¿Pueden los perros realmente distinguir entre personas generosas y egoístas?

La capacidad de los perros para formar reputaciones sobre los humanos es más compleja de lo que se creía.

¿Pueden los perros realmente distinguir entre personas generosas y egoístas?
Imagen de © Depositphotos.

Muchos amantes de los perros creen que estos animales pueden percibir en quién confiar. Sin embargo, investigaciones sugieren que la realidad podría ser más intrincada.

Un estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Kioto, examinó si los perros forman "reputaciones" sobre los humanos al observar cómo estos interactúan con otros perros. Para ello, se observaron 40 perros domésticos.

Percepciones caninas sobre la confianza humana

Sorprendentemente, los perros no mostraron una inclinación clara hacia la persona generosa (quien compartía comida con otro perro) frente a la egoísta (quien no lo hacía), incluso después de interactuar directamente con ambos individuos. Estos hallazgos resaltan la necesidad de comprender mejor cómo los perros perciben y evalúan el comportamiento humano. Además, sugieren que investigaciones futuras deberían incluir muestras más amplias y diversas.

Existe una tendencia generalizada a confiar en el instinto canino al evaluar a las personas. La afinidad de un perro hacia alguien suele interpretarse como una señal de seguridad y confiabilidad. Por el contrario, la cautela canina puede generar dudas sobre el carácter de una persona.

Sin embargo, la forma en que los perros evalúan socialmente a las personas, e incluso si lo hacen, sigue siendo un enigma. Si bien se ha observado que especies animales con cognición compleja y vida social –como los chimpancés– pueden crear reputaciones sobre los humanos a través de interacciones directas o indirectas, los resultados en caninos han sido inconsistentes.

¿Instinto infalible o interpretación exagerada?

Investigaciones anteriores, realizadas en el Wolf Science Center en Austria, revelaron que perros y lobos que viven en manadas no formaban reputaciones sobre humanos, ni después de experiencias directas ni indirectas. Esta actitud no "juiciosa2 podría deberse a la limitada interacción de estos animales con humanos.

El equipo de investigación, liderado por Hoi-Lam Jim, investigó si la edad y el desarrollo influyen en la formación de reputaciones en los perros. Para ello, observaron el comportamiento de 40 perros domésticos.

Inicialmente, los investigadores dispusieron un escenario donde los perros participantes escuchaban las interacciones de otro perro con dos humanos. Uno de los humanos se mostraba generoso, alimentando al perro "demostrador", mientras que el otro se negaba a hacerlo.

Tras observar la experiencia del otro perro, los perros participantes interactuaron directamente con los dos humanos. Los investigadores analizaron su comportamiento, registrando a quién se acercaban primero, así como otros comportamientos como saltar y la proximidad a cada persona.

Sin preferencia clara por la generosidad

Los resultados del estudio, liderado por Hoi-Lam Jim, revelaron que los perros, independientemente de su edad, no mostraron una preferencia significativa por la persona generosa que alimentó al perro, en comparación con la persona egoísta que se negó a hacerlo. Su comportamiento hacia ambos humanos no superó los niveles aleatorios, ni tras la observación indirecta ni tras la experiencia directa.

"Es evidente que la formación de reputaciones puede ser más compleja de lo que se pensaba, incluso para animales como los perros que cooperan estrechamente con los humanos", afirma Hoi-Lam Jim, investigadora de la Universidad de Kioto.

Este estudio pone de manifiesto las dificultades metodológicas para capturar con precisión la comprensión y evaluación que tienen los perros de los humanos. Los investigadores no se sorprendieron al no encontrar evidencia de formación de "reputación" tras la escucha indirecta, dado que la formación directa de reputación es un requisito previo. Sin embargo, sí les sorprendió la falta de evidencia tras la interacción directa.

"Es posible que los desafíos metodológicos en el diseño experimental, particularmente el uso de una prueba de doble elección, puedan explicar nuestros hallazgos negativos, en lugar de una ausencia de capacidad", explica Jim.

Para comprender mejor qué factores influyen en las habilidades sociocognitivas de los perros, el equipo de investigación enfatiza que estudios futuros deberían comparar sistemáticamente perros de todas las edades, de diferentes poblaciones y con distintas experiencias de vida, incluyendo perros callejeros, perros de servicio y perros policía.

A pesar de la creencia común de que los perros evalúan socialmente a las personas, la evidencia científica aún no es concluyente.

Fuentes y recursos de información

Jim, H., Belfiore, K., Martinelli, E., Martínez, M., Range, F., & Marshall-Pescini, S. (2025). Do dogs form reputations of humans? No effect of age after indirect and direct experience in a food-giving situation. Animal Cognition, 28, (1). DOI: 10.1007/s10071-025-01967-w

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