El resultado del desarrollo cognitivo es el pensamiento. La mente inteligente crea a partir de la experiencia “sistemas genéricos de codificación que permiten ir más allá de los datos a predicciones nuevas y posiblemente fructíferas”

Por lo tanto, los niños a medida que crecen deben ir adquiriendo una forma de representar tales “regularidades recurrentes” de su entorno.

Para Bruner, los resultados más importantes del aprendizaje incluyen no solo la capacidad de resolver los conceptos, las categorías y los procedimientos de resolución de problemas concebidos previamente por la cultura, así como la capacidad de crear “idear” por sí mismo.

El crecimiento cognitivo implica una interacción entre las capacidades humanas básicas y las “tecnologías inventadas culturalmente que sirven como amplificadores de estas capacidades”.

Estas tecnologías inventadas culturalmente incluyen no solo objetos obvios tales como las computadoras y la televisión, sino que también incluye nociones más abstractas tales como la forma en que una cultura categoriza los fenómenos y el lenguaje mismo.

Bruner probablemente estaría de acuerdo con Vygotsky en que el lenguaje sirve para mediar entre los estímulos ambientales y la respuesta del individuo.

Según Bruner el objetivo de la educación por tanto debe ser la creación de aprendices autónomos, en otras palabras, aprender a aprender.

En su investigación sobre el desarrollo cognitivo de los niños (1966), Jerome Bruner propuso tres modos de representación:

  • Representación activa (basada en la acción)
  • Representación icónica (basada en imágenes)
  • Representación simbólica (basada en el lenguaje)

 

Los tres modos de representación de la realidad según Bruner

Los modos de representación son la forma en la cual la información o el conocimiento se almacenan y codifican en la memoria.

En lugar de etapas relacionadas con la edad (por ejemplo, Piaget), los modos de representación están integrados unos en otros secuencialmente a medida que se “trasforman” en un nuevo modo de representación.

 

Representación Enactiva (0 – 1 años)

Este modo de representación es el que aparece primero. Implica codificar información basada en acciones y almacenarla en nuestra memoria.

Por ejemplo, en forma de movimiento como memoria muscular, un bebé podría recordar la acción de sacudir un cascabel.

El niño representa eventos pasados ​​a través de respuestas motoras, es decir, un bebé “sacudirá un cascabel” que acaba de ser quitado o caído, como si se esperara que los propios movimientos produjeran el sonido acostumbrado. Y esto no solo se limita a los niños.

Muchos adultos pueden realizar una variedad de tareas motoras (mecanografiar, coser una camisa, operar una cortadora de césped) que les resultaría difícil describir en forma icónica (imagen) o simbólica (palabra).

 

Representación Icónica (1 – 6 años)

En este modo de representación la información se almacena visualmente en forma de imágenes o sea es una representación mental.  Para algunas persones esto es un proceso consciente; mientras que otros afirman que no lo experimentan.

Esto podría explicar por qué, cuando estamos aprendiendo un nuevo tema, a menudo es útil utilizar diagramas o ilustraciones para que la información verbal sea más comprensible.

 

Representación Simbólica (7 años en adelante)

Es la última etapa de la representación en ser desarrollada.  En este punto es donde la información se almacena en forma de un código o símbolo, como el idioma.

Esta es la forma de representación más adaptable, ya que las acciones y las imágenes tienen una relación fija con aquello que representan.

Por ejemplo, el perro es una representación simbólica de una sola clase.

Los símbolos son flexibles, ya que pueden manipularse, ordenarse, clasificarse, etc., de modo que el usuario no se ve limitado por acciones o imágenes.

En la etapa simbólica, el conocimiento se almacena principalmente como palabras, símbolos matemáticos o en otros sistemas de símbolos.

La teoría constructivista de Bruner sugiere que es más eficaz, cuando se enfrenta con información nueva, seguir una progresión desde la representación enactiva hasta la representación simbólica; esto es cierto incluso para aquellos estudiantes ya adultos.

