Estadio psicosocial 5: Identidad del Yo versus Confusión de roles

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La Identidad del Yo versus la Confusión de Roles, define el impasse evolutivo en el cual los individuos exploran su independencia y desarrollan un sentido de sí mismos. Durante este estadio los adolescentes, se enfrentan al conflicto psicosocial de definir quiénes son y cómo encajan en la sociedad.

La identidad del yo implica la conciencia de uno mismo, que se forma a través de experiencias, relaciones, creencias, valores y recuerdos que componen la autoimagen subjetiva, la cual proporciona continuidad con las interacciones con otros, así como una forma de diferenciarse de los demás.

En contraste, la confusión de roles emerge cuando los individuos fracasan y no logran definir su rol de identidad, lo que puede llevarlos a la incertidumbre sobre quiénes son y su lugar en el mundo. A lo largo de su vida esto puede conllevar dificultades con el compromiso, la salud mental, una débil autoimagen y falta de confianza en las propias habilidades.

Esta es la quinta etapa del desarrollo psicosocial propuesta por el psicólogo Erik Erikson, la cual se sitúa entre los 12 y los 18 años aproximadamente.

La importancia del desarrollo de la identidad durante la adolescencia

La etapa de identidad del yo versus confusión de roles representa una fase crucial de transición entre la infancia y la adultez. Durante este período, los adolescentes se preparan para consolidar su identidad personal después de haber alcanzado un sentido de competencia en la etapa anterior. La exploración de la identidad es fundamental, ya que les brinda la oportunidad de fortalecerse para afrontar los desafíos de las etapas posteriores.

Uno de los pilares fundamentales de la teoría de Erikson de las etapas psicosociales del desarrollo es el concepto de una identidad del yo sólida. Esta identidad se refiere al sentido consciente de quiénes somos, que se forma a través de nuestras interacciones sociales y que está en constante evolución debido a las nuevas experiencias e información que adquirimos en nuestro día a día con los demás.

Nuestra identidad del Yo se construye a lo largo de la vida a medida que nos relacionamos con el entorno y con los demás, y se ve influenciada por factores como nuestras experiencias, valores, creencias y roles sociales (Kitchens and Abell, 2017).

¿Qué es la identidad del Yo?

Según Erik Erikson la identidad se refiere a la comprensión y la percepción que un individuo tiene de sí mismo como una entidad única y coherente a lo largo del tiempo y en diferentes situaciones. Algunas de las características fundamentales de la identidad son:

  • Coherencia y continuidad: Esto significa que, a pesar de los cambios y las experiencias de la vida, el individuo mantiene una sensación de ser la misma persona en el núcleo de su ser.
  • Autenticidad: Se trata de conocerse a uno mismo de manera profunda y sincera, sin pretender ser alguien que no se es.
  • Consistencia y estabilidad: La identidad del Yo es una sensación de consistencia y estabilidad en la forma en que uno se ve a sí mismo y en cómo se comporta en diferentes situaciones de manera coherente con los valores, creencias y metas personales a lo largo del tiempo.
  • Flexibilidad y adaptabilidad: A pesar de la estabilidad, también comprende la capacidad de adaptarse y cambiar en respuesta a nuevas experiencias, desafíos y circunstancias.
  • Integración y cohesión: Se trata de unificar las diversas facetas de la identidad en una narrativa personal cohesiva.

La identidad implica una sensación de continuidad, autenticidad, estabilidad, adaptabilidad, integración y cohesión en la percepción de uno mismo.

Las consecuencias de la confusión de roles

La confusión de roles según Erik Erikson se produce cuando los adolescentes, no logran explorar y experimentar activamente diferentes aspectos de su identidad y opciones de vida. Esto puede deberse a la falta de oportunidades para reflexionar sobre quiénes son realmente y qué quieren lograr, lo que resulta en una incertidumbre sobre su identidad y su lugar en la sociedad.

La presión externa, las expectativas sociales y la falta de apoyo emocional también pueden contribuir a esta confusión, llevando a una sensación de desorientación y falta de claridad sobre el propio Yo y el camino a seguir en la vida.

Cuando los niños no tienen la oportunidad de explorar y probar diferentes identidades, pueden quedarse atrapados en la confusión de roles, lo que puede manifestarse de varias maneras:

  • Incertidumbre sobre la identidad y el lugar en la sociedad: Pueden sentirse perdidos, sin una comprensión clara de su identidad y propósito en la vida.
  • Inestabilidad laboral y relaciones interpersonales: Las personas pueden cambiar constantemente de trabajo o de pareja, buscando constantemente algo que les dé sentido y satisfacción, pero sin encontrarlo.
  • Sentimientos de desilusión y confusión: Pueden experimentar una sensación de vacío o insatisfacción, ya que no logran identificar quiénes son realmente y qué quieren lograr en términos de metas personales y profesionales.

