El 94% de las personas han experimentado alguna vez pensamientos o impulsos intrusivos no deseados.

O sea, alguna vez han tenido impulsos repentinos tales como saltar bajo un tren, apuñalar a su pareja con un cuchillo o realizar algún otro tipo de acto impensable.

Este tipo de pensamientos podría ser considerado como un signo de perturbación mental, sin embargo, según la investigación de la Universidad de Concordia en Canadá que involucró a otras instituciones de diferentes países entre ellos Francia, Hong Kong, Sierra Leona Y Australia, este tipo de pensamientos son más comunes de lo que pensábamos. (Moldeo et al., 2014).

Ademas, todos en alguna ocasión hemos regresado para comprobar si habíamos olvidado cerrar la puerta correctamente o quizás nos hemos preguntado si dejamos abierto el grifo y nos asalta la duda; algunos de nosotros somos perfeccionistas, por lo cual revisamos múltiples veces si nuestro trabajo es correcto o que todo esté en orden y aseado.

Estos son comportamientos normales, sin embargo, para aquellos que padecen del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), son comportamientos los cuales se sienten obligados a realizar, inclusive en repetidas ocasiones como rituales,  que complican la vida innecesariamente.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo

El TOC es algo más que ser exigente con el trabajo y la limpieza o controlar que la puerta si esté cerrada.

Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo suelen tener miedos irracionales (llamados obsesiones) que tratan de reducir a la realización de ciertas conductas (llamados compulsiones).

Se cree el trastorno obsesivo-compulsivo que afecta a alrededor del 2,3% de las personas en algún momento de sus vidas.

La mayoría de las personas desarrollan síntomas antes de los veinte años de edad e inclusive desde la infancia, su inicio es lento, pero se torna cada vez más intenso a medida que se va madurando, para algunas personas, los síntomas van y vienen, pero en general es una condición que permanece a lo largo de la vida.

En algunos casos graves, tiene un profundo impacto en la calidad de vida, sin un tratamiento adecuado inclusive puede llegar a ser bastante incapacitante.

El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por obsesiones y compulsiones que consumen tiempo, son estresantes e interfieren con las rutinas, las relaciones interpersonales o el funcionamiento cotidiano.

Las obsesiones constituyen impulsos, ideas, imágenes o pensamientos persistentes que se introducen en la mente de la persona y provocan una preocupación o ansiedad excesivas.

Las compulsiones conforman actos o conductas repetitivos que se ejecutan como respuesta a las obsesiones para aliviar o evitar la preocupación y/o ansiedad.

Las características básicas del trastorno obsesivo-compulsivo son:

  1. La cualidad compulsiva de la experiencia.
  2. El reconocimiento, en algún grado, de la misma como irrelevante, absurda o sin sentido.
  3. Que la experiencia sea, en alguna medida, resistida por la persona.

Síntomas

Para diagnosticar a una persona con TOC, debe presentarse la existencia de obsesiones y compulsiones.

Las obsesiones son ideas, pensamientos, imágenes o impulsos persistentes que se experimentan como invasores y sin sentido, que la persona intenta suprimir o neutralizar, lo que implica que no es voluntaria, sino, que es sentida como que invade la conciencia.

La persona no desea que la obsesión se presente, al contrario, se resiste y lucha contra ella lo cual puede ser extenuante, sin embargo, se reconoce que se trata de su propio pensamiento, lo que lo diferencia de la inserción de pensamiento propio de la psicosis.

Las compulsiones son conductas o acciones mentales repetitivas, finalistas e intencionales que se efectúan como respuesta a una obsesión de manera estereotipada o de acuerdo con determinadas reglas.

Dichas conductas no son en sí mismas placenteras ni son actividades productivas, por lo general son realizadas para prevenir un desastre o daño, aunque no existe una conexión lógica o realista entre la conducta y peligro que se quiere evitar.

Por ejemplo, evitar pisar las líneas que separan las baldosas para evitar que un familiar muera.

Las conductas también pueden resultar excesivas, como lavarse las manos más de cien veces al día para evitar los gérmenes.

En otros casos las personas realizan las conductas compulsivas con el fin de protegerse de la ansiedad, la acción es acompañada por una sensación de urgencia compulsiva y hay un deseo de resistirse a ella.

En las compulsiones los individuos reconocen lo irracional o sin sentido de la conducta y no se obtiene ningún placer alguno al realizarla, aunque a corto plazo puede proporcionar un alivio a la tensión o ansiedad.

Así puede no estar feliz al realizar un acto sin embargo se trata de una acción voluntaria de la persona que se realiza como consecuencia de una urgencia compulsiva, por tanto, no se tratan de conductas automáticas.

La mayoría de las personas presentan algún grado de obsesiones y compulsiones, sin que esto implique una limitación a sus vidas normales.

las obsesiones y compulsiones que la mayoría de nosotros podemos presentar son similares en cuanto a forma y contenido a las descritas en personas diagnosticadas con TOC.

La diferencia radica en la frecuencia e intensidad, además que interfieren menos en la vida cotidiana.

Por tanto, no es la existencia de estos síntomas lo que define el TOC, sino el grado que dichas obsesiones o compulsiones causan malestar a la persona e interfieren con su vida cotidiana.

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