El trabajo de Bruner sugiere también que un alumno, incluso de una edad muy temprana, es capaz de aprender cualquier tipo de información siempre y cuando esta esté organizada apropiadamente, lo cual desafía la concepción y creencias de Piaget y otros teóricos de su época.

 

La importancia del lenguaje

El lenguaje es importante porque mejora la capacidad para operar con conceptos abstractos. Bruner sostiene que el lenguaje puede codificar estímulos y liberar al individuo de las limitaciones de tratar solo con las apariencias, para proporcionar una cognición más compleja pero flexible.

El uso de las palabras posibilita el desarrollo de los conceptos representacionales y prescinde las limitaciones del concepto de “aquí y ahora”.

Básicamente, Bruner ve al niño como un solucionador de problemas inteligente y activo desde su nacimiento, con habilidades intelectuales similares a las de un adulto.

 

Implicaciones de la teoría cognitiva de Bruner para la educación

Para Bruner (1961), el propósito de la educación no es impartir conocimiento, sino facilitar el pensamiento del niño y sus habilidades de resolución de problemas que luego pueden transferirse a una variedad de situaciones.

Específicamente, la educación debería desarrollar el pensamiento simbólico en los niños.

Bruner en 1960, publicó el libro, The Process of Education. La premisa principal de dicho texto fue que los estudiantes son aprendices activos que construyen su propio conocimiento.

Bruner se oponía a la noción de “preparación” de Piaget. Argumentó que las escuelas perdían el tiempo tratando de hacer coincidir la complejidad del material educativo sujeto a cada etapa de desarrollo cognitivo del niño.

Esto implicaba que los estudiantes eran “retenidos” ya que ciertos temas se consideraban demasiado difíciles para entender y solo deberían enseñar cuando el maestro considerara que el niño había alcanzado el estado apropiado de madurez cognitiva.

Bruner adopta un punto de vista diferente y cree que un niño, sin importar su edad, es capaz de comprender información compleja: “Comenzamos con la hipótesis de que cualquier tema puede enseñarse efectivamente de alguna forma intelectualmente honesta a cualquier niño en cualquier etapa de desarrollo ‘.

Bruner explicó que esto era posible a través del concepto del currículum en espiral.  Lo que implicaba la estructuración de la información para que las ideas complejas puedan enseñarse primero a un nivel simplificado, y luego volver a revisarlas en niveles más complejos posteriormente.

Por lo tanto, los sujetos recibirían una enseñanza con aumento gradual, de ahí la analogía con la espiral. Idealmente, el proceso de enseña-aprendizaje debería llevar a que los niños sean cada vez más capaces de resolver problemas por sí mismos.

Bruner propone que los alumnos construyan su propio conocimiento y lo hagan mediante la organización y categorización de la información mediante un sistema de codificación.

Él creía que la forma más efectiva de desarrollar un sistema de codificación es descubrirlo en lugar de que el maestro sea quien lo proporcione.

El concepto de aprendizaje por descubrimiento implica que los estudiantes construyen su propio conocimiento por sí mismos, lo que también conocido como el enfoque constructivista.

El papel del maestro en el proceso educativo no debería ser dar información mediante el aprendizaje memorístico, sino facilitar el proceso de aprendizaje.

Esto implica que un buen maestro diseñará lecciones que ayudarán al alumno a descubrir la relación entre fragmentos de información.

Para que esto sea posible, debe proporcionar a los estudiantes la información que necesitan, pero sin organizarla por ellos.

El uso del plan de estudios en espiral puede ayudar al proceso de aprendizaje por descubrimiento.

Referencias

  • Bruner, J. S. (1957). Going beyond the information given. 
  • Bruner, J. S. (1960). The Process of education.
  • Bruner, J. S. (1966). Toward a theory of instruction.
  • Bruner, J. S. (1973). The relevance of education.

1 Comentario

Deja un comentario