Por qué nos sentimos mejor después de ir al gimnasio

Numerosos estudios han demostrado que realizar ejercicios físicos de manera constante tanto en gimnasios como al aire libre, genera una sensación de bienestar y autoconfianza. Estos efectos se consiguen independientemente de las rutinas que se efectúen: pesas, fit, cardio, zumba, etc. Este hecho ha impulsado que muchos psicólogos usen en sus programas terapéuticos, la realización de ejercicios físicos sobre todo en pacientes con situación de abandono o depresión.

Así pues, la práctica regular de actividades físicas no solo está limitada a tener un buen aspecto físico, sino que también impactan en nuestra salud mental. En efecto y tal como señala el psiquiatra John Ratey de la Escuela de Medicina de Harvard: “Ejercitarse regularmente es bueno para el humor, la memoria y el aprendizaje”.

¿Por qué nos genera ese efecto de bienestar emocional la realización de ejercicios físicos?

La respuesta ante dicha interrogante pasa por conocer los beneficios que nos aporta psicológicamente la realización constante de ejercicios físicos. Conozcamos entonces algunos de sus beneficios.

Se liberan los llamados “químicos de la felicidad”

Al poner como meta recorrer unos kilómetros en específico y comenzar a hacerlos pudiera parecer duro al inicio, pero a medida que nos acercamos a dicha meta, nuestro cuerpo comienza a liberar endorfinas y norepirefrina (noradrenalina). Estos químicos se asocian directamente con el sentimiento de euforia, felicidad y reducción del estrés. 

Esta es la razón por la cual se recomienda realizar ejercicios, sobre todo luego de salir de una fuerte jornada laboral. También es la principal causa por la que muchos psicólogos y terapeutas incluyen en sus programas la práctica de ejercicios en personas que sufren de depresión o irritabilidad.

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Se mejoran las relaciones sociales

La práctica regular del ejercicio físico ayuda a mantener el buen humor y estado anímico por lo que estaremos más abiertos a conversar con otras personas. SI hacemos ejercicios en espacios cerrados como los gimnasios, se incrementa aún más la posibilidad de hacer nuevos amigos. Es importante recordar que los ejercicios refuerzan la autoconfianza, un sentimiento clave en las relaciones sociales.

Se mitigan las condiciones cognitivas

Mantener el cerebro activo resulta ser un factor clave para evitar atrofias a largo plazo. Esto significa que si realizamos ejercicios de manera regular, reducimos sustancialmente la posibilidad de sufrir enfermedades cognitivas tales como: demencia o condiciones degenerativas. Además, al mantener activo el cerebro mejoramos la memoria y el aprendizaje de cosas nuevas.

Reducción de la ansiedad

La rutina, el bullicio, el cansancio… son factores que aumentan drásticamente el riesgo de sufrir de ansiedad, una condición que puede provocar incluso desórdenes alimenticios. Hacer ejercicios diariamente juega dos papeles claves: por una parte, modera la tensión muscular, ya que al realizar actividades físicas descargamos toda esa presión acumulada. Por otra parte, nos distrae mientras realizamos las rutinas físicas por lo que nos hace olvidar de las preocupaciones.

Nos motiva a comer más saludable

Al sentirnos anímicamente bien y vernos cada vez con mejor aspecto físico, iremos cambiando nuestros hábitos alimenticios por alimentos más naturales. Esto se debe principalmente a que la comida chatarra y la altamente procesada nos hace sentir más cansados y nos deja con sensación de hambre. Todo lo contrario de lo que sentimos al comer alimentos saludables, los cuales hacen que llevemos una vida más sana.