nuestro cerebro aprende a repetir esa salida. El alivio es real, pero a largo plazo puede reforzar la idea de que quedarse era peligroso. Y las limitaciones crecen: primero se evita un trayecto, después cualquier transporte, más tarde salir lejos de casa. Muchas personas me consultan cuando ese espacio vital ya se ha reducido demasiado.

También aparecen conductas de seguridad: localizar todas las salidas, llevar siempre agua «por si acaso» o utilizar un patinete eléctrico para regresar rápidamente a casa. No son problemáticos por sí mismos; pueden mantener el miedo cuando parecen imprescindibles.

En terapia acompaño a cada persona a identificar y soltar progresivamente esas dependencias, respetando su ritmo. No se trata de quitarle de golpe aquello que le tranquiliza, sino de ayudarle a descubrir qué puede hacer sin necesitarlo.

¿Qué tratamientos funcionan?

Terapia cognitivo-conductual y exposición

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es uno de los enfoques mejor estudiados. Una revisión de Papola y colaboradores (2022) reunió 136 ensayos clínicos sobre trastorno de pánico con o sin agorafobia y encontró evidencia favorable para la TCC. Otros enfoques psicológicos también pueden resultar útiles, aunque no todos cuentan con el mismo volumen y calidad de investigación.

Una de mis herramientas principales es la exposición: acercarse gradualmente a lo que se teme, con un plan progresivo. Por ejemplo, una persona puede empezar  esperando en una parada, luego hacer un recorrido corto y después uno más largo.

La clave no consiste en asegurarnos de que nunca aparecerán palpitaciones o mareos. Consiste en vivir la experiencia y comprobar que podemos afrontar esas sensaciones, que la ansiedad puede cambiar y que no siempre ocurre la catástrofe anticipada. A veces lo que se temía —sentir mucha ansiedad— sí sucede, pero se aprende que es posible responder de otra manera.

¿Puede ayudar la terapia online?

En mi práctica profesional trabajo principalmente online. En el caso de la agorafobia, este formato puede facilitar el acceso a la terapia a quienes encuentran especialmente difícil desplazarse. Sin embargo, el objetivo no es que la persona permanezca en casa, sino que pueda trasladar lo aprendido en las sesiones a su vida cotidiana, mediante ejercicios adaptados a sus dificultades.

Un metaanálisis de Jung y colaboradores (2025), con 31 estudios, encontró resultados favorables para intervenciones cognitivo-conductuales digitales en pánico y agorafobia, aunque no todas eran psicoterapia por videollamada y había limitaciones metodológicas. En mi trabajo de terapia online para la agorafobia, procuro que cada avance se traduzca en actividades concretas fuera de la sesión.

Recuperar la libertad

Cuando pregunto qué quieren recuperar, escucho distintas respuestas que apuntan a lo mismo: ir al supermercado sin calcular la salida, viajar, visitar a un amigo, hacer planes con tranquilidad. En el fondo, buscan libertad para decidir, sin que el miedo decida por ellos.

Recuperarse no exige eliminar toda la ansiedad, sino ampliar la vida paso a paso, con ayuda profesional cuando sea necesaria.

Fuentes y recursos de información

  • Roest, M., et al. (2019). A comparison of DSM-5 and DSM-IV agoraphobia in the World Mental Health Surveys. Depression and Anxiety. DOI: 10.1002/da.22885
  • Haro, M., et al. (2006). Prevalencia de los trastornos mentales y factores asociados: resultados del estudio ESEMeD-España. Medicina Clínica. DOI: 10.1157/13086324
  • Papola, , et al. (2022). Comparative efficacy and acceptability of psychotherapies for panic disorder with or without agoraphobia. British Journal of Psychiatry. DOI: 10.1192/bjp.2021.148
  • Gloster, T., et al. (2011). Psychological treatment for panic disorder with agoraphobia. Journal of Consulting and Clinical Psychology. DOI: 10.1037/a0023584
  • Jung, H. W., et al. (2025). Digital Cognitive Behavioral Therapy for Panic Disorder and Agoraphobia. Journal of Clinical DOI: 10.3390/jcm14051771
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Cómo citar este Artículo

Larruscain, A. (2026, octubre 16). Agorafobia: qué es, a cuántas personas afecta y qué tratamientos funcionan. Actualidad en Psicología. https://www.actualidadenpsicologia.com/agorafobia-prevalencia-tratamientos/

Escrito por

Asier Larruscain

Asier Larruscain es psicólogo general sanitario, colegiado GZ02921, especializado en problemas de ansiedad. Desarrolla su actividad profesional principalmente mediante psicoterapia online. En Supera Tu Ansiedad acompaña a personas que buscan recuperar su autonomía.

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