miércoles, julio 15, 2020

¿El TDAH es un trastorno de espectro?

Tres tipos de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad

Una investigación sugiere que el TDAH compromete varios subgrupos, cada uno de ellos vinculado a una conexión débil en las redes neuronales del cerebro.

El doctor Joel Nigg, Ph.D. mapea las regiones cerebrales implicadas en el control de la atención, la impulsividad y la emoción, además explica por qué los científicos están estudiando las conexiones de la «materia blanca» entre estos circuitos.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) presenta dos subtipos predominantes: desatento e hiperactivo/impulsivo, sin embargo, no ha tenido en cuenta la falta de regulación emocional.

El doctor Joel Nigg, Ph.D., profesor de psiquiatría en la Oregon Health & Science University, y otros investigadores que estudian la neurociencia del TDAH creen que sus afectaciones son menos evidentes.

Algunos niños son ansiosos, otros son propensos a estar enojados, algunos no presentan dificultades con las emociones, pero no pueden prestar atención. El TDAH es muy variable”, Afirma el doctor Nigg. «Los niños con TDAH parecen exhibir diferentes perfiles de regulación emocional y problemas de atención, quizás asociados con diferentes patrones de maduración de sus redes neuronales«.  El cerebro del niño con TDAH es bastante diverso.

La psicobiología cerebral

Las redes neuronales son numerosas y complicadas. A nivel celular, las neuronas transmiten mensajes y hacen conexiones entre y dentro de diferentes regiones cerebrales: el lóbulo frontal, el lóbulo temporal, el lóbulo parietal y el lóbulo occipital, así como con las estructuras subcorticales.

Los escáneres cerebrales revelan que los cerebros con TDAH son, en promedio, aproximadamente un 10% más pequeños que los cerebros neurotípicos. Otras exploraciones muestran que las conexiones en las redes cerebrales están subdesarrolladas, lo que sugiere problemas con la calidad de las conexiones entre las neuronas, que se denominan axones.

A medida que un niño va madurando, su materia blanca, o la vaina de mielina, alrededor de los axones continúa desarrollándose y desarrollándose hasta los 20 años. Para las personas con TDAH, el cerebro podría seguir madurando incluso hasta los 30 años. Este crecimiento en la mielina es como reemplazar una conexión telefónica a Internet por un cable de fibra óptica. Hace que las transmisiones neuronales sean más rápidas y más eficientes”, indica de doctor Nigg.

Investigaciones recientes han demostrado que también existen cambios en el crecimiento del axón en el cerebro con TDAH. Estudios neuropsicológicos recientes sugieren que las personas con la esta condición procesan la información más lentamente y existe más «ruido» durante su procesamiento. Esto puede estar relacionado con la inmadurez de las fibras de mielina, lo que hace que la transmisión neural del axón entre ciertos circuitos cerebrales sea menos eficiente «.

En su investigación, Nigg y sus colaboradores se enfocaron específicamente en las conexiones entre y dentro de la corteza frontal, la corteza parietal, los ganglios basales, el tálamo y el núcleo accumbens. Las fibras axonales subdesarrolladas en las conexiones entre estas regiones pueden ayudar a explicar los problemas de falta de atención, impulsividad y regulación emocional tan comunes en personas con TDAH, afirma Nigg.

La red fronto-cerebelosa como su nombre lo indica, une la corteza frontal con el cerebelo.

La red de funciones ejecutivas une la corteza frontal, la corteza parietal y las áreas subcorticales (ganglios basales).

La red atencional une la corteza frontal con la corteza motora complementaria y la corteza parietal.

Cada una de estas redes puede constituirse en un lugar de disfunción para las personas con TDAH, por lo cual se deben considerar dos tipos fundamentales de señalización cerebral para comprender el TDAH.

Señalización ascendente:La señalización desde la parte posterior hasta la parte frontal cerebral y desde el interior hasta la parte externa del cerebro es una señalización ascendente.  Dichas señales responden a la información sensorial (lo que ves y oyes) y desencadenan inmediatamente una captura atencional o una reacción emocional «.

Señalización descendente: “En respuesta a estas señales ascendentes, las señales descendientes provienen de las neuronas que se proyectan desde la corteza prefrontal hacia atrás, se dirigen a la parte posterior de la corteza o hacia abajo, hacia el interior del cerebro para modular las señales descendentes espontáneas.  Las señales moduladoras descendentes se basan en los objetivos, aprendizaje o las intenciones del individuo, por tanto, responden a señales internas en lugar de externas «.

En un cerebro neurotípico, dice NIgg: «existe un buen equilibrio entre la señalización ascendente y descendente. Los sistemas ascendentes interrumpen adecuadamente la atención cuando sucede algo importante (por ejemplo, cuando alguien se acerca físicamente, un sonido fuerte o si se trata de un niño, el maestro frunce el ceño).  Estos son sucesos que el cerebro reconoce como algo inesperado, no se supone que sucederá en el momento, y por tanto la señal hace notar para que se pueda modificar la respuesta de descendiente«.

