… además las prácticas de crianza ancestrales practicadas reiteradamente son vinculadas al desarrollo positivo del cerebro.

Al parecer las prácticas de crianza modernas y ciertas creencias culturales están afectando negativamente el desarrollo de los niños, explica un experto en psicología infantil.

La profesora Darcia Narveez de la Universidad de Notre Dame, quién estudia cómo las experiencias tempranas afectan el desarrollo cerebral, manifestó (Narvaez, 2012):

Las condiciones de vida para los jóvenes americanos han empeorado, especialmente en comparación con los últimos 50 años.

Consejos sobre prácticas y creencias inadecuadas se han convertido en algo común en nuestra cultura, como el uso de la leche de fórmula, el aislamiento de los niños en sus habitaciones o la creencia de que responder rápidamente al llanto del bebe lo mal acostumbrara.

En contraste a estas prácticas, algunas costumbres de crianza antiguas han sido repetidamente relacionadas con un desarrollo positivo del cerebro.

La profesora Narvaez explica:

La lactancia materna del bebe, responder positivamente al llanto, el contacto constante y tener múltiples cuidadores adultos son algunas de las prácticas paternales de crianza ancestrales que demuestran tener un impacto positivo en el desarrollo cerebral, lo cual no solo da forma a la personalidad, sino también ayuda a la salud física y moral.

Por ejemplo, la investigación ha demostrado que:

  • El contacto positivo reduce el estrés en los niños.
  • Responder a las necesidades de los bebes está relacionado con el desarrollo de la consciencia.
  • El juego libre en la naturaleza reduce la agresión.
  • Un conjunto de cuidadores de apoyo puede aumentar el Coeficiente intelectual y la empatía.

A pesar de esto, los niños en un país como EE.UU y gran parte del mundo tienen ahora cada vez menos posibilidades de ser amantados, cargados menos tiempo y el juego libre se ha reducido drásticamente en las últimas décadas.

Además de estas circunstancias las familias extensas se han ido disolviendo por las fuerzas económicas y sociales.

Esto significa que los niños ya no tienen tanto contacto con sus parientes como anteriormente sucedía.

La profesora Narvaez agrega:

El hemisferio derecho del cerebro, el cual codifica gran parte de nuestra autorregulación, la creatividad y la empatía, puede crecer a lo largo de la vida.

El lado derecho del cerebro se desarrolla a pesar de las experiencias corporales, como los juegos de contacto, el baile o la creación artística independiente.

Así que en cualquier momento, un padre puede tomar una actividad creativa con el niño que les permita crecer juntos.

Esta investigación fue presentada en Simposio “Children y Families” de la Universidad de Notre Dame en 2012, el video de la conferencia original puede consultarse en este link >>

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