El juguete de mano conocido como fidget spinners, es promocionados como un calmante del estrés, tiene fascinados a miles de niños e inclusive adultos.

Y aunque no se trata de un videojuego o de una app para el celular, la simple actividad de hacer girar, girar y girar con la mano este artefacto, sus diversos colores y formas hacen que tener uno sea motivo de popularidad.

Tal ha sido su popularidad que para algunos educadores se han tornado en insoportables, por lo cual están siendo prohibidos en muchas instituciones educativas.

Pero este juguete ni siquiera es nuevo: fue inventado hace un par de décadas y su propósito era ayudar a niños con autismo o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) con la ansiedad.

Pero, no sólo los niños es a quienes les gusta distraerse, mientras realizan otra actividad con sus manos o pies, la inquietud es una actividad común, tan solo hay que observar a nuestro alrededor, en la oficina probablemente verá a personas moviendo sus piernas de arriba abajo o de un lado a otro, jugueteando con sus lápices una y otra vez, masticando objetos, mordisqueando sus labios inferiores o jugueteando con su barba – aparentemente inconscientemente.

Aunque no existe una palabra en español exacta para nombrar este fenómeno, en inglés se usa el término fidget, para describir el movimiento rápido y típicamente repetitivo causado por el nerviosismo o la impaciencia que puede resultar molesto a otros por sus movimientos casi convulsivos.

Pero, ¿por qué nos resulta molesto y por qué algunas personas suelen realizar este tipo de movimientos inquietos más que otros?, y  ¿si realmente esto ayuda a aliviar el estrés, significa que todos deberíamos aceptarlo?.

Estas son en realidad preguntas bastante difíciles de responder, ya que parece haber varias definiciones de lo que es la inquietud motora y por qué sucede. Sin embargo, existen algunas teorías interesantes, aunque algo inesperadas.

Ver: 7 déficits de la función ejecutiva en el TDAH

La Regulación de la atención

La investigación cognitiva sugiere que la inquietud está asociada con cuan estimulados estamos. Es otras palabras, la inquietud puede ser un mecanismo de autorregulación que nos ayuda a aumentar o disminuir nuestros niveles de atención dependiendo de lo que se requiramos, ya sea que necesitemos calmarnos o energizarnos.

Las personas inquietas por lo general son más propensas a tener la mente vagando y a soñar despiertos, por tanto, también a menudo suelen inquietarse (fidget) mientras su mente se distrae durante una tarea.

Si la mente divaga, es más probable que lo que se realice tenga un desempeño pobre o mediocre.

En cualquier tarea que se desarrolle se tendrá más probabilidad de cometer un error, además, se ha demostrado que esta actividad afecta la memoria y la comprensión.

Esto significa que la inquietud indica un problema de atención…  pero también podría ser la solución.

El Fidgeting (manos inquietas) podría proporcionar estimulación fisiológica necesaria para aumentar la atención y energía a un nivel que permita a ciertas mentes centrarse mejor a priori en una tarea específica.

Una investigación encontró que personas a las que se les permitió garabatear mientras sostenían una conversación telefónica la cual contenía múltiples detalles, recordaron más datos luego de trascurrido un tiempo que aquellos a quienes no se les permitió realizar ninguna actividad con sus manos.

También se sabe que los niños con diagnóstico de TDAH, mejoran su desempeño cuando se les permite desarrollar espontáneamente alguna actividad física, aunque esto no aplica para aquellos niños sin TDAH.

La inquietud como forma de controlar el peso

Desde las ciencias biológicas, sin embargo, se revela un cuadro algo diferente. La evidencia sugiere que la inquietud podría ser una respuesta cuidadosamente programada que nos ayuda a mantener inconscientemente nuestro peso.

En 2000, un estudio publicado en la revista Science, en el cual investigadores sobrealimentaron a un grupo de voluntarios sanos y no obesos con aproximadamente 1.000 calorías diarias durante un período de ocho semanas.

Los cuerpos de los participantes parecían luchar contra la sobrealimentación con un gran aumento en los movimientos nerviosos, cambios de postura y la tensión aleatoria de sus músculos.

Sin embargo, las diferencias se hicieron notar, algunas personas ganaron una proporción de peso muy diferentes como consecuencia.

