A pesar que cada persona piensa y siente de forma cualitativamente diferente, el cerebro en su interior procesa de manera muy similar las emociones.

Una nueva investigación reveló como el cerebro traduce las emociones en un tipo de código estándar similar en todos los seres humanos.

Por ejemplo aunque la felicidad y la tristeza puedan ser y significar algo muy diferente para cada quién, en el cerebro estas emociones son representadas de forma muy similar (Chikazoe et al., 2014).

El autor principal del estudio el neurocientifico Adam Anderson, dice al respecto:

Descubrimos en los patrones de cristalización fina de la actividad neuronal en la corteza orbito frontal, un área del cerebro asociada con el procesamiento emocional, que actúa como un código neural que captura el sentimiento subjetivo de un individuo.

La población codifica el afecto a través de los estímulos, modalidades y propiedades.

Los hallazgos de esta investigación contradicen la creencia establecida sobre que existen regiones específicas, separadas en el cerebro que controlan las emociones positivas y negativos, los resultados sugieren que esto no es del todo así.

Si tú y yo obtenemos un placer similar bebiendo un buen vino u observando la puesta de sol, nuestros resultados sugieren que es porque compartimos patrones de cristalización fina similares de actividad en la corteza orbito frontal.

Parece ser que el cerebro humano genera un código especial para todo el espectro de valencia agradable-a-desagradable, buenos-a-malos sentimientos, que pueden ser leídos como un “medidor de valencia neuronal” en la que la inclinación de una población de neuronas en una sola dirección equivale a un sentimiento positivo y la inclinación en la otra dirección es igual un sentimiento negativo.

Los investigadores utilizaron escáneres cerebrales mientras los participantes valoraban fotos y sabores. Lo que encontraron fue que cuando alguien le gustaba un sabor, había patrones específicos de actividad en las áreas asociadas con gusto, junto con la actividad en la corteza orbito frontal.

Lo que se puede interpretar como que nuestra experiencia sensorial del mundo está muy estrechamente ligada a nuestra respuesta emocional a un nivel fundamental.

También se hallo que en diferentes personas, había patrones similares de activación en las cortezas orbito frontal asociados con emociones positivas y negativas.

Anderson considera que esto sugiere que el cerebro tiene un patrón estándar para representar las emociones que es común a diferentes personas y concluye:

A pesar de lo personal de cómo se sienten nuestros sentimientos, la evidencia sugiere que nuestro cerebro utiliza un código estándar para hablar el mismo lenguaje emocional.

 

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