Durante varias décadas los educadores del todo el mundo han creído en una serie de mitos sobre el cerebro (Neuromitos), los cuales no tienen fundamento en las investigaciones científicas y que han servido para justificar ciertas prácticas poco eficaces de enseñanza o métodos no evaluados científicamente.
Muchos de estos neuromitos son distorsiones sesgadas de hechos científicos, factores como las condiciones culturales, el lenguaje y el uso de fuera de contexto de la terminología han contribuido a la brecha entre neurociencia y educación.
Estas conclusiones provienen de un estudio que aplicó una encuesta a maestros del Reino Unido, Turquía, Holanda, Grecia y China y el cual fue publicado en la Revista Nature Reviews Neurocience (Howard-Jones, 2014)
El termino neuromito es atribuido a Alan Crockard, que lo acuño en la década de 1980 cuando se refirió a las ideas no científicas sobre el cerebro en la cultura médica. Actualmente se utiliza para denominar aquellos malentendidos o malinterpretaciones de los hechos científicos sobre la investigación del cerebro en otros contextos del saber, como lo sería la educación.
Estos son algunos de los neuromitos más comunes en los que creen los educadores:
1. Neuromito: Los Hemisferios cerebrales son independientes (Cerebro Derecho vs Izquierdo)
Alrededor del 70% de los docentes encuestados aún considera que los hemisferios cerebrales pueden funcionar independientemente. Esta creencia se puede evidenciar en frases tales como: “hoy trabajaremos con el hemisferio derecho.”
Este popular neuromito ha sido desmentido por el análisis de la evidencia de miles de escáneres cerebrales de resonancia magnética funcional (fMRR), que muestran como el cerebro funciona como un todo, desmiente la creencia sobre que algunas personas tienen personalidades que son más creativas ya que su hemisferio derecho es más activo, mientas otras al tener dominancia del hemisferio izquierdo son más analíticas y lógicas. (Nielsen et al. 2013)
2. Neuromito: Solo usamos el 10% de nuestro cerebro
Cerca de la mitad de los que fueron encuestados creían que las personas sólo utilizan el 10% de su cerebro.
Aunque pensar que tan solo usamos una pequeña porción de nuestra capacidad cerebral puede parecer reconfortante, al fomentar la creencia que poseemos un gran potencial oculto aun por desarrollar, un 90% de nuestra mente sin utilizar, el cual podría ser utilizado en caso de una lesión cerebral u ofrecer una milagrosa posibilidad de superación mental inimaginable, tal creencia resulta no ser más que un mito.
Este neuromito solo ha servido para vender productos para mejorar el rendimiento cerebral, así como por psíquicos como Yuri Geller para explicar sus extraordinarios poderes ocultos para doblar cucharas.
Este neuromito puede ser controvertido por los siguientes hechos:
- La investigación en neurociencia ha mostrado a través de imágenes de CAT, PET y fMRR que incluso cuando dormimos no existen áreas de nuestro cerebro que se apaguen.
- No tendría sentido evolutivo desarrollar un órgano de alto consumo energético para tan solo usar el 10%.
- El no utilizar ese 90% del cerebro implicaría que esas neuronas que no se usan pronto se atrofiarían y morirían.
3. Neuromito: El Azúcar reduce la atención
Cerca de la mitad de los profesores considera que los niños pierden su capacidad de atención después de consumir alimentos o bebidas azucaradas.
El origen de este neuromito se ubica en las investigaciones iniciales sobre consumo de azúcar y el Trastorno por Déficit de Atención (TDAH).
Las investigaciones que han intentado comprobar esta relación no han logrado resultados y su vínculo aun es débil.
4. Neuromito: Estilos de Aprendizaje
Más del 90% de los maestros cree que los estudiantes aprenden mejor si se les enseña de acuerdo a su estilo de aprendizajes preferido: auditivo, cinestésico o visual.
Sin embargo dicha creencia no se basa en ninguna evidencia neurocientifica y no se puede afirmar que el aprendizaje mejora mediante la enseñanza acorde a los estilos individuales de aprendizaje.
5. Neuromito: El cerebro se encoge por falta de agua
Una cuarta parte de los docentes consideraba que si no se bebe de seis a ocho vasos de agua al día el cerebro se podía encoger, lo cual no es cierto.
6. Neuromito: El ejercicio mejora la comunicación entre los hemisferios cerebrales
Dos tercios de los profesores creían que una corta sesión de ejercicio ayudaba a mejorar de alguna manera la comunicación entre ambos hemisferios cerebrales.
Aunque el ejercicio puede resultar benéfico para el cerebro, no hay evidencia que éste pueda ayudar a mejorar la comunicación inter-hemisférica, por lo cual dicha afirmación carece de fundamento.
7. Neuromito: Los Períodos críticos para el aprendizaje
Alrededor de un tercio de los profesores creen que existen períodos críticos en los cuales deben ocurrir ciertos tipos de aprendizajes.
Aunque es cierto que los niños son especialmente sensibles al aprendizaje en determinados periodos, esto no implica que no puedan seguir aprendiendo a lo largo de la vida, nuestro cerebro posee la capacidad de cambiar, lo que se denomina “plasticidad neuronal”.
Un mito al respecto es que de 0 a 3 años es un periodo crítico durante el cual la gran mayoría del aprendizaje ocurre y luego el desarrollo del cerebro se lentifica. Esta idea ha generado ansiedad en cientos de padres y ha creado una carrera contra el tiempo para proporcionar una gran cantidad de estimulación a los niños antes de que sus sinapsis se detengan, además ha sido explotado por algunos fabricantes que ofrecen juguetes y productos para estimular el cerebro.
Ni la investigación en desarrollo neurológico o neurociencia apoyan la idea de que solo la primera infancia pueda ser considerada como una época especial de aprendizaje, las investigaciones al contrario sugieren que el éxito de las intervenciones educativas dirigidas a mejorar el aprendizaje exigen de la atención sobre las necesidades y características especificas de los niños y el tipo de intervención.
Las explicaciones fáciles a menudo resultan más atractivas aunque sean erróneas, además pueden ser utilizadas por gran cantidad de comerciantes para ofrecer productos que pretenden estimular el cerebro, en otras palabras proporcionar mensajes simples sobre las edades criticas de aprendizajes maximiza rentabilidad de algunos a la vez que genera un neuromito.
Otros neuromitos que algunos docentes creen incluyen:
- Beber regularmente bebidas con cafeína disminuye el estado de alerta,
- Problemas de aprendizaje no pueden ser aliviados por la educación.
Paul Howard-Jones, autor del estudio, dijo:
Estas ideas se venden con frecuencia a los profesores como sustentadas en la neurociencia, pero la neurociencia actual no puede ser usada para soportarlas. Estas ideas no tienen valor educativo y a menudo se asocian con las malas prácticas en el aula.