Es importante permitir a los individuos explorar y experimentar diferentes aspectos de sus identidades para evitar quedar atrapados en esta etapa de incertidumbre y desorientación.

IdentidadConfusión de roles
Búsqueda y establecimiento de la propia identidadIncertidumbre y falta de definición personal
Consolidación de valores y creenciasSentimiento de desorientación y falta de propósito
Comprensión de las metas personales y aspiracionesDificultad para establecer objetivos claros
Exploración de relaciones interpersonalesInestabilidad en relaciones y amistades
Desarrollo de la capacidad para reflexionar sobre el futuroIncertidumbre y falta de planificación a largo plazo
Cuadro comparativo entre las características de Identidad del Yo versus Confusión de roles del estadio 5 según Erikson

Los beneficios de una identidad fuerte

Formar una identidad sólida durante la etapa de desarrollo tiene una serie de beneficios significativos:

  • Compromiso: En esta etapa, comprometerse con una identidad específica implica tomar decisiones importantes, como elegir una carrera, definir las relaciones sociales y desarrollar un estilo personal único.
  • Confianza en uno mismo: Aquellos que logran desarrollar una identidad fuerte tienden a tener una mayor confianza en sus habilidades, cualidades y juicios, lo que les permite enfrentar desafíos con seguridad.
  • Sentido de independencia: La exploración personal y el apoyo adecuado durante esta etapa conducen a un fuerte sentido de independencia y control sobre la propia vida.
  • Fidelidad: Esta habilidad es crucial para la etapa siguiente, la intimidad frente al aislamiento, donde las relaciones significativas se vuelven fundamentales.

Además, investigaciones han demostrado que los adolescentes con una identidad sólida disfrutan de una mejor salud mental, mantienen relaciones más saludables con sus pares y experimentan un mayor bienestar emocional y psicológico en general. (Ragelienė, 2016).

¿Qué factores afectan el desarrollo de la identidad?

La formación de la identidad propia puede estar influenciada por diversos factores, como la interacción con el entorno social, las experiencias personales, las expectativas culturales, las relaciones interpersonales y la autoexploración.

Para que una persona forme una identidad fuerte, es crucial que pueda explorar activamente diferentes aspectos de sí misma, comprometerse con metas y valores significativos, tener un sentido de coherencia y autenticidad en su identidad, y contar con un apoyo emocional y social sólido.

Además, las distintas identidades, como la identidad ocupacional, ideológica o sexual, pueden entrecruzarse y contribuir de manera integral al sentido general de identidad de una persona.

Etapas del desarrollo de la identidad

James Marcia (1966) propuso cuatro estados de identidad que reflejan diferentes formas en que los individuos enfrentan y resuelven la crisis de identidad durante su desarrollo. Estos estados se basan en la combinación de dos dimensiones: exploración y compromiso.

  1. Difusión de identidad: En este estado, los individuos aún no han explorado activamente sus diferentes opciones, pueden sentirse perdidos, sin una clara comprensión de quiénes son y qué quieren en la vida.
  2. Moratoria: los individuos comienzan un proceso activo de exploración sin haber realizado compromisos definitivos. Buscan su identidad, pero aún no han tomado decisiones firmes sobre sus metas y valores.
  3. Logro de identidad: En este punto, los individuos ya han explorado diversas opciones y han realizado compromisos significativos con metas y valores que consideran importantes. Logrando una identidad clara y coherente que les brinda un sentido de dirección y propósito en la vida.
  4. Cierre de identidad: Finalmente, los individuos logran compromisos sin una exploración exhaustiva previa. Pueden haber adoptado roles y creencias sin cuestionarlos profundamente, lo que puede llevar a una identidad rígida y limitada en su desarrollo.

Los estados de identidad de Marcia ofrecen una forma de comprender cómo las personas navegan por el proceso de formación de la identidad, mostrando las diferentes combinaciones de exploración y compromiso que pueden experimentar a lo largo de su desarrollo.

