Fobia específica: criterios diagnósticos, tipos y tratamiento

Aprende sobre las fobias situacionales y cómo la terapia puede ayudarte a enfrentarlas.

Mario Arrimada Fernández

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Fobia específica: criterios diagnósticos, tipos y tratamiento
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La palabra fobia proviene del término de origen griego “phobos”, que significa pavor o miedo y se utiliza en el ámbito de la salud mental a la hora de referirse a aquellos miedos intensos que padecen muchas personas que van acompañados de conductas de evitación frente a ciertas situaciones, ya sean reales o de forma anticipada, que en realidad no se producen de una forma realista, ya que no suelen ser tan peligrosas como creen.

En el presente artículo explicaremos cuáles serían los criterios diagnósticos de las fobias específicas en el ámbito de la salud mental y también expondremos brevemente los diferentes tipos de fobias.

¿Qué es una fobia?

Como habíamos comentado anteriormente, una fobia es una reacción de intenso miedo frente a diferentes objetos, seres y/o situaciones de forma no justificada al no existir una amenaza real inminente, siendo considerada como un trastorno de ansiedad que suele llevar a propiciar ciertas respuestas desadaptativas de manera persistente.

Cabe destacar que en caso de no buscar ayuda profesional con el fin de aprender a desarrollar las herramientas necesarias para enfrentarse a ese miedo intenso, es posible que la fobia cause con el tiempo unas respuestas aún más desadaptativas y la fobia se cronifique.

En el manual diagnóstico de trastornos mentales DSM-5 se proponen diferentes criterios que permiten conocer en qué consisten las fobias específicas (APA, 2013):

  • Ansiedad o miedo intensificado ante una situación u objeto concreto (p. ej., a ciertos animales, a volar en avión, a las inyecciones, a las alturas, etc.).
  • El objeto o la situación temida causa en la persona de manera inmediata reacciones de ansiedad o miedo.
  • La persona suele tener una tendencia a evitar de manera activa la situación o el objeto temido o, en caso de soportar enfrentarse, lo hace con unos niveles de ansiedad o miedo intensos.
  • Las respuestas de miedo o ansiedad se desarrollan a unos niveles desmedidos.
  • Esas respuestas de ansiedad o miedo deben ser persistentes en el tiempo, debiendo superar al menos los 6 meses para poder considerar alguno de los diferentes tipos de fobias.
  • Esta situación suele causar un malestar significativo desde el punto de vista clínico y/o deterioro en diferentes ámbitos de la vida de la persona que padece la fobia.
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Por otro lado, a la hora de elaborar el diagnóstico de una fobia, debemos excluir que dichos criterios no se expliquen mejor por los síntomas ocasionados por otro trastorno mental (p. ej., TEPT, TOC, etc.).

Los diferentes tipos de fobias específicas

En primer lugar, cabe destacar que existen diferentes tipos de fobias específicas que pueden agruparse en 4 grandes grupos. Luego estarían otras fobias, que resultan algo más complejas de especificar que serán definidas posteriormente.

1. Fobia a ciertos entornos naturales

Entre los diferentes tipos de fobias caben destacar las fobias a ciertos entornos naturales como pudieran ser los lugares que se encuentran a gran altura (acrofobia), los precipicios (cremnofobia), las fuertes lluvias (pluviofobia), las tormentas (brontofobia), los rayos (astrafobia) o los entornos acuáticos (hidrofobia), entre otros.

2. Fobia a la sangre, inyecciones, daño y/o heridas

Podemos encontrar con bastante frecuencia los casos de personas que padecen fobia a la sangre (hematofobia), a las agujas (belonefobia), las inyecciones (tripanofobia) y también a las heridas o las lesiones (traumatofobia), siendo bastante común el caso de personas que padezcan todas estas fobias simultáneamente.

Cuando una persona experimenta estas fobias lo suele pasar bastante mal cuando tiene que acudir a un centro de salud para que le saquen muestras de sangre, hasta el punto de llegar a experimentar mareos y riesgo de desmayarse.

3. Fobia a los animales

Otras de las fobias más frecuentes son las fobias a algunos animales como las arañas (aracnofobia), a los perros (cinofobia), las ratas y los ratones (murofobia o surifobia), los gatos (ailurofoiia), los sapos (bufonofobia), las serpientes (ofidiofobia), etc.

El miedo que se suele experimentar a estos animales en el caso de padecer una fobia se considera irracional por la baja posibilidad de estar en peligro en según qué tipo de situaciones.