El cerebro del TDAH

Sin embargo, en los cerebros con TDAH, estas señales de descendentes son relativamente débiles. Una hipótesis que existe es que predominan las señales ascendentes las cuales tendrían más potencia. Y es este desequilibrio el que se manifiesta de varias maneras diferentes, dependiendo del área del cerebro afectada. Nigg y su equipo se han centrado en tres manifestaciones comunes de este desequilibrio: falta de atención, impulsividad y regulación emocional.

Inatención

El problema: un niño con TDAH se enfoca tanto en un videojuego que no le resulta fácil dejar de jugar. O no puede concentrarse en su tarea cuando sus hermanos observan la tele o juegan cerca.

La explicación: el «sistema automático de captura de atención» en el cerebro se activa por la estimulación del videojuego o las atractivas distracciones cercanas.

Envía una señal ascendente al lóbulo parietal, que debe responder con una señal descendente que le recuerde al cerebro sus objetivos y obligaciones a largo plazo. En los cerebros con TDAH, las fibras axonales en esta respuesta de arriba hacia abajo están subdesarrolladas, por lo que se pierde el mensaje de ignorar el entorno y reenfocarse en los objetivos. No hay suficiente control descendente.

«Los estudios que observan el cerebro con el escáner fMRI (functional magnetic resonance imaging) mientras los niños trabajan en una tarea de atención (como un problema de matemáticas), muestran que la red de atención frontal-parietal no funciona correctamente«, según Nigg. «Además, en una investigación que examinó las fibras axónicas que conectan los circuitos de atención del cerebro, se descubrió que ciertas fibras están subdesarrolladas, lo que podría explicar el bajo funcionamiento de las áreas frontal y posterior de la red de atención. Es como si no estuvieran bien conectadas, por lo que no se estarían comunicando entre ellas. Por lo que la zona frontal del cerebro no puede sostener la atención, y por tanto el comportamiento no se inhibe«.

Impulsividad

El problema: un niño con TDAH suele dejar escapar respuestas inadecuadas en clase, puede expresar algo hiriente a un amigo sin detenerse a considerar las consecuencias de su acción, o literalmente salta sin mirar y puede terminar herido.

La explicación: el tálamo es el área interna del cerebro que ayuda a señalar la necesidad de inhibición de respuestas; en otras palabras, ayuda a evitar que se realicen comportamientos que no sean lo más adecuados para el individuo.

Funciona como un portero, enviando señales para permitir y detener comportamientos según corresponda. En los cerebros con TDAH, las conexiones límbico-hipocampales que transmiten dichas señales de advertencia desde el tálamo a la corteza frontal están deterioradas. Es como si la puerta estuviera rota y el comportamiento no se suprime cuando debería.

«Las personas sin TDAH tienen la capacidad de detenerse, a mitad de camino, si reconocen que una persona no está sonriendo o respondiendo bien a algo que están realizando«, según Nigg. “El adulto promedio solo necesita 200 milisegundos de advertencia para interrumpir algo que está a punto de hacer, incluso si comenzó a hacerlo. El niño promedio necesita alrededor de 280 milisegundos. El niño con TDAH necesita una advertencia de 20 a 30 milisegundos más, lo que es una eternidad cuando se trata de controlar el comportamiento porque el comportamiento es algo muy fluido«.

Control emocional

El problema: un niño con TDAH responde de manera exagerada y extremadamente emocional a pequeños contratiempos o desafíos que la mayoría de los niños ignorarían. Tal vez sufre ansiedad o preocupación debido a las frustraciones de la escuela, o hace berrinches que duran horas porque no puede regular su enojo. Las recompensas a largo plazo no tienen sentido; La satisfacción inmediata lo es todo.

La explicación: la amígdala está conformada por dos regiones cerebrales internas que están involucradas en las reacciones emocionales y la toma de decisiones. Cuando se inunda de ira o preocupación, estas regiones despliegan señales ascendentes a la corteza cerebral.

La ínsula es una región de la corteza cerebral que responde con estrategias y objetivos ascendentes diseñados para inhibir la respuesta emocional de un individuo para que responda de acuerdo con sus objetivos.

Esta estrategia es lo que nos permite respirar profundamente y pensar antes de actuar sobre una emoción repentina. En los cerebros con TDAH, esta conexión de ínsula-amígdala es débil, por lo que «puede conducir a un colapso en la regulación de las emociones negativas«, según Nigg. «La regulación emocional en el TDAH es algo que tradicionalmente se ha ignorado«.

«Simultáneamente, las personas con TDAH responden excesivamente a las recompensas cuando son inmediatas, y no recuerdan ni valoran las recompensas futuras, lo que indica un posible colapso en el sistema regulador«, además Nigg afirma, «Al comparar los cerebros con TDAH con las personas sin TDAH, vemos que la conexión entre la corteza prefrontal y el sistema de recompensa (que está parcialmente en el núcleo accumbens) ha reducido la activación, especialmente en la parte dorsal de la corteza prefrontal. Esto podría explicar la sobreexcitación, la frustración y la ira, y la incapacidad para responder a las recompensas demoradas «.

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