Los resultados mostraron que aquellos que se tornaron más inquietas ganaron menos peso que aquellas que fueron más pasivas.

Pero, ¿cómo pueden estos pequeños movimientos marcar la diferencia?

Bueno, resulta que inquietarse mientras se está sentado o de pie en realidad aumenta la cantidad de calorías que quema en un 29% a 38% respectivamente (en comparación con las personas quietas). Como consecuencia, pueden perder de 100 a 800 calorías, la cual es empleada como energía térmica diaria.

Dado que según la OMS se estima que sólo necesitamos comer de 100 a 200 calorías de más por sobre lo que gastamos para incrementar de peso de manera incremental, esta pequeña cantidad consumida por la inquietud podría ser suficiente para resolver dicho desequilibrio.

Otro estudio, realizado con 12.000 mujeres mayores de 12 años encontró que los altos niveles de inquietud se asociaban con una menor mortalidad en un grupo de mujeres que pasaban mucho tiempo sentadas diariamente.

Por desgracia, para quienes son más tranquilos es difícil convertirse en alguien inquieto, incluso pueden existir factores genéticos – (estudios muestran que los niveles de actividad física espontánea son similares en las familias y entre los gemelos).

 

¿El alivio del estrés?

Una explicación final para la inquietud motora es que representa un mecanismo de supervivencia conductual hacia el estrés.

Estas teorías sobre la inquietud a menudo se centran en las formas particulares de comportamientos de auto-contacto tales como, como jalarse, rascarse o morderse el pelo o las uñas (llamado conductas de desplazamiento).  Sin embargo, si estas representarían una clase especial de inquietud, aún no está claro.

En un estudio, científicos indujeron estrés social en un grupo de hombres al realizarles una prueba mental de aritmética en voz alta mientras estaban de pie frente a extraños. Encontraron que aquellas personas que informaron de estar más ansioso antes que la prueba iniciara, exteriorizaron mayores conductas de desplazamiento durante dicha prueba.

Sin embargo, aquellos hombres que realizaban movimientos nerviosos durante la prueba, reportaron que encontraron la experiencia menos estresante – lo que significa que redujo sus niveles de estrés en el momento.

Los comportamientos de desplazamiento, sin embargo, se les atribuyen más a las personas ansiosas en general.

Fascinante, este efecto sólo se ha demostrado para los hombres, los cuales muestran el doble de la cantidad de comportamientos de desplazamiento que las mujeres.

Pero ¿Cuál teoría es correcta? En realidad, todas pueden estar relacionadas.

El Fidgeting podría ser en general, un mecanismo inconsciente de autorregulación que varía dependiendo de lo que se requiere – la regulación de la atención, el peso o el estrés.

De hecho, parece que estar aburrido puede realmente hacer que nos volvamos inconscientemente estresados.

Los signos fisiológicos del estrés se evidencian al aumentar significativamente la inquietud durante los períodos de atención sostenida (como al ver una conferencia).  Así que inquietarnos ayuda a aliviar ese estrés, en lugar de reajustar nuestros niveles de atención.

La inquietud (Fidgeting) puede, al menos en parte, ser controlado por el hipotálamo, el cual regula muchos procesos corporales. De hecho, cuando se inyectan orexinas (una pequeña proteína) en parte del hipotálamo en roedores, se observa un aumento en la actividad corporal espontánea.

La Orexinas y el hipotálamo están vinculados a la excitación, el apetito, la vigilia y otros procesos de regulación.

Así que antes de salir a comprar juguetes de moda para aliviar el estrés, o publicar este artículo en la página de Facebook de su madre – con un lema “¡y me dijiste que dejara de ser molesto!” – vale la pena considerar el costo social de esta actividad.

La inquietud motora es un indicador fuerte que la gente usa para evaluar a otros.

Los inquietos son vistos por los otros como aburridos, frustrados o que no prestan atención, el Fidgeting es también una distracción para los demás – el movimiento es una señal visual sobresaliente que automáticamente nos hace perder el enfoque. Así que si vas a sacudir un poco las piernas … tal vez es mejor mantenerlas ocultas bajo la mesa.

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