Etapa preoperacional

La etapa preoperacional es la segunda etapa en la teoría del desarrollo cognitivo de Piaget.  Esta etapa comienza alrededor de los dos años y dura hasta aproximadamente la edad de los siete años.

Durante esta etapa, los niños comienzan a participar en el juego simbólico y aprenden a manipular los símbolos. Sin embargo, Piaget señaló que aún no entienden la lógica concreta.  El desarrollo del lenguaje es otras de sus características.

El pensamiento del niño durante este estadio es pre operacional. Esto significa que el niño aun es capaz de usar la lógica o transformar, combinar o separar ideas, al no entender la lógica concreta, los niños aun no son capaces de manipular la información mentalmente y de tomar el punto de vista de otras personas.

El desarrollo del niño consiste básicamente en construir experiencias acerca del mundo a través de la adaptación e ir avanzando hacia el etapa (concreta) en la cual puede utilizar el pensamiento lógico.

Al final de esta etapa los niños pueden representar mentalmente eventos y objetos (la función semiótica), y participar en el juego simbólico.

Los niños se vuelven cada vez más expertos en el uso de símbolos, como lo demuestra el aumento del juego y la simulación.

Por ejemplo, un niño es capaz de emplear un objeto para representar algo más, como pretender que una escoba es un caballo.

El juego de roles también es importante durante la etapa preoperacional. Los niños suelen desempeñar los papeles de “mamá”, “papá”, “médico” y muchos otros personajes.

Las principales características de la etapa preoperacional incluyen:

Centración

Esta es la tendencia a concentrarse en un solo aspecto de un objeto o situación a la vez.  Cuando un niño es capaz de desplazar su atención en más de un aspecto de una situación al mismo tiempo es que ya ha alcanzado la capacidad de descentrarse.

Durante esta etapa los niños tienen dificultades para pensar en más de un aspecto de cualquier situación al mismo tiempo; además, tienen dificultades para descentrarse en situaciones sociales, a pesar que ya sean capaces de realizarlo en contextos no sociales.

Egocentrismo

El pensamiento y la comunicación de los niños son típicamente egocéntricos (es decir, gira sobre sí mismos). Egocentrismo se refiere a la incapacidad del niño para ver una situación desde el punto de vista de otra persona.

Según Piaget, el niño egocéntrico asume que otras personas ven, oyen y sienten exactamente lo mismo que él ve, oye y siente.

Juego

Al iniciar esta etapa a menudo se observa que los niños juegan en paralelo. Es decir que a menudo juegan en la misma habitación que otros niños, pero sin interactuar, o sea, juegan junto a otros niños más no con ellos.

Cada niño está absorto en su propio mundo privado y el habla es egocéntrica. Es decir, la función principal del habla en esta etapa es externalizar el pensamiento del niño en lugar de comunicarse con los demás.

Hasta el momento, el niño no ha comprendido la función social del lenguaje ni de las reglas.

Representación simbólica

Esta es la habilidad de realizar una acción – una palabra o un objeto – representar algo distinto de sí mismo. El lenguaje es quizás la forma más obvia de simbolismo que muestran los niños pequeños.

Sin embargo, Piaget (1951) sostiene que el lenguaje no facilita el desarrollo cognoscitivo, sino que simplemente refleja lo que el niño ya conoce y contribuye poco a la adquisición de nuevos conocimientos. Él creía que el desarrollo cognitivo promueve el desarrollo del lenguaje, no al contrario.

Juego simbólico

Los niños a esta edad a menudo pretenden ser personas que no son (por ejemplo, superhéroes, un bombero), y pueden representar estos roles con apoyos que simbolizan objetos de la vida real.  Los niños también pueden inventarse un compañero de juegos imaginario.

“En el juego simbólico, los niños pequeños avanzan en sus conocimientos sobre las personas, los objetos y las acciones y construyen así representaciones cada vez más sofisticadas del mundo” (Bornstein, 1996, p.293).

A medida que la etapa pre-operativa se desarrolla el egocentrismo disminuye y los niños empiezan a disfrutar de la participación de otros niños en sus juegos y “dejan de fingir” el juego se torna más importante.

Para que esto funcione, es necesario de algún modo que se regule las relaciones de cada niño con el otro y de dicha necesidad surge los orígenes de una orientación hacia los demás en términos de normas.

