Trastorno de pánico: cuando el miedo nos paraliza

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El miedo y la ansiedad pueden ser reacciones normales a situaciones específicas y eventos estresantes.

El trastorno de pánico se diferencia del miedo normal y la ansiedad porque a menudo su manifestación es extrema, y puede empezar a exteriorizarse aparentemente de la nada.

¿Pero qué es exactamente el trastorno de pánico?

Según el DSM-5, el trastorno de pánico es un tipo de trastorno de ansiedad que se caracteriza por ataques de pánico extremos y frecuentes.

Una persona con trastorno de pánico puede experimentar síntomas tales como sentimiento de terror severo, respiración acelerada y elevación rápida de la frecuencia cardíaca.

Las personas con trastorno de pánico pueden experimentar estos ataques de forma inesperada y sin razón aparente, pero también pueden ser precedidos por algún tipo de evento desencadenante o situación.

Síntomas del trastorno de pánico

  • Sentimientos de terror extremo que se producen repentinamente sin previo aviso.
  • Los síntomas de un ataque de pánico, incluyen palpitaciones, sudoración, temblores, entumecimiento en las manos y/o los pies, mareos, debilidad, dolor en el pecho y respiración rápida.
  • Durante un ataque, muchas personas que sufren del trastorno de pánico describen la sensación como si estuvieran teniendo un ataque al corazón o la sensación de estar al borde de la muerte.
  • Constante temor de que otro ataque pueda ocurrir en cualquier momento.
  • Cambios de comportamiento como resultado de tener ataques de pánico, tales como evitar ciertas situaciones, zonas u objetos por temor a que van a desencadenar otro ataque.

¿Qué impacto tiene el trastorno de pánico?

Según el National Institute of Mental Health (NIMH) aproximadamente el 2,7 por ciento de los adultos en EE.UU,  y 5% de la población mundial padece de este trastorno.

De la población que experimenta un ataque de pánico cada año. Aproximadamente el 44,8 por ciento experimentan episodios de ataques que se clasifican como «graves».

De acuerdo con la Anxiety and Depression Association of American, casi seis millones de estadounidenses adultos experimentan los síntomas de trastorno de pánico durante un año determinado.

El trastorno de pánico puede aparecer en cualquier momento de la vida, sin embargo, inicia con mayor frecuencia al finalizar la adolescencia o en la edad adulta y afecta dos veces más a las mujeres que a los hombres.

El trastorno de pánico puede generar graves perturbaciones en el funcionamiento diario y dificultar enfrentar situaciones normales de la vida diaria lo que puede desencadenar en sentimientos de intenso pánico y ansiedad.

En algunos casos, las personas con trastorno de pánico pueden incluso comenzar a evitar ciertas situaciones, tales como lugares o personas con el fin de reducir al mínimo las posibilidades de sufrir de un ataque de pánico.

Por ejemplo, alguien que haya experimentado un episodio de pánico en un centro comercial lleno de personas puede empezar a evitar situaciones similares con el fin de evitar que se desencadenen los síntomas de pánico.

Debido a que el trastorno de pánico a menudo conduce a los individuos a evitar ciertas situaciones u objetos, puede desencadenar en una fobia.

Por ejemplo, una persona que sufre de trastorno de pánico podría dejar de salir de su casa con el fin de evitar un ataque o perder el control en público. Con el tiempo, esta persona podría desarrollar una fobia denominada agorafobia, la cual consiste en un marcado temor a que ocurran una variedad de situaciones fuera de su casa en donde escapar resultaría difícil o no se podría contar con la ayuda disponible si se desarrollan síntomas debilitantes.

Mientras que las versiones previas del DSM clasifican el trastorno de pánico con y sin agorafobia, la nueva edición del manual de diagnóstico diferencia los dos trastornos como dos entidades distintas y separadas.

¿Cómo se trata el trastorno de pánico?

El trastorno de pánico, al igual que otros trastornos de ansiedad, a menudo se trata con psicoterapia, medicamentos o una combinación de ambos.

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es uno de los métodos de tratamiento que puede ayudar a las personas con trastorno de pánico aprender nuevas formas de pensar y reaccionar ante las situaciones que les provocan ansiedad.

Como parte del proceso de la TCC, los terapeutas ayudan a sus pacientes a identificar y desafiar los patrones de pensamiento negativos o inútiles y reemplazaros por modos de pensamientos más realistas y útiles.

La terapia de exposición es otro enfoque que se utiliza a menudo en el tratamiento de los trastornos de ansiedad incluyendo trastorno de pánico.

Esta técnica consiste en la exposición progresiva a los objetos y situaciones que desencadenan una respuesta de miedo.

Las personas que experimentan síntomas del trastorno de pánico se exponen a situaciones de temor que desencadenan en conjunción con el aprendizaje y la práctica nuevas estrategias de relajación.

Fuentes:

Anxiety and Depression Association of America. (n.d.). Panic disorder and agoraphobia. Disponible en: http://www.adaa.org/understanding-anxiety/panic-disorder-agoraphobia.

American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC: Autor.

Kessler, R.C., Chiu, W.T., Demler, O., & Walters, E.E. (2005) Prevalence, severity, and comorbidity of twelve-month DSM-IV disorders in the National Comorbidity Survey Replication (NCS-R). Archives of General Psychiatry,62(6), 617-27.

National Institute of Mental Health. (n.d.). Panic disorder among adults. Disponible en:  http://www.nimh.nih.gov/health/statistics/prevalence/panic-disorder-among-adults.sh

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