Las consecuencias negativas de la confusión de roles

El fracaso de lograr una identidad del Yo fuerte en esta etapa puede incluir diversas consecuencias negativas para los individuos, entre las cuales se incluyen:

  • Dificultades con el compromiso: La falta de claridad sobre quiénes son y qué quieren, puede llevar a una indecisión constante y a la incapacidad de tomar decisiones importantes.
  • Peor salud mental y bienestar: La falta de una identidad clara y coherente puede contribuir a problemas de salud mental, como la ansiedad, la depresión y el estrés. La incertidumbre sobre uno mismo y el futuro puede generar un malestar emocional generalizado.
  • Débil sentido del Yo: Los individuos pueden experimentar dificultades para definir quiénes son realmente, lo que puede afectar su autoestima y autoconcepto.
  • Falta de confianza: Los individuos pueden sentirse inseguros acerca de sus habilidades, decisiones y relaciones, lo que puede afectar su capacidad para enfrentar desafíos y perseguir sus objetivos.

Estas consecuencias resaltan la importancia de abordar la confusión de roles durante la adolescencia y la juventud para promover un desarrollo saludable de la identidad y el bienestar emocional de los individuos (Kitchens and Abell, 2017).

Cómo fortalecer la identidad del Yo

Para fortalecer el Yo es importante realizar un proceso de autoexploración y autodescubrimiento que permita desarrollar una comprensión profunda y auténtica de la propia identidad. Algunas estrategias para fortalecer la identidad del yo incluyen:

  • Autoexploración: Dedicar tiempo a reflexionar sobre los valores, creencias, intereses, fortalezas y debilidades.
  • Establecer metas y valores: Identificar metas y valores significativos y comprometerse a trabajar hacia la realización.
  • Aceptación de uno mismo: Practicar la autocompasión y la autoaceptación para cultivar una relación positiva contigo mismo.
  • Buscar apoyo emocional: Buscar el apoyo de amigos, familiares o profesionales de la salud mental para hablar sobre inquietudes, miedos y dudas.

Cómo ayudar a superar la confusión de roles

Para disminuir la confusión de roles y fortalecer la identidad tanto en adolescentes como en personas que han superado esta etapa, pero aún enfrentan dificultades en este aspecto, es esencial fomentar un proceso continuo de autoexploración y reflexión.

Tanto los jóvenes como los adultos pueden beneficiarse al dedicar tiempo a reflexionar sobre sus valores, intereses, fortalezas y debilidades, así como a explorar nuevas posibilidades y áreas de desarrollo personal. Además, es importante crear un entorno de apoyo emocional donde estas personas se sientan seguras para expresar sus inquietudes y buscar orientación.

Brindar oportunidades para la autoexpresión creativa, el desarrollo de habilidades de afrontamiento y la participación en actividades que promuevan la autoestima y la confianza en sí mismos puede ser beneficioso en este proceso de fortalecimiento de la identidad.

Al alentar a las personas, tanto jóvenes como adultas, a explorar de manera consciente y saludable, se les ofrece la oportunidad de desarrollar una identidad más sólida y auténtica, lo que contribuye a reducir la confusión de roles y a cultivar un sentido de autoconocimiento y dirección en sus vidas.

Referencias

  • Erikson, E. H. (1978).  Infancia y sociedad. Buenos Aires: Ediciones Horme.
  • Erikson, E. H. (1968).  Identidad, Juventud y crisis. Buenos Aires: Paidos.
  • Erikson, E. H. (1982).  El ciclo vital completado. Buenos Aires: Paidos.
  • Kitchens, R., and Abell, S. (2017). Ego Identity Versus Role Confusion. In: Zeigler-Hill, V., Shackelford, T. (eds) Encyclopedia of Personality and Individual Differences. Springer, Cham. DOI: 10.1007/978-3-319-28099-8_593-1
  • Marcia, J. E. (1966). Development and validation of ego-identity status. Journal of Personality and Social Psychology, 3(5), 551–558. DOI: 10.1037/h0023281
  • Mcleod, S. (2024). Erikson’s Stages of Development. Simply Psychology. https://www.simplypsychology.org/erik-erikson.html
  • Ragelienė, T. (2016). Links of adolescents identity development and relationship with peers: A systematic literature review. Journal of the Canadian Academy of Child and Adolescent Psychiatry / Journal de l’Académie canadienne de psychiatrie de l’enfant et de l’adolescent, 25(2), 97–105.  PMCID:  PMC4879949
Carlos Vergara Cano

Psicólogo y Administrador en Servicios de Salud graduado en la Universidad de Antioquia, con experiencia en intervención individual y grupal con niños, adultos y familias. Experiencia en investigación cuantitativa, evaluación, diagnóstico e intervención psicológica con niños, adultos y familias. Intervención grupal con niños, adolescentes y padres de familia, Planeación y formulación de Políticas Públicas en Salud

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