Animismo

Esta es la creencia de que los objetos inanimados tales como juguetes u objetos poseen sentimientos e intenciones humanas, en otras palabras, para el niño preoperacional de Piaget (1929) el animismo significa que el mundo natural está vivo, consciente y tiene un propósito.

Piaget identificó cuatro etapas del animismo:

  1. Hasta la edad de 4 a 5 años, el niño cree que casi todo está vivo y tiene un propósito.
  2. Durante la segunda etapa (5-7 años) sólo aquellos objetos que se mueven poseen un propósito.
  3. En la siguiente etapa (7-9 años), sólo los objetos que se mueven de forma espontáneamente se les atribuye que están vivos.
  4. En la última etapa (9-12 años), el niño comprende que sólo las plantas y los animales están vivos.

Artificialismo

Esta es la creencia de que ciertos aspectos del entorno son fabricados por personas, por ejemplo, nubes en el cielo.

Irreversibilidad

Esta es la incapacidad de invertir la direccionalidad de una secuencia de eventos a su punto de partida.

Estudios sobre el egocentrismo

El problema de las tres montañas

Jean Piaget e Inhelder emplearon el experimento de las tres montañas para comprobar si los niños eran egocéntricos.

Cuanto un niño tiene una perspectiva egocéntrica asume que las demás personas verán la misma vista de las tres montañas que ellos tienen.

Según Piaget, a parir de los 7 años el pensamiento deja de ser egocéntrico, ya que el niño puede asumir otros puntos de vista diferentes al propio.

 

Objetivo: Piaget e Inhelder (1956) querían indagar a qué edad se descentran los niños – es decir, ya no son tan egocéntricos.

Método: El niño se sienta al frente de una mesa, en la cual hay tres montañas. Cada una de las montañas es diferente, una tiene nieve, otra tiene una choza en la cima y la ultima una cruz roja encima. Al niño se le permitió caminar alrededor del modelo, mirarlo y luego se sienta a un lado. A continuación, se coloca una muñeca en varias posiciones de la mesa.

A continuación, se muestra al niño 10 fotografías de las montañas tomadas desde diferentes posiciones y se les pide que indique cuál muestra la perspectiva de las muñecas.

Piaget asumió que si el niño seleccionaba correctamente la tarjeta que mostraba la vista de la muñeca, no era egocéntrico.

Mientras que sería egocentrismo si seleccionaba la tarjeta que correspondía a la perspectiva del propio niño.

Hallazgos – Los niños de cuatro años casi siempre seleccionaron una imagen que representaba lo que ellos mismos podían ver y no mostraban ninguna conciencia de que la visión que tendría la muñeca.

Los niños de seis años eligieron con frecuencia una imagen diferente de su propia perspectiva, pero rara vez eligieron la imagen correcta para el punto de vista de la muñeca.

Sólo los niños de siete u ocho años siempre eligieron la imagen correcta.

Conclusión – A los 7 años, el pensamiento ya no es egocéntrico, puesto que el niño ya es capaz de ver más allá de su propio punto de vista.

Evaluación crítica: el problema de los muñecos de policía

Martin Hughes (1975) argumentó que el problema de las tres montañas no tenía sentido para los niños, por lo cual se les dificultaba comprenderlo, ya que los niños tenían que igualar su percepción, con la de la muñeca a través de una fotografía.

Hughes ideó una tarea que tenía sentido para los niños.

Mostró a los niños un modelo que comprendía dos paredes que se cruzaban, un muñeco, y otro de un “policía”.  Luego ubicó la muñeca de policía en varias posiciones y les pidió a los niños que seleccionaran el muñeco del policía.

Esto con el fin de asegurarse de que el niño entendía lo que se le pedía, si el niño cometía errores se les explicaba nuevamente y lo intentaba otra vez. Curiosamente, ocurrieron muy pocos errores.

Luego del que el experimento había iniciado. Hughes introducía un segundo muñeco de policía, ubicándolos en el extremo de dos paredes, como se muestra en la ilustración.

Se le pedía al niño que escondiera el muñeco de ambos policías, en otras palabras, tenía que tener en cuenta dos puntos de vista diferentes.

La muestra de Hughes comprendía niños de los tres y medio a cinco años, de los cuales el 90 por ciento fue capaz de dar respuestas correctas.

