viernes, diciembre 4, 2020

¿Puede la psicología ayudar a salvar el medio ambiente?

Al reflexionar sobre cómo abordar los desafíos ambientales, no se suele dar relevancia a la psicología.  Sin embargo, ya sea que nos enfoquemos en las causas de los problemas o en sus consecuencias, lo que no podemos negar es que el comportamiento, las actitudes y las interacciones humanas son fundamentales para lograr una trasformación.

El comportamiento humano, cómo nos reproducimos, consumimos y utilizamos el territorio geográfico, ha contribuido al calentamiento global, la desertificación, la contaminación y la pérdida de biodiversidad, y el comportamiento humano tendrá que ayudarnos a mitigar y adaptarnos a estos inconvenientes.

A menudo se sugiere que las actitudes y que no se invierten lo suficiente en la naturaleza son la razón por la que las personas no se involucran en los tipos de comportamientos sostenibles que se necesitan.

Pero sería erróneo y simplista inferir que a la gente no le importa la naturaleza.

Dos hechos sobre el comportamiento humano, comúnmente no tenidos en cuenta, ofrecen una base importante para entender este dilema.   El primero es que el comportamiento está determinado por múltiples causas, muchas de las cuales son irracionales y/o ajenas a la conciencia.

Esto significa que la gente no en todos los casos sabe lo que es bueno para ellos, e incluso cuando lo saben, es posible que no actúen en consecuencia; El argumento lógico sobre la importancia de abordar las amenazas ambientales no es suficiente para afectar el comportamiento.

Un segundo factor es que el comportamiento es susceptible de cambiar. Los patrones de comportamiento que pueden parecer consecuencias inevitables de la naturaleza humana son, sin embargo, maleables y responden a influencias tanto intencionales como no intencionales.

Como parte del comportamiento humano, debemos tener en cuenta las percepciones humanas. Las reacciones a los entornos y eventos dependerán de cómo se perciban e interpreten esos entornos y eventos.

¿La gente es consciente del problema medio ambiental?

La gente pasa por alto una cantidad sorprendente de información, como se ha demostrado dramáticamente a través de investigaciones que muestran, por ejemplo, la mayoría de las personas puede no percibir un gorila o un motociclista que se encuentra claramente dentro de su campo de visión cuando su atención se enfoca en otro estimulo diferente.

Las personas con frecuencia desconocen el alcance del daño y la degradación ambiental que presencian.

Cuando algo atrae nuestra atención, aún debe pasar por filtros interpretativos. La medida en que los problemas ambientales, como el cambio climático, se perciben como una amenaza está determinada por muchos factores más allá de la información disponible.

En general, se sobreestima el impacto de las actitudes en el comportamiento. Gran parte del comportamiento diario típico de una persona se realiza sin pensar, de acuerdo con el hábito, las normas sociales y/o las influencias situacionales inmediatas.

Por lo tanto, al buscar cambios de comportamiento específicos, puede ser mejor ignorar las actitudes por completo, el cambio del comportamiento puede empezar por seguir unos sencillos tips para cuidar el medio ambiente.

Los estudios han demostrado que el uso de energía, por ejemplo, puede reducirse drásticamente si cambias a bombillas de bajo consumo o si apagamos aquellos dispositivos que no usamos.

A largo plazo, desde luego, no solo deseamos crear pequeños cambios de comportamiento. Queremos que la gente se replantee y priorice su relación con la naturaleza.

Por lo tanto, es importante comprender las razones de las actitudes apáticas o incluso hostiles que algunas personas tienen hacia las iniciativas ambientales. Algunas de estas razones incluyen el miedo y la negación.

Las personas que anticipan las crisis ambientales pero que sienten que no tienen la capacidad de prevenir o impedir estas situaciones, a la larga, simplemente dejarán de pensar en ellas.

Otra respuesta común al miedo es responder afirmando el propio sistema es quien se autocorregirá, afirmando su propio sistema de valores y estilo de vida en un proceso de autovalidación y justificación lo que paradójicamente, puede conducir a un mayor consumo de recursos ambientales.

Por lo tanto, las personas deben contar con medios positivos para gestionar sus miedos y afirmar sus identidades.

Otra influencia en las actitudes ambientales se puede ver claramente en la polarización política de los problemas ambientales.

Las actitudes tienen implicaciones para la interacción humana y, en este caso, las actitudes y comportamientos ambientales pueden servir como una marca de identificación grupal.

Algunas personas pueden expresar su oposición a las iniciativas ambientales no porque no les importe el medio ambiente natural, sino porque se preocupan por el grupo político con el que están asociados y ese grupo se ha opuesto a la iniciativa.

De manera similar, los comportamientos proambientales como tomar el autobús o usar un tendedero, pueden tener consecuencias como ser estigmatizados o rotulados negativamente.

Promover el bienestar humano ignorando las amenazas al medio ambiente natural puede ser como ponerse un impermeable cuando el barco se hunde en una tormenta.

Los problemas que son relevantes para nuestro sentido del yo atraen más atención, despiertan más emoción y se conectan con otros aspectos de nuestra vida más que los problemas que son menos importantes personalmente.

Las experiencias con el entorno natural dan forma a nuestras identidades individuales, diciéndonos quiénes somos como individuos y cómo nos relacionamos con otros aspectos del mundo natural.

Esto tiene implicaciones para nuestras acciones individuales, nuestras obligaciones morales percibidas hacia la naturaleza. ¿Soy un administrador de la naturaleza? ¿Un hijo de la Madre Tierra? ¿O simplemente un consumidor de recursos naturales?

Las identidades describen roles o relaciones con los demás, y los roles y relaciones definen responsabilidades.

Estas experiencias, que desarrollan una relación con la naturaleza dentro de un contexto social que dirige y apoya la relación, pueden ser predictivas de actitudes, comportamientos e incluso creencias fundamentales sobre la justicia con respecto a los problemas ambientales.

Por lo tanto, mientras que el entorno natural proporciona a la psicología una comprensión más profunda de la naturaleza humana, los psicólogos deben proporcionar educadores proambientales que apoyen el sostenimiento de la experiencia humana en la conservación de la naturaleza.

Carlos Vergara
Carlos Vergarahttps://www.actualidadenpsicologia.com/
Apasionado por la psicología aplicada a la vida cotidiana y la investigación, escribo en Actualidad en Psicología.
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