4. Fobias situacionales

Por último, entre los diferentes tipos de fobias específicas podríamos encontrar las fobias situacionales que se encuentran asociadas a diferentes situaciones como puede ser volar en avión (aerofobia), el miedo a usar el transporte público, montar en ascensor o miedo a estar en espacios con multitud de personas o en espacios de los que pudiera resultar difícil escapar en caso de ser necesario (agorafobia).

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Normalmente la causa de este tipo de fobias suele venir dada por ciertos traumas o experiencias desagradables que han sido vividas anteriormente o que fueron experimentadas por una persona cercana.

En ciertos casos, aunque algunas situaciones o lugares pueden producir cierto miedo de manera natural, como pueden ser las alturas o los vuelos en avión, en el caso de las fobias se suelen experimentar unos niveles de miedo que resultan incontrolables y podrían llegar a paralizarnos.

Otros tipos de fobias específicas

Además de las fobias específicas, anteriormente mencionadas, podemos encontrar otras fobias más complejas como el miedo intenso a aquellas situaciones sociales que pudieran llegar a involucrar un juzgamiento por parte de otras personas (fobia social), miedo intenso a conducir (amaxofobia), el miedo a los payasos (coulrofobia), el miedo a atragantarse con un alimento  o una pastilla (fagofobia), o el miedo irracional a padecer enfermedades (hipocondría o trastorno de ansiedad por enfermar), entre otras.

Abordaje psicoterapéutico frente a las fobias específicas

Como habremos podido observar, existe multitud de fobias y todas ellas, en mayor o menor medida, piden llegar a ser bastante incapacitantes por lo que resulta necesario un abordaje psicoterapéutico.

Para ello, es necesario buscar la ayuda de un profesional de la salud mental que nos ayude a encontrar el origen de nuestra fobia, detectar los comportamientos y pensamientos que origina nuestra fobia y empezar a trabajar en base a ellos con el fin de desarrollar los recursos necesarios y adquirir las herramientas que nos permitan afrontar las situaciones temidas y así contrarrestar esos altos niveles de estrés y miedo irracional que suelen generar las fobias.

Cabe destacar que una de las técnicas más utilizada en psicoterapia frente a las fobias es la exposición (en vivo o en imaginación), con el fin de que el paciente logre desaprender la asociación previamente desarrollada entre el estímulo que desencadena la fobia y su reacción de miedo intenso o ansiedad.

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Para lograrlo, es frecuente elaborar una jerarquía de situaciones que generan fobia al paciente por orden, de menor a mayor potencial ansiógeno, para que pueda empezar a enfrentarse a aquellas situaciones que le resulte más fácil superar hasta alcanzar las más complicadas; todo ello bajo la supervisión de un profesional.

Cuando el paciente se expone al estímulo fóbico debe tratar de mantenerse el tiempo suficiente a ellas como para lograr ir adaptándose de manera que los niveles de ansiedad vayan disminuyendo y alcance unos niveles que resulten más tolerables.

Para ello es importante, exponerse a contextos que generen una respuesta fóbica pero que no se lleguen a alcanzar unos niveles de ansiedad incontrolables. De ahí la importancia de elaborar una jerarquía para que el paciente se exponga a los estímulos temidos poco a poco.

Fuentes y recursos de información

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  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5ª ed.) (DSM-5). American Psychiatric Association.
  • Bonet, J. I. C. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. Psicothema, 13(3), 447-452.
  • González-Blanch, C., Cano-Vindel, A., Ruiz, P., Barrio-Martínez, S. y Priede, A. (2021). Tratamientos psicológicos para los trastornos de ansiedad. En E. Fonseca (coord.). Manual de tratamientos psicológicos: Adultos (pp. 367-391). Ediciones Pirámide.
  • Haro, J. M. et al. (2006). Prevalencia de los trastornos mentales y factores asociados: resultados del estudio ESEMeD-España. Medicina clínica, 126(12), 445–451. DOI: 10.1157/13086324
  • Sandín, B., Valiente, R. M. y Chorot, P. (2020). Trastornos de ansiedad. En A. Belloch, B. Sandín y F. Ramos (coords.). Manual de Psicopatología clínica: Volumen II (pp. 35-76). McGrawHill.
Mario Arrimada Fernández

Graduado en Psicología por la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA). Cuenta con formación especializada en diversas áreas de la salud mental, cabiendo destacar el Máster en Actualización en Intervención Psicológica y Salud Mental (UDIMA), y varios cursos como el de Experto Universitario en Trastornos de la Conducta Alimentaria (UEMC), Experto en Mindfulness para profesionales de la salud (UDIMA) o el de Experto en CIE-11 y DSM-5, entre otros. Actualmente se encuentra cursando el Máster en Psicología General Sanitaria (UAX).