La psicología deportiva es una ciencia interdisciplinaria que toma elementos de la psicología, fisiología, kinesiología, sociología y biomecánica. Aunando las características propias de cada uno de estos estudios científicos, la psicología del deporte focaliza en el estudio del comportamiento humano durante la práctica deportiva y en los momentos previos y posteriores al ejercicio.
Para ello, se analiza la motivación, las tasas de ansiedad, de agresividad... entre otros estados emocionales, que puede experimentar el deportista en competiciones y deportes colectivos, que no son habituales en actividades normales de práctica deportiva. Es aquí cuando es importante diferenciar el deporte recreativo del deporte competitivo; y entender que la psicología del deporte únicamente es aplicable a nivel competitivo y de alto rendimiento.
Psicología del deporte: el arma mental para maximizar las capacidades físicas
El estudio de técnicas encaminadas a maximizar las capacidades mentales de cada atleta, como su concentración, atención, control sobre las emociones y cómo hacer uso de ellas en momentos estratégicos de cada deporte, son clave dentro de la psicología deportiva. Así pues, no se debe dejar de lado la motivación presente en cada atleta dentro y fuera del campo de juego, así como su nivel de compromiso y perseverancia.
Cada atleta tiene cualidades distintas, por ello, cada uno debe ser evaluado de forma independiente. La psicología deportiva sirve, pues, para crear un plan de intervención personalizado que permita maximizar las capacidades mentales del deportista en beneficio de un mejor control de sus emociones.
Es importante discernir qué factores pueden ayudar al deportista a tener éxito en su deporte, algunas de las claves del rendimiento deportivo dependen únicamente de sus cualidades individuales como: la personalidad, relación con sus emociones, autoestima... que pueden jugar un papel clave en su rendimiento.
¿Qué aspectos influyen en el ámbito del deporte para un buen rendimiento?
No todos los deportes puntúan de igual manera los distintos aspectos. Un deporte en equipo y uno individual varían a la hora de evaluar el rendimiento.
La teoría del rendimiento aúna el equilibrio entre los siguientes aspectos: físicos, técnicos, tácticos y psicológicos.
Un psicólogo del deporte prepara el paso de la vida en activo como deportista hasta el dique seco fuera de la práctica deportiva. Un buen asesoramiento de cara el futuro, cómo invertir, cómo verse en futuro fuera de la práctica profesional es igualmente importante.
A lo largo de una competición surgen inconvenientes, cómo le ayuda el psicólogo deportivo a gestionar las emociones. En deportes de equipo —como el fútbol— el psicólogo deportivo asesora al entrenador para que este comunique a sus jugadores el mensaje adecuado.
Variables: estados emocionales fluctuantes
Sobre motivación o motivación baja no es recomendable. Lograr la motivación adecuada es fundamental. Una buena analogía es la tensión en la cuerda de una guitarra, conseguir la tensión suficiente para que suene bien. No apretar hasta que rompa, ni tampoco dejarla floja para que suene bien. Lograr el equilibrio es fundamental.
Otra variable es el nivel de tensión. Si ésta esalta, se debe trabajar la respiración, bajando el ritmo de respiración. Por el contrario, si estás relajado con un estado tensión bajo y se quiere subir, se recurre a aumentar el ritmo de respiración. En este caso, una misma herramienta utilizada de distinto modo funciona correctamente en la psicología deportiva.
Igualmente, en el estado anterior, si la situación mejora, se consigue más control sobre uno mismo, se siente alivio y se gana autoconfianza (otra de las variables).
Por ejemplo, en equipos deportivos de distintos niveles técnicos existe una autoconfianza diferente. Trabajar la autoconfianza en el equipo elevándolo o bajándolo a través de dos tipos de activación: positiva y negativa.
La positiva se eleva gracias a la motivación. Sin embargo, la negativa incorpora la tensión introduciendo medio al fracaso y eleva la tensión y el estado de alerta. Incorporar miedo al fracaso para un equipo que tenga el nivel muy alto puede ser útil.
Del mismo modo, suele ocurrir y ocurre, si se llega a fracasar, ¿cómo se afronta una derrota? Aquí cabe destacar que un error y perder no puede afrontarse de manera negativa. Cuando llegue, deberemos de sacarle partido. Si no hay este tipo de enfoque cada vez será más difícil de tratar y en el caso del deporte esto puede derivar en el abandono de la práctica. Anticiparse a las dificultades que pueda haber es fundamental para saber cómo enfrentarse a ellas.
Sentir frustración, el proceso de duelo es necesario, dejar que pase. Es importante dejar que ocurra, la motivación caerá y después podrá lograse a base de querer conseguir otros objetivos. El próximo objetivo que sea realizable, ayudará a enterrar las nuevas frustraciones. Objetivos realistas.
¿Si naces con talento entonces puedes lograr los objetivos antes? El talento quizás esté sobrevalorado, pero requiere igualmente de esfuerzo y motivación. Alguien con talento se puede quedar en mediocre si no se esfuerza, sin embargo, con talento y esfuerzo se puede llegar a la excelencia.
Un deportista tiene que tomar decisiones en cuestiones de segundos. Tomar decisiones tienen que ver mucho con el entrenamiento, repetir un movimiento reiteradamente puede derivar en conseguir una técnica de forma automática. Tal ocurre en deportes como el Judo.
Un esfuerzo consciente inicial luego se puede llevar de forma inconsciente más rápida. Algo que se conoce como El entrenamiento de automatismos.
Tomar decisiones rápidamente, dependen también de la variable de la atención. La mejora de la atención es igualmente entrenable.
El entrenamiento en imaginación: pensar como imágenes. Cuando nos imaginamos algo, los movimientos neuronales que se producen en el cerebro son los mismos que cuando esa acción se realiza. Se puede intervenir de este modo en la autoconfianza, imaginando algo que se hace bien. Pero esta técnica requiere aprendizajes previos: estar relajado, controlar respiración y visualizar los objetivos.
Por último, recomendable lectura es el libro de R. S. Weinberg y D. Gould (2010), Fundamentos de Psicología del deporte y del ejercicio físico. En él, se exploran las diferentes habilidades psicológicas a entrenar como la motivación o la concentración y permite obtener una interesante panorámica de contenidos para cualquiera que desee indagar en esta especialidad.