La inteligencia artificial generativa está remodelando silenciosamente la forma en que los humanos procesan el duelo, el recuerdo y la mortalidad. Las reconstrucciones digitales de los difuntos pueden ofrecer consuelo, pero también corren el riesgo de difuminar el límite natural entre presencia y ausencia.
Expertos advierten que la dependencia de la IA para el apoyo emocional podría debilitar nuestra capacidad para tolerar la incertidumbre y profundizar la empatía humana. Estos cambios pueden alterar fundamentalmente la forma en que las sociedades entienden la muerte, la dignidad y lo que significa dejar ir verdaderamente.
El impacto de la IA en nuestra percepción de la muerte
Shisei Tei, investigador de la Universidad de Kioto, admite ser poco hábil con la tecnología y ni siquiera posee un teléfono inteligente. Sin embargo, se ha encontrado reflexionando profundamente sobre lo que llamamos IA generativa. A pesar de su cautela, Tei se muestra optimista con respecto a la IA, utilizándola en su trabajo para analizar datos psiquiátricos y, fuera de él, para planificar rutas de senderismo personalizadas.
Sin embargo, a Tei le preocupa que la IA cambie nuestra forma de pensar sobre la muerte, tema que aborda en un capítulo que escribió para el libro SecondDeath: Experiences of Death Across Technologies. Tei afirma:
"Hoy en día, observo con frecuencia cómo la IA replantea el duelo y el recuerdo. Si bien considera que los chatbots de salud mental tienen el potencial de reducir las barreras de acceso a la atención, el uso maladaptativo de chatbots que reconstruyen a personas fallecidas puede distorsionar nuestras percepciones sobre la muerte y la existencia."
"Las continuaciones virtuales de los difuntos inducidas por la IA pueden consolar a los vivos y extender la memoria hasta cierto punto", explica Tei, "pero también pueden difuminar la presencia y la ausencia, obstaculizando potencialmente nuestra capacidad para aceptar la impermanencia".
La delgada línea entre el consuelo y la aceptación
En su análisis, Tei explica cómo, históricamente, muchas culturas y tradiciones filosóficas han considerado que la mente y el cuerpo son entidades separadas, lo que respalda la creencia de que la mente es eterna.
Esta idea ha permeado la sociedad moderna, que a menudo trata la muerte como algo que hay que superar o retrasar, en lugar de una parte esencial de la vida. También se ha visto reforzada por los intentos de utilizar la IA para preservar la mente humana.
Tei, originario de Taiwán y actualmente investigador en la Universidad de Kioto, ha dedicado su trabajo a conectar la psiquiatría, la filosofía religiosa y la neurophenomenología, un marco propuesto por el biólogo Francisco Varela.
En su capítulo, el autor explora la muerte a través de la lente de los "seres desinteresados", un término acuñado por Varela, influenciado por el budismo tibetano.
El concepto de Seres Desinteresados y la IA
Este concepto describe cómo los sistemas vivos se sustentan a través de la interdependencia mutua de sus partes, como las células en un cuerpo. "'Seres desinteresados' se refiere a ser a la vez altruista y autónomo: mantener la individualidad al tiempo que se permanece en armonía con los demás y con el mundo en general", explica Tei.
"En este sentido, al igual que las células en un cuerpo más grande, las personas pueden ser vistas como simultáneamente distintas pero co-creando una vida colectiva, con el yo entendido como fluido y moldeado a través de la interacción para servir a las necesidades biológicas y sociales".
Tei argumenta que este concepto también describe características de los agentes de la IA, ya que presentan identidades artificiales al tiempo que carecen de una individualidad fija, junto con nuestra interconectividad y anonimato en línea.
Sin embargo, mientras que los sistemas de creencias tradicionales y la atención de salud mental moderna enfatizan la importancia de aceptar la incertidumbre, la IA puede hacernos dependientes de respuestas rápidas y sencillas, la mayoría de las cuales nunca obtendremos, aplanando así experiencias complejas y reforzando el razonamiento de costo-beneficio.
Cómo la IA podría erosionar la sabiduría humana
"Externalizar la toma de decisiones o el apoyo emocional a las máquinas corre el riesgo de debilitar la sabiduría que pretendemos cultivar", advierte Tei. Para los humanos, la empatía formada a través de la comunicación cara a cara y no verbal mejora el sentido de pertenencia, mostrando cómo se siente y qué significa estar vivo, mientras que la soledad puede nutrir la esperanza.
Las percepciones de la muerte surgen de estas interacciones. Morir puede evocar una sensación de conexión con algo más amplio: podemos morir, pero parte de nosotros puede seguir vivo en nuestras comunidades. Tei subraya que la incorporación de estas ideas a los cuidados al final de la vida y la reflexión sobre estas ideas a nivel personal y comunitario puede ayudarnos tanto a tratar a los moribundos con dignidad como a aceptar la inevitabilidad de la muerte.
"La muerte se vuelve segura una vez que comienza la vida", escribe Tei en el libro, "y negar su anticipación corre el riesgo de negar la vida misma".
Preguntas y respuestas clave:
¿Puede la IA simular la presencia de los difuntos a través de chatbots y avatares digitales, lo que puede consolar a los vivos, pero también difuminar la frontera entre la vida y la muerte?
La IA tiene el potencial de simular la presencia de los difuntos a través de chatbots y avatares digitales. Aunque esto puede consolar a los vivos al proporcionar un sentido de conexión con seres queridos fallecidos, también corre el riesgo de difuminar la frontera entre vida y muerte. La interacción con estas reconstrucciones digitales podría llevar a una percepción alterada sobre la permanencia del ser querido, dificultando el proceso natural de aceptación de su partida.
¿Al ofrecer "continuaciones" digitales continuas de los muertos, puede la IA interferir con el proceso natural de aceptación de la impermanencia?
Ofrecer "continuaciones" digitales de los muertos mediante IA puede interferir efectivamente con el proceso natural de aceptación de la impermanencia. Al proporcionar continuas interacciones y reconstrucciones de personas fallecidas, la IA podría crear expectativas irrealistas sobre la posibilidad de permanencia después de la muerte. Esto no solo puede complicar el proceso de duelo, sino también desafiar profundamente nuestra comprensión de la mortalidad como un fenómeno inevitable e inherente a la existencia humana.
¿Podría la externalización de la regulación emocional y la creación de significado a las máquinas debilitar la empatía humana, la tolerancia a la incertidumbre y la resiliencia emocional?
La externalización de la regulación emocional y la creación de significado a las máquinas, como lo propone la IA, podría debilitar efectivamente la empatía humana, la tolerancia a la incertidumbre y la resiliencia emocional. La interacción constante con sistemas de IA para el apoyo emocional puede reducir nuestra capacidad de enfrentar y procesar nuestras emociones de manera autónoma, al tiempo que limita nuestro espacio para desarrollar una verdadera empatía hacia los demás a través de experiencias humanas compartidas. La dependencia de la IA en estas situaciones podría llevar a un mundo donde la complejidad y la profundidad de las respuestas emocionales humanas sean sustituidas por soluciones simplificadas, erosionando así aspectos fundamentales del desarrollo humano y social.
Fuentes y recursos de información
Tei, S. (2025). Death in the Cybernetic Era: AI, Virtual Agents, and Selfless Selves. Studies in Applied Philosophy, Epistemology and Rational Ethics, 263–285. DOI: 10.1007/978-3-031-98808-0_16