Incluso cuando Hughes ideó una situación más compleja, con más paredes y un tercer policía, el 90 por ciento de los niños de cuatro años aún tenía éxito.

Esto demostraría que los niños han perdido en gran medida su pensamiento egocéntrico a los cuatro años, ya que son capaces de asumir la perspectiva del otro.

El experimento de Hughes les permitió refutar el experimento de Piaget al demostrar que su problema no tenía sentido para el niño.

 

Limitaciones en el pensamiento del niño

Piaget enfocó la mayor parte de la descripción de esta etapa sobre las limitaciones en el pensamiento del niño, identificando una serie de tareas mentales que los niños parecen ser incapaces de realizar.

Estos incluyen la incapacidad de descentralización, conservación, seriación (incapacidad para entender que los objetos pueden ser organizados en una serie lógica u orden) y llevar a cabo tareas de inclusión.

Los niños en la etapa preoperacional son capaces de concentrarse en un solo aspecto o dimensión de los problemas (Centración). Por ejemplo, suponga que el niño organiza dos filas de bloques de tal manera que una fila de 5 bloques es más larga que una fila de 7 bloques.

Los niños preoperacionales generalmente pueden contar los bloques en cada fila y decirle el número contenido en cada uno.

Sin embargo, si usted pregunta qué fila tiene más, probablemente responderán que es aquella cuya longitud es más larga, porque no pueden centrarse simultáneamente en la longitud y el número.

Esta incapacidad para descentralizar contribuye al egocentrismo del niño preoperacional.

 

La Conservación es la comprensión de que algo permanece igual en cantidad, aunque su apariencia cambie.

Para ser más técnico, la conservación es la capacidad de entender que redistribuir el material no afecta su masa, número o volumen.

La capacidad de resolver este y otros problemas de “conservación” marca la transición a la siguiente etapa.

Entonces, ¿qué nos dicen estas tareas acerca de las limitaciones del pensamiento preoperacional en general?

Piaget sacó una serie de conclusiones relacionadas:

1) La comprensión de estas situaciones es la “percepción limitada” del niño en esta etapa.  El cual es fácilmente moldeado por cambios en la apariencia de los materiales para concluir que un cambio ha ocurrido.

2) El pensamiento está “centrado” en un aspecto de la situación. Los niños notan cambios en el nivel del agua o en la longitud de la arcilla sin notar que otros aspectos de la situación se han transformado simultáneamente.

3) El pensamiento se centra más en los estados que en las transformaciones. Los niños no indagan lo que ha sucedido con los materiales y simplemente hacen un juicio intuitivo basado en cómo aparentan “ahora”.

4) El pensamiento es “irreversible” o sea el niño no puede apreciar que una transformación inversa devolvería la materia a su estado original.

La reversibilidad es un aspecto crucial del pensamiento lógico (operativo) de las etapas posteriores.

 

Conclusión

Gran parte del enfoque de Piaget sobre la etapa preoperacional se centró en lo que los niños aun no podían realizar. Los conceptos de egocentrismo y conservación están centrados en las habilidades que los niños aún no han desarrollado; además, carecen de la comprensión de que los objetos pueden variar según la perspectiva y que estos al cambiar de apariencia, conservan sus propiedades.

Por último, no todo el mundo concuerda con la evaluación de Piaget de las habilidades de los niños en esta etapa.

 

Referencias

Borke, H. (1975). Piaget’s mountains revisited: Changes in the egocentric landscape. Developmental Psychology, 11(2), 240.

Piaget, J. (1929). The child’s concept of the world. Londres, Routldge & Kegan Paul.

Piaget, J. (1951). Egocentric thought and sociocentric thought. J. Piaget, Sociological studies, 270-286.

Piaget, J., & Cook, M. T. (1952). The origins of intelligence in children. New York, NY: International University Press.

Piaget, J., & Inhelder, B. (1956). The Child’s Conception of Space. London: Routledge & Kegan Paul.

Hughes , M. (1975). Egocentrism in preschool children. Unpublished doctoral dissertation. Edinburgh University.

Tamis-LeMonda, C. S., & Bornstein, M. H. (1996). Variations in Children’s Exploratory, Nonsymbolic, and Symbolic Play: An Explanatory Multidimensional Framework. Advances in infancy research, 10, 37-78.

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